DE LA IMPORTANCIA DE CUIDAR

Hiromi Itō
Corazón de perro
Traducción de Paula Parra
Ed. Urano, Tendencias, 2026, 221 pp.



por Anna Rossell

En referencia a los perros oímos decir con frecuencia que son “el mejor amigo del hombre” o que “solo les falta hablar”. Aunque esta última afirmación es poco precisa, porque no hablan de la misma forma que los humanos, pero sí se comunican con nosotros con mucha precisión. No lo hacen verbalmente, pero el mensaje no necesita ser verbal para ser claro y efectivo. A menudo el contacto piel a piel, una mirada, un ligero movimiento de cabeza, de la cola, de una oreja… consiguen llegar al otro de un modo más intenso y profundo que las palabras.

Hiromi Ito (*Tokio, Japón, 1955), que es poeta, novelista y ensayista, y una de las voces más reconocidas de la poesía japonesa contemporánea (si bien aún no traducida a ninguna lengua de nuestro país) no escribe un libro como este por casualidad. Como poeta es sensible y observadora, como ensayista sabe reflexionar bien sobre lo que observa y como escritora aúna estas cualidades para transmitir con precisión a sus lectores lo que cree importante.

La autora japonesa, que reside en California con su marido y dos de sus hijas y viaja con frecuencia a Japón, donde viven su primogénita, fruto de un matrimonio anterior, y su anciano padre, nos abre la puerta de su casa, de su vida diaria y de su relación con sus perros. Si bien la protagonista principal es Take, una pastora alemana, que acompaña durante toda su vida a la narradora, también otros dos perros, Niko y Rui, llegan a su casa en diferentes momentos y conviven entre sí y con los humanos de la familia.

El libro tiene el claro objetivo de dar a conocer hasta qué punto la relación, la comunicación entre el ser humano y los perros, y de los perros entre sí, es importante y beneficiosa, y una rica fuente de aprendizaje recíproco.
Ito escribe sobre su vida cotidiana centrada en los perros. Lo hace con la naturalidad y la sabia sencillez con la que se escribe un diario, y su narración describe con gran despliegue de detalles los movimientos y gestos de cada uno de los animales, sus reacciones en cada momento y su interacción con ella y con los demás miembros de la familia. Pero, más allá de movimientos y gestos, nos hace partícipes de la interpretación que los humanos dan a cada uno y a cada cual, de manera que también provee, de algún modo, de voz humana a los animales.
En el curso de la lectura se nos ofrece una gama amplísima de aprendizajes: las similitudes entre el humano y el perro, lo cual permite recordar al ser humano que también él o ella es un animal y permite transformar positivamente la mirada hacia otro animal; se subraya el carácter individual de cada perro al poner en evidencia las diferencias entre los individuos caninos (independientemente de su raza o género), del mismo modo que establecemos estas diferencias entre los individuos humanos; se nos habla del bilingüismo del perro, es decir, de la capacidad del perro de entender y reaccionar paralelamente a diferentes lenguas; asistimos a los cambios de comportamiento del perro en la vejez, lo que da pie a la autora a comparar el proceso humano hacia la vejez con el del perro, una comparación evolutiva que ayuda a la narradora a sobrellevar el envejecimiento de Take y el de su ya anciano padre y le suscita multitud de reflexiones esenciales, como la posibilidad de la eutanasia y en qué momento para evitar dolor…
Pero más allá de la positiva aportación de todo lo enumerado –y esta es una cualidad fundamental-, se nos habla del perro psicólogo en el sentido de la increíble capacidad del perro de captar los estados anímicos de las personas y de los otros animales y de reaccionar a ellos convenientemente. La línea divisoria entre el cuidado de un ser humano y el de otro animal se diluye positivamente y abre una mirada nueva, diferente.
No es de extrañar que la casa de la narradora acoja a otros animales (una tortuga, su relación personal con su cotorra) o que se mencionen con frecuencia otros: gatos, sapos, ranas, hormigas, cuervos, mapaches…


De modo indirecto, pero inevitablemente presente, se ponen en evidencia otros aspectos, esencialmente beneficiosos para el ser humano, de la convivencia con los perros, los efectos positivos que nos devuelve el hecho de cuidar del otro (otra persona u otro animal): los paseos que requieren nuestros perros nos ponen en contacto casi siempre con la naturaleza, con otros animales, con otros paisajes y con una gran variedad de plantas, que son entonces objeto de nuestra observación; nos facilitan conocer a otras personas con las que entramos fácilmente en conversación.

Un libro de plácida y enriquecedora lectura.

©Anna Rossell
(Filóloga alemana, escritora, poeta, crítica literaria y gestora cultural)
https://ca.wikipedia.org/wiki/Anna_Rossell_Ibern

https://www.annarossell.com/
https://es.wikipedia.org/wiki/Anna_Rossell_Ibern
https://x.com/arossellib
https://twitter.com/Raboliut
https://www.instagram.com/rossellanna/