Futo-No-Yasumaro

Letrado japonés, murió el 30 de agosto de 723. Dignatario de la corte («oficial de la división superior de la primera clase del quinto rango y de la quin­ta Orden de Mérito»), era descendiente del príncipe Kamu-yawi-mimi, segundo hijo del primer emperador japonés Jim-mu o Kamu-yamato-iharé-biko, que vivió en el siglo VII a. de C.

Por orden de la empera­triz Gemmyô (708-714), redactó en 712 los tres volúmenes del Kojiki (v.) o Libro de las cosas antiguas, bajo el dictado del na­rrador de la corte Hiyéda-no-Aré, hombre de memoria extraordinaria que conocía to­dos los documentos antiguos relativos a la historia del Japón desde sus orígenes hasta el año 628 de nuestra era.

El Kojiki o Furukoto-bumi es el documento escrito más an­tiguo de la historia y la literatura japonesas; su autor lo escribió en japonés arcaico, peroutilizando los caracteres chinos, ya sea en su sentido ideográfico habitual, ya con un valor fonético, especialmente para los nom­bres propios y las palabras sin equivalente chino, o sea en el estilo llamado «fonético mixto» («kana-mazhiri»). Existe, en ver­dad, en la literatura japonesa un Libro de las cosas del pasado [Kyujiki] que algunos suponen compilado en 620, pero su autenti­cidad es muy dudosa.

El Kojiki, que narra sin orden cronológico las más’ antiguas tra­diciones nacionales y religiosas, fue comen­tado y subtitulado por un célebre filólogo japonés del siglo XVIII, Motoori Norigana (1730-1801), en los cuarenta y cuatro volú­menes de su Kojiki-den; en el siglo XIX fueron elaborados otros comentarios impor­tantes, especialmente el Tokihagusa, de Posada Dominaba; Iza-no-Chi-Wake e Idzu-no-Koto-Waki, de Tachinabano-Moribé; el texto del Kojiki es muy difícil, debido a sus arcaísmos, y en un principio tuvo menos éxito que el Nihongi, anales cronológicos escritos en chino por nuestro autor y el príncipe Teneri o Toneri (675-735), cuyos treinta volúmenes, publicados en 720, con­tienen singularmente ciento treinta poesías antiguas japonesas.Esta última obra (que llevaba a guisa de apéndice una cronología de los emperadores hoy perdida) fue igual­mente objeto, a principios del siglo IX, de un comentario, el Kónin-shiki, y otro a fines del siglo XIII, el  Shaku-Nihongi. 

Ulrich Füterer

Nació en Landshut (Baviera) hacia 1430 y murió probablemente en Munich después de 1492. Muy poco se sabe acerca de su vida. Con posterioridad a 1460 actuó como pintor en Munich y se relacionó con la corte ducal.

Conoció personalmente al juez Püterich, poeta austríaco que se pro­ponía restaurar el culto a Wolfram von Eschenbach. Füterer trabajó asimismo en el rena­cimiento de la cultura caballeresca y aun sus relaciones con las cortes de Innsbrucky Rottenburg revelan esta inclinación tan propia del mundo borgoñón y de los Habsburgo.

De Alberto IV el Sabio, duque de Baviera, recibió el encargo de escribir El libro de las aventuras (v.), que compuso en torno a 1473; poco después redactó una cró­nica bávara (Beschreibung vom Herkommen des Hauses Baiern), a la que dio fin en 1481. Coetáneo de la primera difusión de la imprenta, F. representa uno de los últimos frutos de la Edad Media final.

V. M. Villa

Numa-Deni Fustel De Coulanges

Nació el 18 de marzo de 1830 en París y murió el 12 de septiembre de 1889 en Massy (Seine- et-Oise).

Brillante discípulo de la École Normale Supérieure y luego de la École d’Athènes, durante su estancia en Quío es­tudió la evolución histórica de la isla, que expuso en una memoria aparecida en 1857, cuando, vuelto a la patria, había empezado a enseñar Historia en el liceo de Amiens. Tras la tesis doctoral sobre Polybe ou la Grèce conquise (1858), fue profesor del Lycée Saint-Louis, en París, y en 1860 ob­tuvo la cátedra de Historia de la Facultad de Letras de Estrasburgo.

Sus largos estu­dios sobre la cultura de la Antigüedad per­mitiéronle entonces llevar a cabo su obra maestra, La ciudad antigua (1864, v.). En 1870 pasó de Estrasburgo a la École Nor­male Supérieure, y aquel mismo año dio un curso de Historia en la corte, invitado por Napoleón III. Mientras tanto, había ex­tendido sus investigaciones a la evolución histórica francesa medieval y moderna.

Al mismo tiempo, Francia era vencida por Ale­mania y en el país discutíase acerca de la nueva ordenación política del Estado; tales controversias repercutieron en la Historia de las instituciones políticas de la antigua Francia (v.) y suscitaron vivas objeciones al primer tomo (1874). Al año siguiente, Fustel de Coulanges es nombrado profesor de la Sorbona; luego volvió, como director, a la École Normale Supérieure (1880-83) y, agotado ya casi por su continua y prolongada labor, ingresó en la Académie des Sciences Mora­les et Politiques.

Aun cuando la mayoría de sus conclusiones sobre los vínculos entre instituciones y creencias morales y religio­sas resulten actualmente superadas, su mé­todo de encuestas escrupulosas y prudentes, alentado por el impulso positivista, y su respeto a la verdad no superficial siguen siendo un modelo.

S. Morando

Arnaldo Fusinato

Nació en Schio el 25 de noviembre de 1817 y murió en Verona el 28      de diciembre de 1888. Estudió Leyes en la Universidad de Padua, donde se graduó en 1841 y cuya vida estudiantil evocó más tarde en el pequeño poema Lo studente di Padova.

Fácil improvisador y versificador inspirado, compuso en 1845 Il laureando e Il medico condotto, y el año siguiente em­pezó a colaborar en Il caffé Pedrocchi. En 1847 visitó con su hermano Alemania y Aus­tria, y en Viena no disimuló sus sentimien­tos antiaustríacos. Participó en las luchas de 1848 a 1849, y compuso el himno «El can­to de los insurrectos».

En Venecia contrajo matrimonio con su amada Ana Colonna, cuya muerte en 1852 comunicó dolorosos acentos a la obra poética de Fusinato En 1853 apa­recieron en la misma ciudad las Poesías (v.) de nuestro autor. Relacionado con la poetisa Herminia Fuá, se casa con ella en 1856 y se establece en Castelfranco Veneto, desde donde logra introducir frecuentemen­te en Austria sus críticas a través de inno­cuos periódicos femeninos como Il Corriere delle Dame y La Ricamatrice.

En 1864 mar­cha a Florencia, donde participa en ruino­sas empresas teatrales, y en 1875, conseguido un empleo del Estado, fijaba su resi­dencia en Roma.

C. Lelj

Adolf Furtwangler

Nació el 30 de junio de 1853 en Freiburg im Bresgau y murió en Atenas el 11 de octubre de 1907. Tras haber realizado los estudios de Arqueología, par­ticipó en 1878-79 en las excavaciones de Olimpia.

En 1880 fue nombrado vicedirector del Museo de Berlín, donde llevó a cabo una Descripción de los vasos reunidos en el Antiquarium de los Museos reales de Berlín [Beschreibung der Vasensammlung in Antiquarium d. kgl. Museen zu Berlin, 1885].

Terminada esta obra, pensó en una sistematización y descripción del conjunto de piedras preciosas del Antiquarium, lar­go tiempo descuidada; entre el proyecto y la publicación de los tres volúmenes de la obra Las piedras preciosas antiguas [Die antiken Gemmen, 1900] transcurrieron unos quince años, durante los cuales Furtwangler publicó, además de otros textos, Obras maestras de la escultura griega (1893, v.), libro funda­mental en la historia de la Arqueología, en el que el método de la crítica y el análisis estilístico de las copias aparece aplicado a la reconstitución de los originales de los maestros antiguos.

Profesor en Munich en 1894, en 1901 marchó a Grecia para empren­der una serie de importantes excavaciones en Egina, Amicles y Orcomenes, en las que trabajó hasta su muerte.