La Manera de Bien Pensar en las Obras del Ingenio, Dominique Bouhours

[La manière de bien penser dans les ouvrages de Vesprit]. Diálogos críticos del jesuita francés padre Dominique Bouhours (1628-1702), pu­blicados en 1687. Son notables en la historia de la estética francesa, porque sus precep­tos sobre la exactitud en el pensar van acompañados de una apreciación del gus­to contemporáneo. Llama obras del ingenio la historia, los poemas, los ensayos sobre elocuencia y, en general, toda obra escrita con intentos estilísticos. En los cuatro diá­logos que componen la obra, el autor exa­mina lo que hay de más excelso y carac­terístico en los autores antiguos y moder­nos; saca a la luz las diversas particula­ridades estilísticas y las posiciones humanas, y no puede menos de criticar a tal o cual autor por la relación existente entre sus intenciones y la obra propiamente di­cha. El interés fundamental es formar el espíritu: de los autores extranjeros anti­guos y de los modernos, italianos y espa­ñoles, pueden sacarse buenas lecciones, siempre que se tenga presente el valor del espíritu francés, sus características y sus finalidades sociales. Con la contribución de una preceptiva, basada en el gusto más que en los dictámenes abstractos de la razón, refuerza el clásico ideal de los poetas fran­ceses fijado por Boileau en su Arte poética (v.); al mismo .tiempo que, con sutil per­suasión de lector de clásicos de todos los tiempos y países, el autor se vanagloria de la superioridad intelectual de los franceses del siglo XVII en una Europa demasiado entregada a las modas literarias. Las seve­ras críticas a la literatura italiana, susci­taron vivas respuestas de G. G. Orsi y de otros.

C. Cordié

La Literatura Italiana del Siglo XIX, Francesco De Sanctis

[La letteratura italiana del seco- lo XIX]. Ensayos críticos de Francesco De Sanctis (1817-1883), sacados de las lecciones profesadas en la Universidad de Nápoles en 1872-73-74 y agrupados por los editores, por razones de comodidad, a base de la unidad genérica de los temas tratados. Aparte el grupo de ensayos dedicados a Manzoni, que pueden considerarse como una obra inde­pendiente, éstos se refieren a los principales autores italianos de la primera mitad del siglo XIX, agrupados por De Sanctis y exa­minados partiendo de una afinidad general de tendencias, caracteres y actitudes, deri­vados de su pertenencia a una de las dos grandes escuelas en que De Sanctis sub- divide el movimiento cultural y literario italiano: la escuela liberal (Grossi, Carcano, D’Azeglio, Gioberti, Rosmini, Tommaseo, Cantü, etc.) y la escuela democrática (Maz­zini, Rossetti, Niccolini, Berchet, Colletta).

La división es algo rígida y doctrinaria, pero corresponde a la tendencia, a la cons­trucción sintética propia de su crítica, ya que, sin desconocer la individualidad de cada autor, De Sanctis, agrupándolos a base de los caracteres generales y orgánicos de las dos escuelas, se proponía realizar críti­camente la unidad del desarrollo literario y cultural en la variedad de sus manifestaciones. Pero el criterio, en la práctica, no siempre se aplica con tanto rigor. Los aná­lisis son siempre profundos e incisivos, y las caracterizaciones vigorosas. Notables y útiles, aunque sean desproporcionadas res­pecto al conjunto, son las páginas dedicadas al examen del movimiento literario napo­litano, y de la obra del Parzanese y Nicola Solé.

D. Mattalía

De una Literatura Europea, Giuseppe Mazzini

[D’una letteratura europea]. Obra de Giuseppe Mazzini (1805-1872), publicada en la «Anto­logía de Florencia» en noviembre y diciem­bre de 1829.

Tiene por lema las palabras de Goethe «yo entreveo la aurora de una lite­ratura europea; ninguno de los pueblos po­drá llamarla propia: todos habrán contri­buido a fundarla». Es un error buscar los orígenes de las diferencias entre las diversas literaturas en los caracteres atribuidos a los diversos pueblos; estos orígenes se deben buscar ven las instituciones que crean las líneas fundamentales de cada literatura; las circunstancias civiles y políticas son las únicas que tienen poder para despertar o extinguir las inteligencias puesto que las leyes y la literatura de un pueblo caminan siempre según dos líneas paralelas. No hay, pues, una causa eterna e inmutable que establezca insuperables diferencias de pasio­nes y deseos entre pueblo y pueblo; basta que la civilización siga adelante, con la edu­cación y la instrucción y con el predominio de la opinión pública, para que los escritores se conviertan en intérpretes de las necesi­dades de los pueblos y revelen la aspiración secreta de las almas humanas.

Del examen del curso de toda la cultura europea podre­mos concluir que el siglo XIX no está toda­vía en una situación moral capaz de crear la literatura de los pueblos. Pero los mo­mentos fundamentales de toda la historia de las estirpes europeas desde el florecer y transformarse del mundo griego, el des­arrollo del poder romano, el advenimiento del Cristianismo, el caos de las invasiones bárbaras, hasta el descubrimiento de la im­prenta y la solemne afirmación de Bacon, de que el tesoro de la ciencia humana no se puede conseguir sino por la concordia entre todos los hombres, nos conducen a afirmar que existe en Europa un pensamiento co­mún que encamina a las naciones por sen­deros conformes a una meta única. Existe pues, una tendencia europea, en la cual de­berá naturalmente confluir también la lite­ratura. No sabemos todavía cuáles serán las formas y los principios de esta literatura; Mazzini afirma que «el verdadero escritor europeo será un filósofo, pero con la lira del poeta en las manos».

Los jóvenes que anhelan el progreso deben estudiar los li­bros de todas las gentes y ponerse en tácita comunión con los que, oprimidos por las mismas desgracias, aspiran al mismo fin. Aunque en el tono a veces algo precipitado y superficial de sus argumentaciones se des­cubra claramente aquí y allá la juventud de su autor, es mucha la importancia de esta obra, en la cual Mazzini extiende al problema de la creación literaria y de sus altas funciones, los principios de libertad, de progreso y de humanidad que son el alma de su pensamiento y de su fe.

B. Ceva

Literatura Europea y Edad Media Latina, Ernst Robert Curtius

[Europäische Literatur und lateinische Mittelalter]. Obra del crítico ale­mán Ernst Robert Curtius (1866-1956), pu­blicada en Berna en 1948, la cual culmina una serie de estudios que el autor había comenzado en 1932. La segunda edición, aparecida en 1954, contiene numerosos cam­bios y adiciones.

El libro, uno de los más importantes que ha realizado la investiga­ción literaria del siglo XX, «no es producto de un interés puramente científico, sino que nació de un espíritu preocupado por la preservación de la cultura occidental». Con él, el autor pretende «ayudar a comprender la tradición de esa cultura, en la medida en que se manifiesta en el campo literario; me he esforzado por poner de manifiesto su unidad en el espacio y en el tiempo, sir­viéndome de métodos nuevos». Curtius cree que la cultura europea es un todo orgánico, animado por una corriente de vida que nace en Grecia y Roma y se mantiene y renueva a lo largo de la Edad Media. Su campo de estudio se fija, particularmente, en la literatura europea escrita en latín durante la Edad Media, la cual es el «eslabón que une al mundo antiguo en desaparición con el mundo occidental en formación»; es decir, es la «clave» que puede explicarnos los conceptos de Europa y modernidad.

En efecto, Curtius estudia cómo nace, en la Antigüedad clásica y pagana, un gran nú­mero de tópicos, metáforas, formas litera­rias, recursos de estilo, etc.; cómo perviven y se desenvuelven en la literatura en las diferentes literaturas románicas, ger­mánicas y anglosajonas. La obra constituye, en muchos sentidos, un replanteamiento nuevo y audaz de muchos problemas fun­damentales de la historia de la literatura y de las ideas, un asedio profundo del fenó­meno de la creación literaria. Trad. caste­llana de Margit Frenk Alatorre y Antonio. Alatorre, 2 vols., (México -Buenos Aires, 1955).

De la Literatura de la Europa Meridional, Jean-Charles-Léonard Simonde de Sismondi

[De la littérature du midi de L’Europe]. Obra crítica del escritor suizo Jean-Charles-Léonard Simonde de Sismondi (1773-1842) publicada en 1813. Inspirándose en los grandes ejemplos de la historiografía literaria de los románticos, y particular­mente en A. W. Schlegel (y para la litera­tura italiana en Guinguené), el autor traza a grandes rasgos la historia de la litera­tura de los pueblos meridionales de Europa.

Si la parte correspondiente a la literatura árabe, provenzal y catalana, muestra, en su investigación, el esfuerzo por tratar una ma­teria no siempre familiar, la parte relativa a España, Italia y Portugal indica verdade­ramente la pasión del crítico y, en la me­dida en que la naturaleza nórdica de Sismondi se lo permite, del lector de poesía. La vida pública y privada de las naciones, las costumbres, los varios pensamientos, el clima histórico y político: todo ello se re­vive reducido al factor literario, fuera de todo academicismo cultural y toda erudi­ción considerada como un fin en sí misma. En vastos cuadros se presenta la reconstruc­ción de la vida ética de una nación, desde sus primeras manifestaciones hasta la época contemporánea; los mismos errores de inter­pretación, inspirados más bien en actitudes sociológicas y políticas (como por ejemplo la condena de Calderón en cuanto refleja el mundo español de la Inquisición), debían resultar fecundos en la lucha del liberalismo y situar a su autor entre los más leídos y discutidos del «Risorgimento» italiano, in­cluso en parciales traducciones relativas a la civilización literaria de Italia.

El mismo cosmopolitismo de matiz romántico (inspi­rado en un profundo sentido de respeto moral, de origen religioso y en ciertos as­pectos de la ilustración) indica muy bien el valor polémico de la obra, su toma de posi­ción frente a los problemas del momento, y sus reflexiones en torno el porvenir en la rica documentación de la historia de los pueblos, que, entre tiranías y revoluciones, aspiran a la verdadera libertad del espíritu.

C. Cordié