Historia de la Francia Contemporánea, Charles Seignobos

[Histoire de la France contemporaine]. Obra del historiador Charles Seignobos (1854-1942), publicada en 1921-22. La obra, que forma parte de la gran colec­ción «Historia de Francia», dirigida por Ernest Lavisse, comprende cuatro volúme­nes: el primero, de 1849 a 1859, sobre «La revolución de 1848 y el Segundo Imperio»; el volumen segundo, de 1859 a 1875, sobre «La decadencia del Imperio y la fundación de la Tercera República»; el tercero, de 1875 a 1914, sobre «La evolución de la Ter­cera República»; el cuarto, sobre «La Gran Guerra», escrito en colaboración con M. A. Gauvain, Henri Bidou y el director general de la colección, Ernest Lavisse.

Seignobos comienza su historia de la revolución del 48 con una visión de las condiciones sociales y políticas de Francia, y examina prolija­mente las nuevas manifestaciones de la vida pública, desde el establecimiento del gobierno provisional a los movimientos obreros, a los conflictos para la elección de las Constituyentes y, después, de la Asam­blea Legislativa, al nacimiento del partido bonapartista y a los proyectos de restaura­ción monárquica. Vencen los bonapartistas, y Luis Napoleón es presidente de la Re­pública; primer paso hacia la nueva mo­narquía, que a poco es proclamada sin ha­llar resistencia apenas. El primer volumen termina con un capítulo sobre la política exterior y colonial de Napoleón, presidente y emperador, sobre la expedición contra la República romana y la guerra de Crimea, y con un profundo examen de la sociedad francesa. Se inicia el segundo volumen con la evolución del Imperio hacia el régimen parlamentario. Sigue una extensa y detallada exposición de la política exterior fran­cesa, desde la expedición de 1859, contra Italia, al conflicto con Prusia en 1870, cuyas inmediatas consecuencias fueron la inva­sión de Francia y la caída del Imperio. En el interior se desata la guerra civil, y a través de la sangrienta crisis se establece la República parlamentaria, cuya historia constituye el tema del volumen tercero.

La Francia republicana disfruta cuatro dece­nios de paz, durante los cuales se consolida el nuevo régimen, superando las frecuentes crisis internas debidas al boulangismo, a los socialistas, a las disensiones entre los mismos republicanos, al conflicto con los católicos por las congregaciones religiosas y la libertad de la enseñanza. Entretanto, la República participa en primera línea en la expansión colonial que caracteriza aquel período y crea su imperio, desde el África septentrional a Oceania. En Europa, Fran­cia practica una política de paz armada, aliándose con Rusia, estableciendo una «en­tente» cordial con Inglaterra y acuerdos de seguridad mutua con Italia. En el cuarto volumen, dedicado a la Gran Guerra, Seignobos colabora tan sólo en una breve par­te. Así como los tres volúmenes anteriores terminan siempre con un estudio sobre las condiciones internas de Francia, sobre su sociedad, población agrícola e industrial, clases dirigentes y movimiento intelectual, de igual modo, en este último, dedica un capítulo a la política interna en Francia durante la guerra y a los efectos sociales y morales que de ella derivan. La obra ter­mina con la postguerra inmediata, estu­diando el desarrollo que experimentaron, en los primeros años de paz, la democracia en el interior y la política social en el exte­rior. La historia de Seignobos está influida por el idealismo liberal y democrático del siglo XIX, moderado, sin embargo, por un atento y agudo sentido crítico, gracias al cual el autor advierte los graves y angus­tiosos problemas políticos y sociales del nuevo siglo.

G. Mira

Historia de la Filosofía Moderna, Kuno Fischer

[Geschichte der neuern Philosophie]. Obra en once volúmenes de Kuno Fischer (1824-1907), la publicación de la cual fue iniciada por Brockhaus (Leipzig), continuada más tarde por Winter y terminada en 1904.

La obra es de capital im­portancia; y más que una historia «de la» es un estudio «sobre la» filosofía moderna. En la «Introducción», Fischer, siguiendo la orientación hegeliana, muestra cómo la «historia de la filosofía» es una verdadera cien­cia, en cuanto el proceso histórico de la filosofía es el desenvolvimiento de la ver­dad misma. Después de haber resumido el desenvolvimiento de la filosofía griega, cris­tiana, medieval, del Renacimiento, del na­turalismo italiano, de la Reforma, y des­pués de haber destacado los problemas de la nueva filosofía, Fischer examina sepa­radamente el sistema de Descartes, que él aprecia bien destacado de la corriente es­colástica, aunque sigue siendo dualista.

En el segundo volumen, después de haber di­sertado acerca de la difusión de la doctrina cartesiana y la tentativa de perfeccionar las conclusiones, el autor considera el sis­tema del ocasionalismo y en especial la filosofía de Spinoza, sobre el que hace re­saltar no sólo el espíritu religioso y políti­camente liberal, sino también las íntimas contradicciones que harán necesario el paso del racionalismo al criticismo.

El tercer volumen estudia el esfuerzo de Leibniz para reconducir la filosofía a su tendencia universalista y a la vez finalista, que im­ponía hallar una conciliación de la filosofía y la religión, de la razón y la fe; pero tam­bién muestra, a través de los estudios de Wolf y Reimarus, Mendelssohn, Lessing, Herder, Jacob e incluso de Goethe y Schiller, la incapacidad de la filosofía dogmática para resolver los problemas del espíritu que se convertirán en objeto de la especulación idealista.

El cuarto volumen trata de la formación y el fundamento de la filosofía crítica; y después de haber señalado la nueva evidencia gnoseológica y la diferen­cia entre el punto de vista crítico y el dogmático, resume el pensamiento filosófico antes de la filosofía kantiana para ofrecernos seguidamente una amplia exposición de la vida y obras de Kant.

El quinto vo­lumen compendia la filosofía práctica kan­tiana (moral, derecho, religión) mediante una extensa crítica con la que Fischer muestra en qué forma las contradicciones kantianas pueden solamente superarse si la filosofía de Kant es entendida idealística- mente, interpretándola como una elevación al mundo moral, en el que el «querer» y la verdadera «cosa en sí» y todo el uni­verso están concebidos como un esfuerzo hacia la libertad del «yo».

El sexto volu­men está dedicado a la vida y a la doctrina de Fichte, precediendo un meticuloso examen del pensamiento de Reinhold, Erhard, Schulze y Maimón (escepticismo postkantiano), Becke, Jacobi. El examen de la doc­trina fichtiana concluye afirmando que Fichte no consiguió distinguir claramente la naturaleza del espíritu.

El séptimo volumen está consagrado a Schelling, el cual, po­niendo en primer término como ente origi­nario el «querer» y, después (en la llamada «filosofía de la identidad»), la «razón», cae en una evidente contradicción, porque el primero es ciego y la segunda consciente, e indica los gérmenes de las sucesivas so­luciones: la hegeliana y la schopenhaueriana. A la filosofía de Hegel dedica Fischer dos volúmenes (octavo y noveno), el pri­mero de los cuales trata extensamente de la vida y de los principios fundamentales de la doctrina (fenomenología del espíri­tu) y el segundo de la filosofía de la natu­raleza y del espíritu (subjetivo, objetivo y absoluto), de la filosofía de la historia, de la estética, filosofía de la religión, e historia de la filosofía, indicando finalmente todas las tendencias de izquierda y derecha que influyeron sobre el pensamiento hegeliano y afirmando que Hegel no debe ser con­ceptuado como el «filósofo de la restaura­ción», sino como el «restaurador de la filo­sofía».

El décimo volumen está dedicado a la vida y al estudio de las obras de Scho­penhauer, cuya doctrina es sometida a una minuciosa crítica que, sin embargo, no se muestra serena porque se halla abierta­mente influenciada por la tendencia hege­liana del autor, el cual llega a la conclu­sión de que el sistema de Schopenhauer, mientras pretende sostener un rígido fata­lismo, persigue después una felicidad final que hace aparecer todo el curso universal como producto de la providencia y como eterno «orden de salvación» («Heilsordnung»); y con esta conclusión es condenado todo el sistema schopenhaueriano puesto que las raíces de esta providencia se hallan precisamente «en el ser metafísico de la cosa en sí».

El undécimo volumen está de­dicado a Francisco Bacon y trata también del empirismo inglés, es decir, de Hobbes, Locke, Berkeley, Hume: el último capítulo trata del iluminismo anglo francés con una conclusión que pone en relación la filosofía de la experiencia con la idealista alemana. Este volumen es el menos original y, en su mayor parte, mantiene un carácter pura­mente historicoexpositivo.

A. Poggi

Poema d’Anna Rossell, amb motiu dels recents assassinats a Melilla / Poema de Anna Rossell, con motivo de los recientes asesinatos en Melilla

Arribar supervivent al somni:
quasi abastar la flor anhelada
que creix rere la reixa:
les teves mans s’hi atansen
—tantes mans s’hi atansen—,
el cos exhaurit i un fràgil bleix als llavis
d’esperança.

Davant la reixa, tu, i una caterva de foc a punt a cada banda.

Les mans —tantes mans— s’arrapen al reixat,
s’enlairen cap al cel cercant amunt, amunt el blanc cotó
dels núvols surant en l’immens blau.
És a tocar, molts cavalqueu ja la cresta de la tanca…

I una pluja de plom us cus el cos.

La pluja és calculada, exactament ordida;
Caieu tots abatuts d’un sol costat,
una catifa humana d’un sol costat
de la frontera.

Però han disparat dels dos:
de mode diferent i ben igual.

Us han colgat amb terra
en un país estrany,
no pas aquell on creixia la flor
que cobejàveu.

Enterraments negociats;
bescanvi de favors inconfessables
entre els gestors del crim.

Ningú no sap qui sou.
Ningú no ho vol saber.
Ningú ho farà saber als vostres germans.

Com tots els qui heu nascut fora de lloc,
us han vedat el lloc sublim dels reis del món,
que antany esventraren i avui esventren
el vostre continent.

Ara habiteu per sempre els llimbs del buit
o del no-res.

Quin tribunal clamarà justícia per vosaltres?
Algú ha sentit el clam d’un magistrat
del continent que s’erigeix en salvaguarda dels drets
més sacrosants?
Tots resten muts; han emmudit les boques.
No sou ni dignes d’un titular per als informatius que un dia
—un únic dia—
us esmentaren.

©Anna Rossell

(Calescoves, 30-06-2022)
*
*
Llegar, superviviente, al sueño:
alcanzar casi la flor anhelada
que crece tras la reja.
Tus manos se abalanzan hacia ella
—tantas manos se abalanzan hacia ella—,
el cuerpo exhausto y un rescoldo frágil en los labios
de esperanza.

Ante la reja tú, y una caterva de fuego dispuesta enfrente
y a tu espalda.

Las manos —tantas manos— se agarran a la verja,
se elevan hacia el cielo buscando en lo alto el blanco algodón
de las nubes flotando en el azul inmenso.
Está muy cerca, muchos cabalgáis ya la cresta del cercado…

Y una lluvia de plomo os cose el cuerpo.

La lluvia es calculada, exactamente urdida;
caéis todos abatidos de un solo lado,
una alfombra humana de un solo lado
de la frontera.

Pero han disparado desde ambos:
de modo diferente, pero igual.

Os han sepultado en la tierra
de un país extraño,
no aquel donde crecía la flor
que codiciabais.

Entierros negociados;
intercambio de favores innombrables
entre los gestores del crimen.

Nadie sabe quiénes sois.
Nadie quiere saberlo.
Nadie lo hará saber a vuestro hermano.

Porque nacisteis fuera de lugar
os han vedado el lugar noble de los grandes,
que antaño reventaron y hoy revientan
vuestro continente.

Ahora habitáis por siempre el limbo del vacío
o de la nada.

¿Qué tribunal clamará justicia por vosotros?
¿Alguien ha oído el clamor de un solo magistrado
del continente que se erige en salvaguarda de derechos
sacrosantos?
Todos siguen mudos; han enmudecido las bocas.
No sois ni dignos de un titular en los informativos que un día
—un solo día—
os mencionaron.

©Anna Rossell (traducción del original catalán al español de la autora)

(Calescoves, 30-06-2022)

Historia de la Física, Johann Christian Poggendorff

Lecciones des­arrolladas en la Universidad de Berlín [Geschichte der Physik — Vorlesungen gehalten an der Universität zu Berlin]. Obra de Johann Christian Poggendorff (1796-1877), publicada póstumamente en Leipzig (1879), por Fr. W. Barentin. En el breve prefacio dice Barentin que el libro recoge sin va­riaciones notables, las lecciones de historia de la Física que Poggendorff explicó du­rante largos años en la Universidad berli­nesa y cuya publicación fue solicitada in­útilmente. Poggendorff respondía que el libro, para ser adecuado a la edición, de­bía ser sometido a una revisión crítica que no había tenido tiempo de hacer. Es pre­ciso reconocer, sin embargo, que, aun sin los complementos y las correcciones que el autor habría aportado, el libro merecía los honores de la publicación y que, por otra parte, habría sido sustancialmente como Barentin lo publicó.

Se trata, en realidad, de una historia de la Física sin grandes pretensiones de originalidad, pero amplia­mente informada y que se lee, todavía hoy, con interés, si bien, teniendo en cuenta los grandes progresos que la historia de la Fí­sica ha hecho en los últimos años, las lec­ciones de Poggendorff son defectuosas en diversos puntos. El traductor francés de la obra, De la Quesnerie, observa que algunas de las afirmaciones de Poggendorff, refe­rentes a los físicos franceses y especial­mente a Descartes, son inadmisibles; pa­recidas reservas podrían hacerse respecto a los físicos de otros países; así, los polacos deberían protestar de que Poggendorff con­sidere a Copérnico como indudable alemán; pero es preciso reconocer, lealmente, que el autor no es nacionalista por principio. Cabe subrayar el hecho de que Poggendorff inicia su curso diciendo que se propone exponer el desenvolvimiento de brillantes conquistas debidas al exclusivo poder del espíritu y no a la fuerza brutal de las ar­mas. El autor distingue en el desenvolvi­miento de la física, aparte algunas fluctua­ciones, cuatro grandes épocas: la Antigüe­dad, la Edad Media, el Renacimiento y los tiempos modernos. El primer período po­dría también llamarse griego puesto que comprende especialmente los trabajos de los griegos, hasta la conquista de Alejan­dría por los árabes, en el año 640, con la consiguiente ruina de la Academia.

El se­gundo período comienza con el desarrollo de la cultura árabe en el mundo, y se pue­de subdividir en dos tiempos: el primero puramente árabe, que alcanza desde la mi­tad del siglo VIII hasta mediados del si­glo XI; el segundo, medieval, que se ex­tiende hasta fines del siglo XVI. El período del Renacimiento podría comenzar con Copérnico, pero es preferible iniciarlo con Galileo, que es físico y no solamente astró­nomo, como Copérnico, y el verdadero fun­dador de la física, si este título puede darse a un solo hombre. Con Galileo y por mérito suyo, comienza el estudio atento de la naturaleza mediante la experiencia y el análisis matemático, y este método, apli­cado a la mecánica y a la óptica conduce rápidamente estas dos ramas de la física a la perfección que les darán Huygens y Newton. Este período se puede subdividir en cuatro tiempos: el italiano o galileano, el anglofrancés o newtoniano; el tercero se podría denominar postnewtoniano, en cuanto Newton continúa siendo la clave de la física; el tiempo que Poggendorff consi­dera como último, alcanza hasta la inven­ción de la pila eléctrica, y está caracteri­zado por nuevos campos de estudio (electri­cidad, magnetismo y química). La ciencia se enriquece con nuevos hechos, logrando una amplitud imprevisible en las direccio­nes más diversas y asumiendo una forma completamente nueva.

Son numerosas las interesantes observaciones que se hallan en la historia de Poggendorff, y ello es na­tural ya que el autor fue un físico culto y destacado. Incluso se podría sostener, aten­diendo a la línea general de su pensamien­to y no a los detalles, que Poggendorff es historiador sin errores. Poggendorff razona a veces, pero en primer término puede apreciarse que su juicio aparece lleno de buen sentido, sin ser profundo, y en muchos casos parece no darse cuenta de ello. La parte más feliz de la exposición es la que dedica a historiar las diversas invenciones, como la de la pólvora o del reloj. Enton­ces se tiene la sensación de hallarse en contacto con la verdad. Los inventos son para Christian Poggendorff las más vivas de las ideas.

S. Timpanaro

Historia de la Filosofía Moderna en Conexión con la Cultura General y las Ciencias Especiales, Wilhelm Windelband

[Geschichte der neuere Philosophie in ihrem Zusammenhänge mit der allgemeinen kultur und den besonderen Wissenschaften]. Obra alemana de Wilhelm Windelband (1848-1915), publi­cada en los años 1878-1880, y consecuencia de los estudios hechos por el autor sobre el método filosófico: estudios, basándose en los cuales Windelband pudo llegar a la con­clusión de que en la formación de los gran­des sistemas han influido en escasa medida los métodos filosóficos que los autores de los mismos sistemas habían seguido o creído seguir. Para Windelband, los sistemas filo­sóficos surgen y se desenvuelven, no por necesidad lógica, sino por necesidad psi­cológica. Pero como ellos exigen que deben ser valorados lógicamente, el punto de vis­ta que el investigador debe adoptar al confrontarlos debe ser, a la vez, pragmático y crítico, determinista y finalista. La obra consta de tres partes: la primera trata de la filosofía prekantiana, y tiene siete capítulos precedidos de una introducción dedicada a la transición de la escolástica a la Edad Moderna, y trata de la filosofía naturalista en Italia; de la filosofía alemana durante la Reforma; del empirismo inglés; del ra­cionalismo en Francia y los Países Bajos; de la Ilustración inglesa, francesa y alema­na. La segunda parte está dedicada a la filosofía kantiana, la tercera a la filosofía postkantiana, y se divide en seis capítulos, consagrados respectivamente al desenvol­vimiento sistemático de la filosofía alema­na después de Kant; al sistema de la identi­dad, de Schelling; al idealismo religioso; al irracionalismo, de Jacobi, Schelling, Scho­penhauer y Feuerbach; a Herbart; a Fries y a Beneke. En esta última parte, al tratar de la historia de la filosofía por problemas, en lugar de monogréneamente, Windelband se adelanta en cierto modo al criterio que constituirá el motivo original de la poste­rior Historia de la Filosofía (v.).

G. Alliney