El Boticario, Franz Joseph

[Lo speciale]. ópera có­mica en tres actos, con música de Franz Joseph Haydn (1732-1809), representada en Eszterháza (lago de Neusiedl) en el otoño de 1768. El protagonista es el boticario Sempronio, que, de edad ya avanzada, as­pira a la mano de su pupila Griletta, ama­da además por dos jóvenes, Mengón y Volpino, el primero de los cuales se hace em­plear por Sempronio como mozo; ambos tratan de conquistar al viejo por su punto flaco: su pasión por los acontecimientos y las novedades políticas mundiales y la posi­bilidad de organizar el globo terrestre según sus criterios personales; pasión tan fuerte que le hace olvidar la botica y los propios intereses. Después de una aventura llevada con expedientes de viejo gusto teatral, en particular disfraces (al final del segundo acto ambos jóvenes aparecen disfrazados de notarios y en el tercero de turcos), Mengón consigue por fin triunfar en su intento. En­tre las óperas teatrales de Haydn que, en conjunto, no pertenecen ciertamente a lo mejor de su obra, ésta es particularmente fina y elaborada y se advierte incluso cier­to estudio de caracteres. La forma es la usual del melodrama del siglo XVIII y en términos bastante sencillos: la ópera contie­ne ocho arias, recitativos secos (o sea sólo sostenidos por el clavicordio), un solo re­citativo acompañado de varios instrumen­tos y, como terminación de los tres actos, un terceto y dos cuartetos. Fragmentos dig­nos de mención son el aria de Griletta «Caro Volpino amabile», dos arias de Volpino, la primera notable por su cálida afec­tuosidad y la segunda por su aire turco (Volpino la canta disfrazado de turco). Son vivos los finales de acto, siendo el mejor el del segundo; fina y ligera la orques­tación.

F. Fano

bosquejos Marineros, Jean Bart

[Schite marine]. Colección de novelas humorísticas ru­manas de Jean Bart (Eugeniu P. Botez, 1874- 1933), publicada en 1928. En este volumen (que contiene también los cuentos: «Tres desertores», «Un barco deja el puerto», «Epidemia de emigración», «Viernes Santo», «A Belén», «La escuadra entra en el puer­to») son particularmente interesantes las narraciones que tienen como protagonistas una vaca y un perro. En el primero («Sin permiso de exportación»), el contraste en­tre la ignorante incomprensión de los adua­neros que no admiten la partida de un ternero nacido en el puerto, porque carece de permiso de exportación, y el dolor ma­terno de la vaca que se arroja al mar para que no la separen del hijo, da lugar a un humorismo que no oculta la emoción. De un humor diferente es el bosquejo «Se prohíbe la entrada de perros en Inglate­rra»; una nave rumana no puede entrar en el puerto de Liverpool porque está seve­ramente prohibido el desembarco de perros, y los marineros rumanos llevan uno con­sigo. Para Jean Bart, los ingleses son indi­viduos físicamente ridículos y a menudo maniáticos, y es divertidísima la manera con que los marineros rumanos se burlan de los diversos tipos que suben al barco: un jo­ven encargado de la capitanía del puerto que se da aires de importancia, el vete­rinario del puerto que se asombra de que el perro no tenga pedigree, una vieja in­glesa perteneciente a la sociedad protec­tora de animales, un encargado de las pom­pas fúnebres perrunas, etc. Cuando por fin llega el cónsul rumano, se tiene la ex­plicación de esta extraordinaria severidad: no se permite a los canes el desembarco, porque el pueblo inglés vigila desde hace muchos años, para que no se bastardee la raza canina de su país. El autor, único es­critor de asuntos marineros en Rumania, está dotado de fino sentido de observación. Gracias a él nos es dado conocer la vida de sus connacionales en el mar y su par­ticular actitud psicológica y social en este ambiente en el que el autor, viejo capitán de marina, tiene notable competencia.

G. Lupi

El bosque, Nikolaevic Ostrovskij

[Les]. Comedia en cin­co actos de Alexander Nikolaevic Ostrovskij (1823-1886) publicada y represen­tada en 1871. Es la más célebre de las pocas comedias de Ostrovskij. La acción se desarrolla en torno a una serie de figuras de actores. En el bosque son ensalzadas las nobles cualidades espirituales y afec­tivas de un actor trágico ante la mezquin­dad y rapacidad de la llamada «gente res­petable», representada por una vieja propie­taria que, tras una máscara hipócrita de bondad, oculta intenciones vergonzosas. Esta, la viuda Gurmyzskaja, vive en una pro­piedad suya, en medio de un bosque (que tiene también el significado simbólico de guarida de lobos), con su sobrina, Aksjusa, joven de unos veinte años, y un joven, Bulanov, al que hace pasar por novio de la sobrina, pero respecto al cual abriga inten­ciones muy diferentes. La propiedad que ella derrocha, tendría que pertenecer en parte a Aksjusa y a su hermano, que mar­chó de casa hace muchos años como actor vagabundo. De Aksjusa está enamorado, y es correspondido, Pedro, hijo de un comer­ciante de madera de los alrededores, Vosmibratov, que hábilmente ha conseguido comprar gran parte del bosque y no se opondría a que su hijo se casase con Aks­jusa si ésta llevase algunos miles de rublos en dote.

Y he aquí que el sobrino degene­rado que se ha dedicado al despreciable arte del teatro tomando el nombre de Nescastlivcev (Infortunado, v.) pasa por la propiedad y se propone detenerse a des­cansar junto a su tía. No ha tenido suerte, como tampoco (pese a su nombre de bata­lla) la tiene otro actor cómico, Scastlivcev (Afortunado) al que encuentra precisamente dentro de la propiedad y con el cual se presenta a su tía. La llegada del sobrino parece echar por tierra los planes de la vieja tía que ya había conseguido hacer comprender a Bulanov que desea casarse con él. Pero Nescastlivcev no protesta, en­cantado de las cualidades de actriz de Aks­jusa, y casi consigue convencer a su her­mana para que se vaya con él y con Scastlivcev, después de haber obtenido de su tía mil rublos con los cuales poder or­ganizar espectáculos. Pero Aksjusa no se siente con fuerzas para separarse de Pedro y entonces Nescastlivcev, no consiguiendo convencer a su tía para que dé a la so­brina la dote reclamada por el padre de Pedro, le entrega generosamente sus mil rublos renunciando a todos sus sueños y reanudando con Scastlivcev su vida de actor vagabundo. A las figuras de Nescastlivcev y Scastlivcev, tipos admirablemente descri­tos de actores provincianos, la comedia de­bió su éxito que aún perdura, si bien, es­cribiendo una comedia de costumbres de la nobleza rural, el comediógrafo no tuvo, quizás, la intención de hacer de ellos los personajes principales de la acción.

E. Lo Gatto

Pasando revista a la larga serie de héroes y heroínas de Ostrovskij se presentan inva­riablemente tratados o bien con fauces de lobo o con colas de zorro o con las dos cosas a la vez. La psicología de la violen­cia o del fraude, según la manera que se presentan en Rusia, es el tema de casi to­dos los dramas y comedias de Ostrovskij. (Michajlovskij)

Los Borrachos, Lorenzo de Médicis

[I beoni]. En este pequeño poema de Lorenzo de Médicis (1449- 1492) triunfa todavía la tradición toscana, tradición esta vez de los autores burles­cos, entre los que descollaba entonces Luigi Pulci. El desfile de los más célebres bebe­dores de Florencia, presentados a Lorenzo por un Virgilio de burlas, ser Nastagio (pa­rodia de la Comedia y de los Triunfos del Petrarca, v.), es un álbum de caricaturas, ciertamente más interesantes para los con­temporáneos que para nosotros, ya que no percibimos algunas oscuras alusiones, cla­ras entonces. Quedan vivos algunos retra­tos, en los cuales el realismo del autor, có­micamente acentuado o deformado al modo de Pulci, no pierde ni fuerza ni relieve. Los mejores y más punzantes son los re­tratos de algunos sacerdotes. Desfila prime­ro el obispo de Fiésole, iluminado con dul­ce sonrisa cuando recuerda su copa, por la que siente una atracción mística de bur­lesco rey de Thule (v.). Digno compañero, es el párroco Arlotto (v.), famoso por sus burlas, temblorosa mole de grasa, que a todas horas trata de satisfacer una sed ina­pagable y al que el poeta supone fiel de un dios a propósito para sus gustos: «costui non si inginocchia al Sacramento, / quan- do si lleva, se non v’é buon vino / per­ché non crede che Iddio vi sia drento» [«éste no se arrodilla ante el Sacramento / cuan­do lo eleva, si no hay en él buen vino / porque no cree que Dios esté allá dentro»]. Sabrosísima es la aventura ocurrida a éste y a su compadre, que, ebrios, tomando un armario por una ventana, detuvieron a la noche, como Josué detuvo el día. Pero de todos, el mejor es el sacerdote que su­fre recordando el «Sitio» [«Tengo sed»] de Jesús en la cruz: «y ha aprendido que el mayor suplicio / que sufrió en la tierra nuestro Salvador / fue cuando dijo: Sitio / «y parece que se abra y explote su cora­zón / si cuando predica ha de recordar aquel paso / porque le hace sufrir a él mismo aquel dolor» [«ed á imparato che il maggior supplizio, / che avesse in térra il nostro Salvatore, / fu quando in sulla croce ei disse: Sitio, / e par che se gli scoppi ed apra il core, / se predicando vien mai a quel passo / che mette se medesimo in quel dolore»]. Aquí, el beber se convierte en un motivo humano, hallando su pathos cómico en la mezcolanza de lo sacro y lo profano, con lo que la poesía queda saturada de boccaccesca malicia.

E. Rho

El Bonete de Cuatro Picos de los Jesuítas, Johann Fischart

[Vierhoernige Jesuiter Huetlein]. Sátira en verso de Johann Fischart (1550?-1591?), escrita en 1580. Es la más viva sátira, escrita por este poeta sa­tírico alemán, contra los jesuitas — «Jesu- wider» les llama Fischart. El diablo, que­riendo volver a ensalzar el cuerno, símbolo infernal, para llevar el mundo a la ruina, confecciona primero la capucha monacal, luego la mitra episcopal, a continuación la tiara pontificia de tres cuerpos, asignando a cada una de estas prendas, modernamen­te, determinados vicios y defectos, y final­mente el bonete de cuatro picos de los jesuitas, donde están reunidos todos ellos. Completamente basada en el brillante jue­go de palabras, en el desenfrenado y com­placiente ímpetu polémico y en un notable dominio del idioma, esta sátira supera en realidad su contenido para convertirse, en sí misma, en violenta y jugosa diversión de imágenes. Además de la batalla protestante contra el catolicismo, indica la aparición de una gran fantasía satírica y de conoci­miento del hombre y del mundo que en­cuentran en Fischart su mejor represen­tante. Y es una viva expresión de las pa­siones levantadas por las luchas religiosas en los días posteriores a la Reforma.

B. Déttore Ugo