Sobre el Agua, Guy de Maupassant

[Sur Vean]. Libro de Guy de Maupassant (1840-1893), publicado en 1888, relación de un viaje hecho por el autor a bordo de su yate «Bel Ami». Ha de ponerse esta obra junto a Vida errante (v.) y al otro volumen Al sol, publicado en 1884: impresiones de Argelia, de Orán, a las que se añaden páginas sobre Basilea y sobre la Bretaña. En Sobre el agua leemos notas llenas de color sobre vagabundeos por las riberas mediterráneas, en las que Mau­passant buscó algún descanso al afanoso trabajo y a la creciente fatiga de los úl­timos años.

La narración abarca un período de pocos días: un breve crucero a lo largo de la Costa Azul terminado en Montecarlo. A las páginas llenas de color sobre paisa­jes, a las sabrosas observaciones sobre pe­queños incidentes de la navegación, a los caracteres y a los dichos de los marine­ros, etc., se mezclan largas digresiones de sabor periodístico-literario, fantasías oca­sionales y confesiones que no carecen de matices de turbación psíquica y de una do­lorosa insistencia sobre el doloroso pesi­mismo que le atormentaba. El libro fue compuesto fundiendo artículos de diario con notas autobiográficas, y se resiente de su carácter ambiguo, oscilante entre la di­vertida relación turística y los desahogos personales del diario íntimo; estos últimos, poco profundizados, no consiguen superar un tono flojo y común. No faltan episodios trazados vigorosamente con fácil vena na­rrativa, pero el verdadero interés de estas páginas es de orden estrechamente crítico, en cuanto que en ellas pueden hallarse, en estado de agraz, ideas y pensamientos des­tinados a proveer de materia a la obra mejor de Maupassant, sorprendiendo así en cierto modo la gestación de algunas de sus narraciones más logradas. [Trad. de Leo­poldo García-Ramón bajo el título En el mar. Diario de viaje (Madrid, 1931)].

M. Bonfantini

Maupassant es un poeta; hay algo de lí­rico en él. El más perfecto de los prosistas. (Serra)

Si Yo Fuera Fuego, Cecco Angiolieri

[S’io fossi foco]. Soneto de Cecco Angiolieri (12609-1312/13), el más célebre de su Cancionero (v.). El poeta expresa una serie, cada vez más gran­de, de deseos: las ideas expresan la actitud arrogante de un hombre que se siente odia­do por todo el mundo. Dice que si fuera fuego quemaría el mundo, y si viento o agua lo desgarraría con tormentas y dilu­vios; si fuera Dios, lo hundiría. A estas jactancias, Angiolieri añade que si fuera papa daría tanto quehacer a los cristianos que los volvería locos a todos, y que de ser emperador los degollaría. Peor todavía, si fuera la Muerte iría a ver a su padre y si fuera la Vida se alejaría de él.

Lo propio haría con su madre. Salidas violen­tas, pero que hay que juzgar a la luz del final: «De ser yo Cecco, como soy y fui, / tomaría a las mujeres jóvenes y bellas: / y las viejas y feas, las dejaría a los de­más», que revela la construcción teatral de la composición. Este soneto es importan­te para juzgar al poeta, ya que a menudo se consideró como una afirmación de indi­vidualidad exasperada y violenta, casi de un romántico en lucha contra la sociedad. Parece en cambio más conforme con los varios motivos de sus Rimas considerarlo como una expresión ostentosa de su tem­peramento triste y salvaje.

C. Cordié

Sitio de Sziget, Miklós Zrinyi

[Obsidio szigetiana, o Szigeti veszedelem, o Zrinyiász]. Gran poe­ma épico en quince cantos, del poeta y caudillo magiar Miklós (Nicolás) Zrinyi (1620-1644), publicado, junto con otras poe­sías menores, en 1651. El argumento del poema es el sitio de la fortaleza de Sziget en 1566, y el sacrificio de Nicolás Zrin­yi, un antecesor del poeta, que con sus guerreros defendió heroicamente aquella fortaleza limítrofe contra Solimán, impi­diendo así la invasión de Viena y del Occi­dente. Dios, airado por los pecados de los magiares, envía sobre la tierra a la furia infernal Alecto que desencadena contra ellos la rabia del turco.

El sultán, con la ayuda del tártaro Delimán y del sarraceno Deminham, cerca la fortaleza de Sziget, de­fendida por Nicolás Zrinyi. Éste invoca a Cristo, quien inclinándose hacia él le asegura que su sacrificio redimirá a la na­ción y Solimán morirá en sus manos. Zrinyi sale contra los enemigos y protegido por un ángel hace estragos entre los turcos, mata al sultán y muere al fin con todos sus soldados. El poema, en su estructura, acusa netamente el modelo de la épica de Tasso, como en muchos episodios recuerda a Vir­gilio y a Ariosto. Pero el dato histórico y la emoción religiosa confieren al poeta una inspiración más severa que, si limita su fantasía, le da al mismo tiempo un alto soplo dramático y épico. El lenguaje, ador­nado deliberadamente con la retórica ba­rroca, no consigue compenetrarse siempre con la métrica, fatigosa y externa, pero a menudo levanta el vuelo y alcanza una ex­presión intensa y poética.

M. Benedek

El Sitio de Rodas, William D’Avenant

[The Siege of Rhodes]. Drama heroico, diez actos en ver­so, de sir William D’Avenant (o Davenant, 1606-1668). El drama está dividido en dos partes de cinco actos cada una. La primera fue representada en 1656 y la segunda es­tuvo concluida en 1662; la obra fue publi­cada en 1663. La acción, cantada sobre música recitativa de Charles Coleman y de George Hudson, narra el sitio de Rodas por parte de Solimán y el heroísmo de la joven siciliana Yanthe, que salva a su ma­rido, el duque Alfonso, y a los defensores de la isla. Más que en sentido estrictamente literario el drama tiene notable impor­tancia para la historia del teatro inglés. En 1642 la revolución puritana había prohibi­do los espectáculos públicos.

Sólo en 1656 D’Avenant consiguió permiso para ofrecer al público una «diversión alegórica de músi­ca y declamación a la manera de los anti­guos», a la cual siguió el mismo año El sitio de Rodas. La influencia de la gran tradición dramática nacional se hace sentir todavía en esta composición de tono romántico, en la cual se advierten sin embargo, clara­mente sensibles, elementos nuevos deriva­dos del teatro francés y de la ópera italia­na, que D’Avenant había tenido ocasión de aprender en Francia, donde, como poeta laureado por Carlos I y partidario de la causa real, había pasado los primeros años de la revolución puritana. Estas influencias diversas dan a El sitio de Rodas un carácter todavía indeciso y algo híbrido en el que el elemento escenográfico y espectacular, fuertemente acentuado respecto a los isabelinos, predomina sobre la intensidad poé­tica y la vitalidad de los personajes. Pero este elemento exterior aseguró el éxito al drama que inauguró el teatro inglés de la Restauración, caracterizado por la influen­cia francesa y una tendencia preponderantemente decorativa.

R. Barocas

El Sitio de Corinto, George Gordon Byron

[The Siege of Corinth]. Poema de George Gordon Byron (1788-1824), publicado en 1816. Se narra el sitio que los turcos pusieron en 1715 a la ciudad, ocupada por los venecianos. Los turcos están conducidos por el renegado Alp, que ama a Francesca, la hija del go­bernador veneciano Miniotti. Francesca co­rresponde a su amor, pero quiere que Alp arranque de su corazón el odio por la pa­tria y vuelva a la fe de Cristo. Alp se niega y se lanza al asalto para apoderarse de la fortaleza y de la mujer. Pero cuando los turcos alcanzan las almenas de la forta­leza, Alp se entera de que Francesca ha muerto y él mismo cae dé un tiro lanzado desde la iglesia próxima. El poema fue cri­ticado por sus contemporáneos debido a la construcción de ciertas frases, a los sole­cismos y a la técnica imperfecta de los versos. [Trad. española de B. del A. (Bue­nos Aires, 1940)].

*       El mismo título tiene una ópera en tres actos de Gioacchino Rossini (1792-1868), sa­cada de un libreto de Boloschi titulado Maometto II y refundido después por Gournet, estrenada con gran éxito en París en 1826.