Fábulas, Babrio

[Fábulas esópicas en yambos]. Son 123 fábulas en coliambos (trímetros yámbicos, escazontes), procedentes de un códice del Monte Athos, mutilado y lleno de lagunas, que las presenta en orden alfabético según la letra inicial, desde alfa hasta ómicron: apenas unos dos tercios de la colección primitiva. Algunas otras de estas fábulas nos han llegado por medio de otras fuentes. Babrio (siglo III d. de C.) tomó su material no sólo de alguna colección de fábulas esó­picas, tal como indica el título y el prime­ro de los dos prólogos, sino también de otras fuentes, especialmente poéticas, y en parte de tradiciones orientales. Cada fábula tiene como máximo unos treinta versos, y a menudo son más breves; excepcional por su longitud, es la del león enfermo y la zorra. Entre fábula y fábula a menudo apa­recen consideraciones en prosa. El narra­dor algunas veces no está falto de vigor en la reelaboración de un material ya casi todo conocido, y la versificación es, a veces, cuidada y agradable. El interés de su obra es hoy sobre todo histórico y filológico; pero en las escuelas de la época grecorro­mana y en el Medievo bizantino, las fábulas de Babrio alcanzaron grandísimo éxito como libro de instrucción y educación moral.

A. Brambilla

Fábulas, Giuseppe Aurelio Bertola

Publicadas en 1815, estas Fábulas van precedidas de un ensayo en que, después de una reseña de los fabulistas, desde Esopo hasta sus contempo­ráneos, Giuseppe Aurelio Bertola (1753- 1798) declara haber sido inducido a arriesgarse en este género, por haber compro­bado que los italianos habían descuidado totalmente hasta entonces la fábula en ver­so, a la que atribuye como mayores méritos la ingenuidad y la gracia. La primera ase­guraba el poeta haberla conseguido en su colección; acerca de la segunda, en cambio, expresaba sus dudas porque sabía que le faltaba esa «vis cómica» que fué propia de los franceses: y, en verdad, las plantas, las florecillas y los animalitos que hace hablar pertenecen demasiado a lo arcádico para poder convencer al lector con sus actitudes graciosas y con sus enseñanzas susurradas en voz baja, como con temor de destruir el encanto que emana del paisaje idílico que les ha sido dado como fondo.

Raramente aparecen las fieras, las aves de rapiña, las cosas feas o terribles; y no sólo alejaba a Bertola de sus modelos clásicos el deseo de lo nuevo, sino que su propia naturale­za le inclinaba a excluir los personajes cuyas pasiones y luchas habían sido las predilectas de Esopo y de Fedro. Sus temas, pues, son nuevos; sólo en una fábula, «El literato y el delfín», se propone repetir co­mo ejercicio el tema de «Le Singe et le Dauphin» de La Fontaine, pero se mostró inferior al original. Su preceptiva es muy cuidada, pero tiene siempre un tono genéri­co, y no hay en ella sátiras de costumbres; Bertola era hombre de su siglo y no podía captar las faltas de la sociedad a que per­tenecía. En «El abanico y los lunares» y en «La flor y la pluma», hay una alusión a la veleidad de la moda; «Los dos perritos», un diálogo sobre el modo de conservar el afecto, parece aludir a la relajación de las costumbres del siglo XVIII, pero, por lo general, la moraleja queda substituida por los consejos que el autor, avezado a la di­plomacia de las cortes, da a sus lectores acerca de la manera de conquistar las sim­patías de sus semejantes.

M. Vinciguerra

UNA NOVEL•LA CÀLIDA

Teresa Martí
Noranta-sis hores
Pensódromo[21], 146 pàgs.

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per Anna Rossell

Una novel·la càlida, aquesta de Teresa Martí, un text senzill en el sentit més positiu de la paraula; la senzillesa no està renyida amb l’interès literari i humà que pot suscitar un text. Sovint és un valor afegit. És el cas de Noranta-sis hores.

Teresa Martí (Barcelona, 1960), llicenciada en Ciències de l’Educació i tècnica de seguiment de mesures educatives imposades per jutges a joves infractors, ha desenvolupat per la seva professió una sensibilitat humana que es reflecteix directament en la seva escriptura, tant pels temes que elegeix com per la manera com els tracta. Publicada el 2015 en versió espanyola, Noventa y seis horas, el mateix segell editorial ens ofereix ara la versió catalana d’un text que no deixa indiferent per la dimensió de la dura realitat que descriu: la de la terrible i tensa espera del malalt que depèn de la donació d’òrgans per evitar la mort, però també la de la terrible decisió que ha de prendre l’altra part implicada, la dels familiars que només tenen uns minuts per signar o no uns papers que permetran o impediran als metges prendre les mesures legals corresponents: desconnectar un familiar clínicament mort de les màquines que mantenen mecànicament el batec del seu cor i extreure-li els òrgans que es traduiran en l’esperança de vida per a altres éssers humans.

Així la novel·la submergeix el lector en una realitat que, per bé que l’autora considera una història de ficció en una nota prèvia, podria ser un de tants casos que s’esdevenen diàriament, perquè sovint la ficció reflecteix millor la realitat que la realitat mateixa.
El text alterna tant la perspectiva de la persona malalta necessitada de transplantament com la del familiar que viu la tragèdia de la mort de l’ésser estimat, possible donant d’òrgans.
Narrada per una veu omniscient, els capítols van alternant les dues perspectives i ens apropen a les dues sensibilitats. Teresa Martí sap descriure bé els ambients, les situacions i les emocions, no cau en cap moment en la sensibleria; desperta l’empatia del lector conduint la seva participació emocional fins al punt just per apropar-lo correctament i amb autenticitat als fets que descriu. Compartim amb els personatges la por, el desassossec, el dolor, la incertesa, la calidesa de l’escalf de familiars, amics i professionals de la sanitat, la desesperació, el trauma i l’esperança… I l’autora ho fa mitjançant una prosa fluida i amable, la que li escau a la temàtica elegida, i fa de la novel·la un text proper i de lectura agradosa.

Teresa Martí també és autora de relats curts en espanyol i en català, d’un guió de teatre, Duele el verbo amar (2018), basat en el llibre de poemes de José Luis Terraza Ser entre dos, i d’una altra novel·la en espanyol, Siham (2020).

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L’escriptora Teresa Martí

Deutscher Mercur, Christoph Martin Wieland

[Mercurio ale­mán]. Revista alemana, fundada en 1773 por Christoph Martin Wieland (1733-1813). Estamos en plena revolución literaria; el «Sturm und Drang» (v.) ha iniciado ya su obra renovadora. Bajo los impulsos de la poesía de Klopstock y de la crítica de Lessing, se va delineando todo un vasto movi­miento religioso, literario y artístico, diri­gido contra los tradicionalistas, contra los imitadores de los franceses y contra las reglas impuestas por Gottsched. Se vuelve a las fuentes de la poesía nórdica con el falso Osián y con el descubrimiento de los Edda (v.); pero, entretanto, un fuerte espíritu cristiano inflama los ánimos hela­dos por el racionalismo y corrompidos por una especie de gaudentismo impersonali­zado de Wieland, al que se le declara la guerra, calificándole de «asesino de la exis­tencia». De este modo, Wieland vino a ser el blanco de aquella sociedad que había participado de su propia escuela. En 1773, mientras triunfaba el «Sturm und Drang» con el Goetz de Berlichingen (v.) de Goethe y con las ideas de Herder, el Wieland de las hojas del «Mercurio Alemán» se defen­dió con agudeza, destacando hábilmente lo mejor del movimiento, cuya exaltación en­fática mostró al iluminar con justa luz el Gótz, «bellísima muestra», como fenómeno principal de la nueva poesía. El mismo Goethe depuso las armas y confesó que Wieland había penetrado aún mejor que él mismo en su obra; se hizo entonces co­laborador de la revista y Herder le siguió. Así el «Mercurio Alemán» se adueñó de cuanto había de más fecundo en el movi­miento adversario, y se convirtió en órgano oficial del grupo que se estaba formando en Weimar, de literatos, eruditos y filólogos que enseñaban a estudiar, más que a imitar servilmente, la poesía francesa, como se ha­bía hecho hasta entonces, iniciando así una propia y verdadera asimilación de la cultu­ra extranjera. Esta revista, en la que fi­guraban correspondencias y recensiones tea­trales y literarias de todos los lugares de Europa, preparó en sentido cosmopolita al hombre europeo que luego se había de ir formando en el siglo siguiente. El «Mer­curio Alemán», al que Goethe llamó «hilo conductor de un largo período de vida li­teraria», dejó de publicarse a mediados del año 1810.

G. F. Ajroldi

Deutsches Museum, Friedrich von Schlegel

[Museo alemán]. Revista dirigida y editada por Friedrich von Schlegel (1772-1829), aparecida en Viena en 1812. Dedicada a tratar de historia en su más amplio sentido y en particular de historia de la antigua alemania y de filosofía de la vida, corresponde al último período de Schlegel, después de su conver­sión al Catolicismo. La nueva definición de lo romántico, «belleza y poesía caracte­rísticamente cristianas», en cierto sentido anula el concepto que el propio Schlegel había dado del Romanticismo en el Diálogo sobre la poesía (v.) y en el «Athenáum» (v.). Por esto es corriente hacer terminar la actividad de Schlegel «romántico» antes de su estancia en Viena. Si la identidad en­tre Romanticismo y Catolicismo puede decirse que era implícita en Weckenroder, en Brentano, en Górres y en Eichendorff, en Schlegel esa identidad representa el de­rrumbamiento de sus antiguas posiciones, porque el mundo en que se había educado, y que él mismo había formado, era el de un pensador esteta, cuyo centro eran la crítica y la poesía y no el tormento reli­gioso. Sólo con la conversión, el problema religioso pasó a un primer plano, dominan­do entonces su pensamiento en todas direc­ciones. A la espontaneidad y nerviosidad que eran sus características, sustituyó, has­ta en los escritos de estética, un nuevo es­tilo, más doctrinal y de tono de predica­ción. El «Deutsches Museum» contribuyó en alemania y en Italia al desarrollo de la escuela de los pintores «nazarenos», que después se establecieron en Roma con Overbeck.

G. F. Ajroldi