Aforismos, José de la Luz y Caballero

Obra característica, litera­ria y filosóficamente, del educador y pensador cubano José de la Luz y Caballero (1800-1862). Compuestos los Aforismos por Luz a lo largo de su vida de intensa acti­vidad intelectual, fueron publicados par­cialmente por sus discípulos Enrique Piñeyro, primero, y después, en colección más abundante, por Alfredo Zayas. Puede considerarse como colección completa la edita­da por la Universidad de La Habana en 1945, que contiene seiscientos sesenta y cuatro pensamientos. Los Aforismos consti­tuyen una especie de enciclopedia filosó­fica formada por la decantación de abun­dantes y muy variadas lecturas, observa­ciones y experiencias de su autor. Reflejan la presencia de una personalidad preocu­pada, hipersensible, de fino y hondo espí­ritu de observación y de análisis. En la expresión, además del don de síntesis, manifiéstase con frecuencia la nota patética, el temblor emotivo de la frase. En su es­tilo, luchan influencias contrarias, retórica romántica de época y vigor personal. La materia de los Aforismos comprende refle­xiones sobre la Filosofía y la Ciencia; sobre la naturaleza humana y la estructura y ca­rácter del universo; la sociedad, la historia, los valores, la educación y la religión; so­bre arte y literatura, Los pensamientos de esta serie, divulgados desde su época, cons­tituyeron desde entonces una especie de pa­trón de ideas, clave cultural que impulsa y explica la historia cubana durante la se­gunda mitad del siglo XIX, sobre la que Luz ejerció una gran influencia social.

R. Lazo

Aesthetica in Nuce. Una rapsodia en prosa cabalística, Johann Georg Hamann

[Aestetica in nuce. Eine Rapsodie in kabbalistischer Prosa]. Escrito de Johann Georg Hamann (1730-1788), pu­blicado en 1762 en la colección Cruzadas del filólogo (v.). Es la obra más importante para ver el pensamiento estético de Ha­mann, aunque su carácter rapsódico, con­forme a su típico «metaesquematismo», y sobre todo su estilo cabalístico (contra­puesto al racionalístico), sacado en parte del Novum Organum (v.), de Bacon, lo hagan extremadamente oscuro. Es, también, una polémica contra la filología raciona­lista de G. D. Michaelis y la no menos racionalista filosofía de la Ilustración; y ba­sada en la célebre frase «La poesía es la lengua madre del género humano», afirma, aunque por medio de iluminaciones desli­gadas, el carácter religioso profético y má­gico de la poesía, entendida como lengua que Dios habló cuando creó el Universo, y en la cual se expresan, no sólo las verda­des divinas, sino también todo el saber hu­mano. Prototipo de la verdadera poesía es para Hamann la Biblia (v.), y no los mo­delos clásicos; y el verdadero poeta es el genio que, fuera de toda metafísica y con­tra todas las reglas, se expresa, no por me­dio de la razón sino de las pasiones, de la intuición, y de la inspiración, mediante las cuales su conocimiento puede llegar a ser omnisciente y profético. Y el genio repre­senta, según Hamann, el nuevo concepto de la personalidad, la cual, desde el punto de vista estético, subordina así la idea enton­ces dominante de lo bello, a cuya abstrac­ción Hamann contrapone lo concreto indi­vidual. El objeto supremo de la poesía es volver a crear esa lengua natural origina­ria que Dios ha expresado en todo lo crea­do: lengua que, ahora incomprensible y muerta, es la única que puede revelarnos todos los misterios y satisfacer así la exi­gencia suprema del conocimiento.

S. Lupi

Adversaria Anatómica, Giovan Battista Morgagni

Obra juve­nil del gran anatomista Giovan Battista Morgagni (1682-1771), publicada en Padua entre 1706 y 1719, la cual le valió ser nom­brado socio, cuando sólo contaba 28 años, de la «Cesarea Accademia dei Curiosi della Natura», de Bolonia, y hacer con ello cono­cido su nombre por todo el mundo culto. El objeto de esas memorias anatómicas es en primer lugar dar a conocer cosas has­ta entonces no descritas; en efecto, son in­numerables los descubrimientos anatómicos de aquel gran observador y comentador sa­gaz; en segundo lugar recordar cosas des­critas por otros diversamente de cómo él las vio. No faltan en ella vivos pasajes, polémicos contra voces discordantes, que habían suscitado los primeros descubrimien­tos de Morgagni, especialmente por obra de Giambattista Bianchi, de Turín, y del ginebrino Jean Jacques Manget, quien se decla­ró defensor de Morgagni en una desento­nada y prolija obra polémica, la Biblioteca Anatómica opuesta a los Adversaria.

V. Porta

El Advenimiento del Cham, Merejkovski

[Grjaduscij Cham]. Ensayo literario social del escritor ruso Merejkovski [Dimitrij Sergeevic Merezkovskij] (1865-1941), publicado en 1906. Tras haber sido por algún tiempo uno de los exponentes de la tendencia simbolista rusa que floreció hacia los últi­mos años del XIX, Merejkovski se inclinó hacia un profundo misticismo, y en muchas de sus más maduras obras trató de conver­tir al lector a sus ideas cristianas. En el Advenimiento del Cham (el nombre bíblico de Cham en ruso significa poco más o me­nos «canalla vulgar»), Merejkovski se irri­ta contra la burguesía conservadora, monó­tona, convencional, llena de servilismo y bajeza moral. Según el escritor ruso, el bur­gués, extraño a las tendencias superiores del espíritu, es la representación del mate­rialismo positivista. El Cham triunfante es el Anticristo, cuyo reino, según el Apoca­lipsis, comenzará con la victoria final de la burguesía, cuya fuerza está constituida por el vacío moral dejado en las almas por la desaparición del ideal cristiano. En lugar del cristianismo deformado por la iglesia, reina hoy en la burguesía el positivismo, y esta religión llevará a Europa a un caos semejante al que reina en China, la verda­dera patria del positivismo materialista.

Oriente vencerá a Europa, porque ésta, aunque camine por las huellas del positi­vismo, jamás podrá llegar a conseguir la perfección positivista. La única salvación posible es Rusia, patria de intelectuales an­tiburgueses por instinto. Del martirio del pueblo ruso, ávido de misticismo y engolfa­do en la magna lucha por el pan desenca­denada por el socialismo, Merejkovski ve surgir el nuevo cristianismo, aquel cristia­nismo ruso ya vaticinado por Tolstoi y Dos­toievski, de los que se revela descendiente directo en su disgusto contra la burguesía, en su sed de ideal y en su fe en el espíritu ruso. Trata de ser el profeta del cristianis­mo social, fusión sintética de la armonía y alegría paganas, con el amor predicado por Cristo. Desde este punto de vista examina el escritor más adelante, la obra literaria de Chejov, Gorki, Andreiev, Jaurés, A. France y Maeterlinck. Pero el análisis crítico, in­dudablemente profundo, a veces aparece incompleto y personal, porque con dema­siada frecuencia, la personalidad crítica de Merejkovski queda por debajo de la per­sonalidad del profeta.

G. Kraisky

La Administración de la Casa

[Domostroj]. Recopilación anónima rusa del siglo XVI que comprende normas para or­ganizar la familia y la casa, por lo cual lleva dicho título. En 63 capítulos examina la organización religiosa, la cívica y final­mente la doméstica: no existe una verda­dera distinción entre los tres asuntos, pero puede admitirse. De todos modos, la parte más interesante es la relativa a la educa­ción de los hijos y a las obligaciones de la mujer que testimonian el mismo atraso que se advierte en el Libro de los cien capí­tulos (v.), retraso que se puede explicar recordando los siglos de sumisión y de re­laciones con los tártaros y la influencia bi­zantina. Se advierten algunos destellos de humanidad en los preceptos sobre el modo de tratar a los siervos. Responden más que nada al título los preceptos sobre la orga­nización y la economía doméstica (cómo di­rigir la casa, mandar a los criados, cómo vigilar los gastos, qué comidas preparar en las diversas estaciones, cómo conservar los vestidos, la vajilla, etc.). El último capítu­lo, cuyo autor fue el «protopope» Silvestre, contiene las instrucciones del mismo a su hijo y revela un hombre superior y ejem­plar, comparable desde muchos puntos de vista a Vladimiro Monómaco. Se ha paran­gonado el Domostroj al Gobierno y costum­bres de la mujer (v.) de Francesco de Barberino pero la semejanza sólo existe en ciertos puntos de contacto del tema. Domos­troj fue publicado por primera vez por Golochvastov en Moscú en 1849.

E. Lo Gatto