La Vidente de Prevorst, Justinus Kerner

[Die Seherin von Prevorst]. Escrito de Justinus Kerner (1786-1862), sobre Federica Hauffe, nacida en Prevorst en 1801, dotada de una extraña constitución patológica, que Kerner llamó «magnética», es decir, de una morbosa sensibilidad que le hacía físicamente angustioso todo contacto con el mundo ex­terior, mientras se desarrollaba en ella un fuerte sentido interior mediante el cual per­cibía extrañas visiones y comunicaba con los muertos.

El matrimonio y la materni­dad empeoraron su estado. Desde 1826 a 1829 vivió cerca de Kerner que, en su calidad de médico, la sometió a la cura magnética, y hasta tal punto se prendó de su paciente que llegó a considerarla casi una santa. Este mundo misterioso, que Kerner docu­menta cuidadosamente, persuadido de darle un fundamento científico, pertenece a esa particular esfera del tardío romanticismo, en la que sensualismo y espiritismo, mística y satanismo, que en los primeros románticos constituyeran otros tantos motivos de auténtica y viva poesía, interesan por sí mismos como materia de investigación. Aquí es ca­racterística la teoría del desdoblamiento del hombre en el más allá, la neoplatónica sepa­ración de espíritu y alma, la visión caba­lista y neopitagórica del número, con he­chos que nos recuerdan a Helmont, Swedenborg y muchos otros médicos y místicos de aquellos años. El éxito del libro fue enorme; hoy conserva el valor de un sin­gular documento.

G. F. Ajroldi

Vida de San Martín, Venancio Honorio

El mismo título [De Vita Sancti Martini] lleva un poema en cuatro libros y en he­xámetros de Venancio Honorio Clemencia- no Fortunato, poeta cristiano nacido cerca de Trevisso hacia 530, muerto probable­mente a principios del siglo VII, precedido por un prólogo en dísticos y dedicado a Inés y Radegunda.

El poema fue compuesto en poquísimo tiempo, alrededor de 576, y sigue fielmente, según declara su autor, la obra homónima en prosa de Sulpicio Seve­ro, y los Diálogos del mismo autor. Aparte esto, Venancio se ha servido de la ver­sión en verso de la Vida de Sulpicio, rea­lizada por Paulino de Périgueux. Sólo dos rasgos del poema de Venancio son origina­les: uno al comienzo del primer libro, don­de Venancio da una lista incompleta de sus precursores en el campo de la épica cristiana; el otro en el cuarto libro (cfr. pá­gina 369 y sigs.), en el que se dan datos autobiográficos. El objeto del poema es ce­lebrar a San Martín, hacia el que Fortu­nato confiesa que tiene motivos personales de devoción; él da a esta celebración so­lemnidad y esplendor mediante todos los artificios retóricos que tiene a su disposi­ción, logrando hacer una obra viva y agra­dable.

Esta Vida de San Martín es, además, uno de los documentos más notables de la poesía cristiana del siglo VI y ha ejercido, como todas las demás obras de Fortunato, un gran influjo sobre la poesía posterior.

E. Pasini

Vida de Nelson, Robert Southey

[The Life of Nelson]. Obra biográfica, de Robert Southey (1774- 1843), publicada en 1813. Nacido en una aldea del condado de Norfolk, Nelson co­mienza a los doce años su carrera naval.

A los veinte años ya es comandante de un bergantín y dos años después toma parte en una expedición contra Nicaragua. Cuando, en 1793, Inglaterra rompe las hostilidades con Francia, se le encarga un servicio de vigilancia en el Mediterráneo. Participa en las empresas de Tolón y de Oneglia, y de allí se dirige a Nápoles para tomar refuer­zos. En dicha ciudad encuentra a Emma Lyon, esposa del embajador inglés Hamilton, la mujer que había de dejar una tan profunda huella en el espíritu del rudo ma­rino. En el asedio de Calvi, en Córcega, Nel­son pierde un ojo; más tarde, en el curso de una expedición contra Tenerife, sufre la amputación del brazo derecho. En Abukir, el 1 de agosto de 1798, cae como un rayo sobre la flota napoleónica y la aniquila. La victoria logra una gran resonancia y, cuan­do desembarca en Nápoles, los Borbones le dispensan una triunfal acogida, a la cual no es extraña la bella aventurera inglesa. Pero la sombra de un delito se cierne sobre su vida: la matanza de los patriotas napo­litanos, entre ellos el almirante Caracciolo.

a los cuales se les había garantizado previa­mente la vida y la libertad. Nombrado vice­almirante toma parte en el asedio de Copen­hague, donde consigue con habilidad evitar un fracaso inglés. Nombrado vizconde y en­cargado nuevamente de la flota mediterrá­nea, sorprende en Trafalgar, el 21 de octu­bre de 1805, a la flota hispano-francesa y la destruye; pero una bala le alcanza en el puente de mando y le destroza la columna vertebral. Esta Vida está considerada como una de las mejores obras de Southey y a la vez como un modelo de biografía clásica. La claridad y la sobriedad del estilo y la fluidez y corrección del relato dan vida a los acontecimientos e iluminan el personaje, perfilándolo con simpatía no exenta de se­veridad, y creando así una figura a la vez ejemplar y’ humana, en la que la grandeza no aparece libre de debilidades y errores, y el amor patrio así como el rígido respeto al honor van unidos, en cuanto puede con­sentirlo la carrera de las armas, a un caba­lleresco altruismo y a una serena y sabia comprensión.

D. Zerboni

El Verdadero Blasón, Tommaso Gherardi del Testa

[Il vero bla­sone]. Comedia en cinco actos de Tommaso Gherardi del Testa (1818-1881), estrenada en 1860. Es un típico exponente de aquel teatro que, bajo la influencia francesa, em­pezaba a tratar en Italia de problemas so­ciales: Daniele, empleado en la fábrica del conde Cesare Tornabuoni, ama a la hija de éste, que le corresponde; sin embargo El­vira, comprendiendo la diferencia de condi­ción social entre los dos, trata de alejarse de él.

El conde Cario, hermano de Cesare, quisiera que Elvira se casara con uno de sus hijos, Paolo, pero Elvira declara que ama a Daniele, suscitando la ira de su pa­dre. Entre tanto, en la fábrica estalla un mo­tín fomentado por un cierto conde Priolo; Daniele se enfrenta con éste para tratar de persuadirle de desistir, pero descubre que se trata de su padre. La situación se resuelve con la intervención de un amigo de Daniele, Morandi, quien salva al conde Priolo, que debe ser encarcelado, con la condición de que éste le permita adoptar a Daniele y darle un nombre honrado. Priolo huye, el orden se restablece en la fábrica y Daniele se casa con Elvira. El problema social en­cuentran así, en el consabido optimismo del final feliz, una solución demasiado fácil.

U. Déttore

Las Vanas Ternuras, René-François-Armand Sully-Prudhomme

[Les vaines tendresses]. Colección lírica de René-François-Armand Sully-Prudhomme (1839-1908), publicada en 1875. Reaparecen aquí los te­mas preferidos por el poeta: el ansia de un ideal demasiado elevado, acariciado por la imaginación y entre sueños («Défaillance et scrupule»), el afligido lamento ante la fuga­cidad del tiempo («Juin», «Évolution»), la mujer ideal, inaccesible en este mundo y tal vez conquistable en los espacios side­rales («Les infideles», «En voyage»), el tor­mento del misterio sin respuesta (en el bellísimo poemita «Sur la mort») por el que la criatura pretende, hasta el fin, di­luirse en el infinito, entregándose sin res­tricciones a las leyes del universo.

El liris­mo sentimental que le dio popularidad con las primeras colecciones, y especial­mente Estancias y poemas (v.), reaparece en «Prière», donde hay algo de la musica­lidad de Verlaine. Una gravedad parnasiana pesa sobre la primera parte de «Abdication», que, más tarde, se eleva hacia la sinfonía final, de tono wagneriano; la erudición cien­tífica perjudica a «Sursum corda»; el filoso­fismo y la retórica predominan en «À l’Océan»; el moralismo domina en «Le rire», donde la vida del animal, en estado de inocencia, se opone a la amarga e impúdica de los hombres de «risa estúpida y maligna». Son las características de la evolución y de­cadencia del artista, cada vez más preocu­pado de la búsqueda teórica y moral, de la predicación de la verdad, por la que posteriormente abandonará la lírica para dedi­carse a los poemas nobles y fríos.

Pero la suma dignidad que informa en todo mo­mento al hombre y a su obra se advierte asimismo aquí, en el deseo de unir toda la humanidad en un vínculo de amor espiri­tual: «le vrai de l’amitié, c’est de sentir ensemble…» («Aux amis inconnus»); así como levantar la antorcha de la poesía, consuelo de los momentos tristes y com­pañera de los días serenos («Aux poètes futurs»).

N. I. Di Villadauro

En esta región inexplorada e inexplorable del alma penetró Sully-Prudhomme más profundamente que cualquier otro poeta. Sus versos de amor iluminan y conmueven en nosotros las fibras más íntimas y más secretas. Su poesía de pensamiento hace perceptibles y aun palpables los estremecimientos del espíritu que duda y que busca. Su poesía de la naturaleza nos da a conocer una alma de las cosas, problemática y dolorosa, semejante a la nuestra. Su poesía melancólica despierta ecos tan prolongados que i os persiguen indefinidamente, confun­diéndoset, a pesar nuestro, con nuestras emo­ciones personales. Una vez gozados y ama­dos, no los podemos negar. Es como si en nosotros se abriesen profundidades desco­nocidas. (Bourget)