El Castellano en los Clásicos, P. Félix Restrepo, S. I

Texto para la enseñanza del castellano pre­parado por el P. Félix Restrepo, S. I. (na­cido en 1887), con la mira de que los estu­diantes de cursos inferiores y medios ad­quieran el conocimiento del idioma en sus fuentes más puras o «clásicas». Basado en el principio de que la gramática, por sí sola, es insuficiente para aprender el buen mane­jo de la lengua y, además, constituye un estudio que recarga la mente de los niños «con un indigesto aparato de erudición filo­sófica», el autor selecciona trozos en prosa o poesías de la literatura española e hispa­noamericana y los analiza desde diversos puntos de vista — léxico, morfológico y sin­táctico— para deducir de ellos enseñanzas mínimas que proporcionen a los estudiantes un dominio práctico pero reflexivo de su lengua materna.

R. Torres Quintero

Cantos Populares Servios, Vuk Stefanovic Karadzic

[Srpske narodne pjesme]. Gran recopilación de poe­sía popular serbia hecha por Vuk Stefanovic Karadzic (1787-1864), etnógrafo, filólo­go, reformador de la ortografía y de la len­gua serviocroata y personalidad preeminen­te en el renacimiento cultural de los esla­vos del sur. La primera edición de la obra apareció en tres libros, en Leipzig en 1823, y fue seguida a diez años de distancia por un cuarto libro. El mundo cultural europeo, empezando por los románticos alemanes (Grimm, Goethe), curioso por el éxito del canto de la Esposa de Assán Agá (v.), fue unánime en considerar la poesía popular serbia, fielmente recopilada y transcrita por Karadzc, como admirable por su variedad y belleza. Una segunda edición ampliada empezó a aparecer en Viena en 1841, y en 1865, póstumo, apareció el quinto volumen que contenía los cantos heroicos más mo­dernos y los referentes a la guerra de los montenegrinos. Otro material inédito y al­gunos manuscritos encontrados entre sus papeles en Belgrado y en San Petersburgo en la Biblioteca Imperial, fueron editados aparte. Todo fue recogido en la edición na­cional definitiva que apareció en nueve volúmenes, de 1891 a 1902.

Según la última reedición (1936) la obra está dividida así: el primer volumen comprende varios Cantos populares femeninos (v.), el segundo los cantos heroicos («junacke») y épicos más antiguos; el tercero los cantos heroicos de la Edad Media; el cuarto los cantos épicos más modernos y los de la guerra por la li­bertad; el quinto otros cantos femeninos de amor y algunos grupos de cantos nupciales, religiosos, mitológicos e infantiles; el sexto contiene nuevos cantos heroicos más anti­guos y algunos medievales; el séptimo com­pleta los cantos heroicos de la Edad Media; el octavo en cambio, los épicos modernos y el ciclo de las guerras de los .montenegrinos y herzegovinos. El material más rico es evi­dentemente el heroico y épico. Los cantos más antiguos son en versos largos (15-16 sí­labas) separados, cada dos o seis versos, por un estribillo; los más modernos en decasílabos libres y sin rima. El canto épico y heroico es sólo cantado por los hombres con el acompañamiento rítmico y monóto­no de la «gusla», especie de violín con una sola cuerda gruesa de crines de caballo. El tocador de «gusla» o «guslar» es un cantor popular profesional, generalmente ciego, se­gún la tradición homérica; de ahí el nom­bre de «sljepacke pjesme» (o cantos de los ciegos), dado a la épica popular. Las muje­res, según costumbre, sólo pueden recitar los cantos épicos. Los principales ciclos de la poesía popular serviocroata son: el Ciclo de Kóssovo (v.), el Ciclo de Marko Kraljevic (v.). y el Ciclo de Ivan Cronojevic (v.).

L. Salvini

Calepino, fray Ambrosio

Título con el cual se suelen aún designar los vocabularios, particular­mente de la lengua latina, a causa del nom­bre de fray Ambrosio, hijo de los condes de Caleppio, en el Bergamasco (hacia 1440- 1510), que publicó en 1502 el primer Diccio­nario [Dictionarium] escolar de dicha len­gua. En esa obra, todavía ruda y empírica, explicaba a los menos doctos los vocablos latinos traducidos al italiano; por ello la obra fue muy pronto difundida en varias ediciones a lo largo de todo el XVI y más tarde en ediciones en once idiomas. Su im­portancia radica en haber puesto por pri­mera vez en manos de todos el gran tesoro de la lengua madre de la civilización mo­derna, indicando con aproximada precisión el valor léxico de cada vocablo; de ese modo la cultura, ni que sea en forma di­vulgadora, no es ya refinado conocimiento de humanistas y de religiosos educados en los cenobios, sino que abre sus puertas a cuantos quieren con método y disciplina escolástica aprender palabras y construccio­nes de los clásicos latinos. Imitado amplia­mente incluso por extranjeros, este Dicciona­rio ha demostrado ser un buen instrumento de la ciencia; y hasta los inicios de los nuevos conocimientos filológicos de la edad moderna conservó su puesto, especialmente por la refundición del latinista paduano Iacopo Facciolati (1682-1769), publicada en 1772. Aunque ampliamente superado por los trabajos filológicos de los franceses Étienne y del italiano Forcellini, este primer voca­bulario conservó su carácter de primera vulgarización escolar, incluso en el nombre de «calepino».

C. Cordié

Breve Historia del Modernismo, Max Henríquez Ureña

Obra del escritor dominicano Max Henríquez Ureña. En ella estudia y clasifica a los autores que figuraron en el llamado «mo­vimiento modernista» de fines del si­glo XIX y principios del XX en los veinte países de habla española. Aunque el autor la califica de breve, por referirse a veinte países, cada uno de los cuales podría re­querir un volumen separado, es el estudio más completo y minucioso que se ha hecho hasta ahora alrededor del movimiento de renovación literaria surgido en la América española después de 1880, que ha sido bau­tizado con el nombre de Modernismo.

A. González Palacios

Biografía Universal, Joseph-François Michaud

[Biographie Universelle]. Dirigida por Joseph-François Michaud (1767-1839)-, en 52 volúmenes, fue publicada entre 1811 y 1828, a los que si­guió un amplio «suplemento». Es un diccio­nario biográfico en orden alfabético, cuya iniciativa fue debida a una sociedad de li­teratos y doctos a los que pertenecían, entre otros, Michaud, que fue su alma, Chateau­briand, Mme. Staél, Guizot y Constant. Co­laboraron más de trescientos escritores franceses y extranjeros, y entre ellos en­contramos muchos hombres ilustres como Arago, Balzac, Capefigue. Michaud se dedi­có a esta obra como editor y redactor de numerosos artículos, fruto de cuidadosas in­vestigaciones de historia política y militar. No se dio a esta Biografía ninguna especial orientación política ni filosófica, y en ella colaboraron hombres de varias naciones y de todas las tendencias; pero, dados los lí­mites impuestos por el gobierno napoleóni­co y por el de la Restauración a las mani­festaciones literarias, durante la Monarquía de julio se emprendió una revisión, depu­ración y aplazamiento. La nueva edición, confiada a M. Winter, incorporó también el «Suplemento» y, precedida por un prefacio de Charles Nodier, fue publicada a partir de 1843. El valor de muchos colaboradores y la originalidad de gran número de artícu­los dieron fama a esta Biografía, que toda­vía hoy conserva su valor, y por la serie­dad de la información puede consultarse con utilidad.

P. Onnis