Apuntaciones Críticas sobre el Lenguaje Bogotano, Rufino José Cuervo

De Rufino José Cuervo, publicada en 1872 e incluida en la edición de sus Obras (I, Bogotá, 1954). Lue­go del prólogo y unas nociones previas, el libro trae los siguientes capítulos: acentua­ción, vocales concurrentes, número, género, diptongación de los derivados, conjugación, pronombres y artículos, usos incorrectos de algunos verbos y partículas, acepciones nue­vas, voces nuevas (evolución fonética), voces nuevas (acción psicológica), voces nuevas (por apropiación o accesión). Sen­cillamente, con criterio a la vez purista y científico, sin técnica fonética, un poco en desorden la materia y no siempre con ri­gor sistemático se estudian temas de pro­nunciación, gramática, lexicografía y se­mántica referidas en primer término a Bo­gotá y luego al español de toda América y España, así como a la lengua clásica y pre­clásica. Con las Apuntaciones, se inició el estudio de la dialectología hispánica. Por la explicación histórica y la valoración cul­tural de los hechos — entre otros aspec­tos— es todavía obra de consulta necesaria y útil a filólogos y aficionados. Este libro ha influido mucho en el bien hablar de los colombianos e hispanoamericanos en ge­neral.

L. Florez

Aproximaciones, Charles du Bos

[Aproximations], Re­copilación de ensayos del crítico francés Charles du Bos (1883-1939) publicada en siete volúmenes entre 1922 y 1937. Es bas­tante importante como documento de una crítica que en los últimos años ha sido to­mada como ejemplo por los grupos de van­guardia italianos y franceses. Basándose en una concepción «integral» del hombre se­gún una actitud religiosa, Du Bos afirma que quiere aproximarse a los grandes auto­res, con la intención de revivir en sí su ex­periencia de hombres y de creadores y para revelar mejor su secreto mensaje. La labor de la crítica ha de ser el describir y no el valorar: porque al querer dar un juicio definitivo, a menudo se deja arrastrar por la polémica y no entra en los motivos más profundos de una sinceridad literaria. Du Bos examina la obra de arte como simbó­lico mensaje de verdad: en el ritmo de un verso y en la lucidez de una página todo se transforma en belleza. Precisamente por eso son «aproximaciones»; el crítico quiere aproximarse a sus autores, para un juicio explícito que en el «plano de la calidad pura» persiste en creer el más eficaz. Hay que alcanzar la verdad en la infinita varie­dad de los documentos literarios: cada autor aporta una iluminación en el misterio de la vida y el crítico debe analizar con sutileza y comprensión cuánto de sincero encierra en sí el testimonio humano de otra alma. La actitud, que, contra todo esteticismo fá­cil, ha conducido a Du Bos a una fuerte adhesión al catolicismo, aparece en su bús­queda ideológica: sobre todo en la exigen­cia de una meditación íntimamente sufrida.

Por eso muchas veces en lugar de alcan­zar la claridad de un análisis o de un jui­cio, el crítico se deja sumergir por ano­taciones sutiles, más dignas de un diario íntimo que de un ensayo literario. Entre los más notables hay que citar los ensayos sobre Proust, sobre Flaubert y sobre Baudelaire (tomo I, 1922), sobre Rojo y Ne­gro (v.) de Stendhal y sobre Lytton Strachey (t. II, 1927), sobre Mérimée, ya apa­recido en 1920, y Joseph de Maistre (t. III, 1929), sobre Pater, Hardy y Hofmannsthal (t. IV, 1930), sobre Baudelaire, sobre Ernst Robert Curtius y en especial sobre Goethe (t. V, 1932), sobre Goethe otra vez. Constant y Claudel (t. VI, 1934). En los últimos vo­lúmenes se advierte una complejidad cada vez mayor: si el primero contenía ensayos distintamente dispuestos según el orden cronológico, sólo a partir del IV se advier­te una verdadera busca de unidad y de sistematización. Una tendencia orgánica a fundir los pensamientos que surgen con la lectura de un texto, entrando en la intimi­dad de los problemas artísticos, se hace sentir más cada vez: esto pertenece al me­jor Du Bos, sustancialmente meditativo, en quien la misma exigencia armónica de una poesía pura, en lugar de llevar al hermetis­mo como en los primeros trabajos, se co­lorea con una vida más compleja, aunque con más tendencia ideológica.

C. Cordié

Apreciaciones, con un ensayo sobre el estilo, Walter Pater

[Appreciations, with an Essay on Style]. Ensayo crítico del escritor inglés Walter Pater (1839-1894), aparecido por pri­mera vez en volumen en 1889 y dedicado a su hermano William Thompson Pater, muer­to en 1887. La colección comienza con un ensayo sobre el estilo [«Style»] que a la vez que una confesión de gusto literario es una declaración de método crítico, una especie de exaltación del «mot juste» a la manera de Flaubert, a quien está dedica­da gran parte del ensayo. Esta correspon­dencia perfecta de la palabra con su sig­nificado y valor, es la esencia, para Pater, del «buen» arte, en tanto que el «gran arte» se clasifica en razón de la materia. (No poco sorprende al lector actual el ha­llar catalogados en el mismo plano, la Divi­na Comedia, El Paraíso perdido, la Biblia inglesa, Los miserables de Víctor Hugo). El ensayo sobre el estilo es el penúltimo de la colección en orden de tiempo (1888). El siguiente ensayo sobre Wordsworth es de 1874; el de Coleridge del 1880; el de Char­les Lamb, uno de los más afectuosos y pe­netrantes del volumen, es de 1878.

Siguen: «Sir Thomas Browne» (1886), «Love’s Labour Lost» (1878), «Measure for Measure» (1874), «Shakespeare’s English Kinks» (1889), en el que el autor se propone poner en evidencia «el sentimiento dominante en los dramas ingleses de Shakespeare como una especie de crónica dramática popular», «Dante Gabriel Rossetti» (1883); «Feuillet’s ”La Morte”» y un «Epílogo», sin fechar, pero probablemente contemporáneo al ensayo sobre el estilo, en el que el autor dis­cute los diversos significados y contenidos de la distinción entre «Clásico» y «Román­tico» en la literatura del último siglo, sobre todo en lo concerniente a Inglaterra y Francia. Pater no intenta en efecto, en dar un juicio definitivo en la tan debatida cues­tión sino que trata más bien de agudizar la antinomia demostrando lo infundado de ella en muchos casos, y su valor puramen­te definitorio en otros. El ensayo sobre el estilo puede desilusionar a los que espera­sen hallar en él la clave del arte de Pater; por otra parte, en tanto que algunos ensa­yos (sobre todo los que se ocupan de Lamb y de Wordsworth) revelan todo el juego de la exquisita sensibilidad de Pater, otros muestran que su juicio no era siempre se­guro al hablar de los modernos; especial­mente el ensayo sobre Feuillet sorprende a los lectores de hoy.

C. Pellizzi

Apología de Tasso

Obrita doctrinal escrita por Torquato Tasso (1544-1 95) en 1585 en defensa de Godofredo [Goffredo], primer título de La Jerusalén libertada (v.) y del Amadís (v.) de su padre Ber­nardo (1493-1569), contra los censuras de los académicos florentinos de la Crusca, defensores de Ariosto, especialmente contra Lionardo Salviati (1540-1589), quien con el pseudónimo de Infarinato había escrito una Defensa del Orlando Furioso por los aca­démicos de la Crusca, cernidura primera [Difesa dell’Orlando Furioso degli Accademici della Crusca, Stacciata prima] (1585). El tono de Tasso es sosegadamente polé­mico; su juicio sereno, rara su ecuanimi­dad aun delante de amigos suyos, como Camillo Pellegrino (1527-1603) que exaltan­do imprudente a Tasso contra Ariosto en el diálogo Carrafa o de la Poesía Epica (v.) había dado pie a la gran polémica. Con una referencia al diálogo de Pellegrino, el Tas- so inicia su tratado, declarando, como a menudo lo hizo después, la superioridad de Ariosto, y no haber tenido nunca inten­ción de entrar en competencia con él.

Es noble y conmovedora la defensa del Amadis, en cuanto a la originalidad inventiva, a la propiedad de su lenguaje, la belleza de su poesía. Pasa después a la defensa de la Jerusalén. El diálogo, más aparente que real, se desenvuelve entre el «forastero» (Tasso) y el «secretario». Este último lee las censuras principales de los academicis­mos, a lo que el forastero replica con ar­gumentos decisivos. La materia versa sobre la legitimidad de la poesía de la historia; sobre la relación entre lo verdadero y lo verosímil, la unidad de acción, la alegoría, con una sutileza dialéctica, y a veces con aciertos de intuición, pero que aquí pier­den interés, también por haber sido ya tra­tadas en sus Discursos acerca del poema heroico (v.). El argumento principal es el de la lengua, verdadero talón de Aquiles de la Jerusalén según los académicos flo­rentinos. Tasso une, certeramente, la len­gua y el estilo y, aun dentro de los lí­mites de las doctrinas retóricas de la épo­ca, muestra una segura conciencia de los derechos de la inspiración respecto a la creación del lenguaje poético. Así, exami­na la serie de vocablos y locuciones califi­cadas de inconvenientes o pedantescos, lom­bardos o desusados; a lo cual contrapone, con mucha doctrina y conocimiento de los clásicos italianos, la legitimidad de su uso; y a la lengua de uso toscano opone la len­gua poética noble, literaria y que no con­traviene aquel uso, tomando sus ejemplos y demostraciones de Bembo, Della Casa, Dante, pero sobre todo de Petrarca, al cual, como tantos otros, tiene Tasso por maestro, también, de la lengua.

C. Curto

Aplausos y Golpes, Giovanni Boine

[Plausi e botte]. Reseña crítica de Giovanni Boine (1887- 1917), aparecidos en la «Riviera Ligure» y en la «Voce» (v.) y publicadas en volumen con Frantumi (v.), por Mario Novaro, en 1918 y en 1921; luego, con adiciones y cambios en 1939. La obra está constituida por escritos sugeridos por recensiones oca­sionales: los autores del tiempo están en ella examinados con sagacidad y agudeza, a la luz del buen sentido y de un gusto fe­liz por la poesía. Aunque con exageracio­nes y errores de valoración, el pensamiento de Boine aparece bastante nítido en sus preferencias por la literatura seria, no fu­nambulesca, profundamente sana y no he­cha de revuelos ni de decadencias. Por otra parte, percibe el valor de la literatura como documento de las costumbres de una edad. Los resúmenes de las obras, hechos a veces para los libros de escaso interés, con la ayuda declarada sin rebozos de los que los conocían, están trazados con garbo y re­compuestos luego a la manera propia para servir como trampolín de futuras observa­ciones: son pensamientos rápidos y agudos, amenas burlas a jóvenes e incautos poetas, sátiras amargas para los ya llegados y los decrépitos. Todo está sentido con viveza y escrito en estilo característico. Notable tes­timonio literario, este libro tiene su lugar en la literatura italiana del Novecientos y en las luchas espirituales en que participó el autor, desde el «Rinnovamento» a la «Voce».

C. Cordié