Amenidades de Derecho Civil, Algidius Menagius

[Juris civilis amoenitates]. Obra erudita del francés Algidius Menagius (1613-1692), pu­blicada en 1664. Dedicada al modo clásico «a Ludovico Nublé, abogado parisiense», da importantes testimonios acerca de la vida del insigne italianista. Contra las envidias y la malignidad de rivales y enemigos, el erudito Ménage no halla nada mejor, aun a distancia de años, que dar testimonio de sus ingeniosos estudios acerca de las leyes y el conocimiento de muchas nociones que, por lo general, escapan hasta a los del ofi­cio. Estas «amenidades» (o «divagaciones») substituyen, por lo tanto, a una «Historia de los antiguos jurisconsultos» que se ha­bía propuesto el autor, pero al mismo tiem­po se proponen plantear una materia delei­tosa ante los ojos de los lectores y parti­cularmente de los jóvenes. En 40 capítulos son presentados, en un florilegio de máxi­mas y opiniones, varias cuestiones legales, acerca de alocuciones de tribunal, inter­pretación de normas, casos singulares de las costumbres, honorarios de los abogados, sobre ésta o aquélla lección de los antiguos códigos; la posibilidad de condenar o no a muerte a una mujer encinta; el modo de tomar declaración a los sordos y el castigo de los esclavos fugitivos.

Autores antiguos y modernos son así presentados y comen­tados como en verdadero repertorio de va­riedades y curiosidades: con una vivacidad de estilo que indica la versátil cultura de Ménage, lector y anotador de toda disci­plina. Una parte interesante por sus ele­mentos filológicos e históricos es la de las «Etimologías de los jurisconsultos» orde­nada alfabéticamente como un prontuario. Se citan también poetas latinos en prueba de todo lo que en el derecho se ha converti­do en norma y ley adquirida. Cierra la obra un capítulo acerca del hecho de que ni eunucos ni esclavos podían militar en el ejército, y algunas adiciones a los diversos textos citados anteriormente.

C. Cordié

Amaya o los Vascos en el Siglo VIII, Francisco Navarro Villoslada

Novela histórica del escritor es­pañol Francisco Navarro Villoslada (1818-1895), publicada en 1877. Se trata de una verdadera epopeya de Euscaria, puesta en el momento de unirse, por medio del cris­tianismo, la raza visigoda con la vasca, frente al poder del Islam. El rey Rodrigo, su favorito Eudon, el magnate godo Ranimiro forman el núcleo de la gran trama no­velesca. El amor unió a una vasca legítima, heredera de la jefatura del que podemos titular imperio escaro, con el guerrero Ranimiro. De estos amores, consagrados por oculto matrimonio cristiano — pues ambos eran cristianos —, nació una hija, Amaya, que significa el fin. Una hermana de Lorea, la esposa del tiufado Ranimiro, pertenecien­te como ella al linaje de Aitor, el fundador del pueblo vasco, no sólo no pertenece a la religión cristiana, sino que persigue a cuantos sabe que la profesan. Amagoya, que tal es el nombre de la vasca pagana, se las ingenia para que su hermana muera aparentemente por mano de su propio es­poso, que incendia el castillo en donde la tiene prisionera junto con una hijita re­cién nacida. Todo el odio vasco se desenca­dena sobre el duque godo, padre de Ama­ya, cuya existencia se ve obligado a de­fender constantemente para librarla de la persecución de la hermana de su madre.

Un mundo de aventuras, de heroicidades bélicas, de arrogancias y desplantes de bravos y de nobles, desfila ante el lector que no se fatiga de su buena lectura. Las pro­fundas y misteriosas raíces del pueblo vas­co, sus tremendos avatares, las complicadas galerías de sus relaciones entre ellos y hacia los demás, ponen una nota de sumo interés en la novela. Amaya es un símbolo; en ella, y con ella, se acabará la libertad montaraz del pueblo vasco, pagano y valeroso. Un enemigo terrible, el Islam, avanza; y contra él, como el más prieto racimo de hombres con una sola patria y una sola religión, avanza la resistencia que acabará, por fin, con el imperio de la media luna en nues­tro suelo. El cronista Navarro Villoslada sabe diluir el rigor erudito con la más gra­ta fantasía novelesca; allí donde la historia encuentra el tope de lo ignoto, el novelista señala una solución armoniosa y propor­cionada.

C. Conde

El Alma Castellana, Azorín

Obra de Azorín (seudónimo de José Martínez Ruiz, na­cido en 1873) y publicada en Madrid en el año 1900. El Alma Castellana es un libro constituido por un prólogo y diecinueve ca­pítulos, de los cuales doce estudian aspec­tos de la vida en Castilla durante el si­glo XVII, y siete realizan análoga tarea res­pecto del siglo XVIII. Al final de cada ca­pítulo se da una bibliografía de los textos consultados. La primera parte de la obra es­tudia, sucesivamente, la Hacienda, la casa, la vida doméstica, el amor, la moda, la vida picaresca, la Inquisición, el teatro, los con­ventos, el misticismo, los literatos y la prosa castellana; la segunda parte — referida al siglo XVIII— estudia la opinión, la mo­ral, el amor, la moda, los literatos, la crí­tica. Los capítulos ofrecen desigual interés y, a veces, ensamblan sus temas entre sí. Pero en su conjunto el libro es un delicio­so análisis de la vida cotidiana, riquísimo en anécdotas tomadas de los autores clá­sicos, que nos da, a través de pequeñas y en apariencia intrascendentes noticias, una admirable visión de conjunto. Las dos di­mensiones de la vida española en el si­glo XVII, la hidalga y la picaresca, están admirablemente descritas en esta obra de Azorín. Lo mismo podríamos decir de los capítulos referentes al siglo XVIII entre los que abundan las noticias respecto a la estética literaria del Setecientos. Dentro de la obra literaria de Azorín El Alma Caste­llana representa el fin de sus estudios so­ciológicos y de sus trabajos satíricos y el principio de su etapa de valoración del es­píritu de Castilla.

G. García Plaja

Alexíada, Ana Comnena

Gran obra histórica en prosa en quince libros, que fue terminada en 1148, de Ana Comnena (1083-?) hija mayor del emperador Ale­jo Comneno, que reinó desde 1081 a 1118, en uno de los períodos más espléndidos de la potencia y la cultura bizantinas. Fue pu­blicada en París en 1651. Como se ve ya por el título (Alexíada es como decir «la epopeya de Alejo»), la obra de Ana es toda ella una glorificación de su ilustre padre, cuyas hazañas narra desde 1069 a 1118, con referencias a hechos o acontecimientos ante­riores, mostrando cómo, con su prudencia, había dado nueva potencia a Bizancio. Na­turalmente, la intención de panegírico, jun­to con el afecto filial, cargan, alguna vez, la mano de la autora y velan la verdad. Pero es menester confesar que su información es cuidadosa y exacta (fundada también en documentos oficiales, en tradiciones orales digna de fe, en crónicas latinas de la época, como en lo referente a Roberto Guiscardo), por lo que esta obra constituye una de las más preciosas y autorizadas fuentes para este período de la historia bizantina,  la cual revive en uno de sus períodos más espléndidos por su civilización, en toda su ostentación fastuosa, en su aristocrática cultura, en su profunda religiosidad, en la orgullosa conciencia de su superioridad so­bre el Occidente; de ahí el odio y el des­precio burlón contra los bárbaros cruzados, francos y latinos.

A diferencia, también, de la opinión de los occidentales, de que tan­tos males eran para Bizancio justo castigo por su impío cisma respecto a Roma, Ana afirmaba, orgullosamente, que mientras Bi­zancio permanezca fiel a sus tradiciones y a su patrimonio de fe y de cultura, no ten­drá nada que temer de sus enemigos. La profunda y variada cultura de Ana se transparenta en toda la obra, por su lengua clasicista y por sus frecuentes citas directas de los grandes historiadores más admirados por ella: Tucídides y Polibio. También sus dotes de escritora son muy notables, sobre todo en las descripciones de las fastuosas ceremonias de la corte bizantina; y es muy personal y femenino el gusto por el dicho sutil y punzante, su viva complacencia en la chismografía y la pompa cortesanas y el orgullo aristocrático por su nacimiento y su cultura; todo lo cual hace de ella una de las figuras más interesantes y significativas del renacimiento bizantino. Edic. y trad. francesas de B. Leib (Taris, 1937-1945); trad. italiana de G. Rossi (Milán, 1846-49).

R. Cantarella

Alejandro Primero y los Decembristas, Dimitri Merejkovski

[Aleksandr pjervyj i Dekabristy]. Novela rusa de Dimitri Merejkovski [Dmitrij Sergeevic Merezkovskij ] (1865- 1941), publicada por primera vez en 1913 con el título Alejandro I. Es la obra cen­tral de una trilogía que se inicia con el drama Pablo I (v.) y termina con la nove­la El catorce de diciembre (v.). Más que una novela es una genial reconstrucción de los últimos años del reinado de Alejandro I. A este autócrata ruso, perseguido de secre­tos remordimientos por el asesinato de su padre, Pablo I (asesinato del que fue cóm­plice indirecto, y dominado por el ministro Arakceev), y al omnipotente ministro y a la corte, se oponen los liberales que, uni­dos en sociedades secretas, traman el regi­cidio y aspiran a un régimen constitucional. La obra, aun careciendo de verdadera in­triga, abunda en escenas y en personajes, algunos de los cuales son famosos en la historia y en la literatura rusas. Las des­cripciones son demasiado minuciosas y, con la multiplicidad de personajes, estorban la unidad de la obra; sin embargo el cuadro, extremadamente variado, más rico en som­bras que en luces, llega a ser interesante y ayuda al conocimiento de un período de la historia rusa, lleno de problemas políticos y sociales que no son sólo de la época, sino específicamente rusos. [Trad. española de J. Zalamea, con el título El fin de Alejan­dro I (Madrid, 1930)].

B. Del Re