Giovanni Boine

Nació en Finalmarina el 2 de septiembre de 1887 y murió en Porto Maurizio (Imperia) el 16 de mayo de 1917. Es una de las figuras más representativas de la corriente místico-modernista inserta en la cultura italiana de fines del siglo pasado.

A los dieciocho años se trasladó a Milán, en cuya universidad graduóse en letras. Se dedicó al periodismo literario y participó en los movimientos de la literatura de prin­cipios de nuestra centuria. Sus investiga­ciones y estudios, limitados inicialmente de una manera especial a temas de carácter místico-religioso y luego orientado hacia una actitud literaria no exenta de lirismo, le llevaron a realizar frecuentes viajes a diversas capitales europeas.

Sus clásicos fueron la Biblia, Pascal y los místicos espa­ñoles; tal selección es síntoma del ansia de luz que habría de manifestarse en su interior hasta la muerte y desembocar en una crisis religiosa. Retirado a Liguria en­fermo de tuberculosis, ello no le impidió, empero, seguir perfectamente la vida cul­tural contemporánea.

En 1907 figuró entre los fundadores de Rinnovamento (v.), re­vista del modernismo italiano; luego cola­boró en otros periódicos. En 1914 publicó una colección de prosas narrativas, titulada El pecado y otras cosas (v.). Con carácter póstumo, en cambio, aparecieron los artícu­los críticos de Aplausos y golpes (v.), que escribiera para el periódico Riviera Ligure, otros textos en prosa, Frantumi, y algunos ensayos filosóficos, La herida no cerrada (véase).

A. Ticconi

Pierre Le Pesant de Boisguilbert

Nació probablemente en Ruán en 1646, murió en la misma ciudad hacia el 1714. Descendía de una familia de nobles; fue nombrado en 1690 lugarteniente general civil de su ciu­dad y, en el ejercicio de sus funciones, así como en la administración directa de sus tierras, pudo darse cuenta de la miserable condición del pueblo oprimido por los im­puestos; de ello nació la obra Détail de la France, en la que, partiendo de un examen agudo de la realidad económica de su tiem­po, se opone a la doctrina mercantilista de Colbert, ministro de Luis XIV, y sostiene abiertamente doctrinas librecambistas que representan una notable anticipación de la fisiocracia y hasta del liberalismo smithiano.

Sus propuestas de reforma no fue­ron aceptadas, pero continuó su obra de un modo incansable y tenaz, publicando el Traité de la nature, culture, commerce et intérêt des grains, Causes de la rareté de Vargent y Disertación sobre la naturaleza de las riquezas, de la moneda y de los tri­butos (v.).

El desorden administrativo con­tinuó en el reino de Francia, y entonces escribió, con el furor de la desesperación, el Factum de la France (1707), que le valió una benévola audiencia del ministro de Hacienda, Chamillart, que se opuso, sin em­bargo, a las ideas innovadoras, dado el es­tado de guerra en que se hallaba el país. Boisguilbert escribió entonces el Supplément au «Dé­tail de la France» (1707), que le hizo caer definitivamente en desgracia y le valió un período de destierro en Auvernia.

F. Catalano

François-Adrien Boïeldieu

Nació en Ruán el 16 de diciembre de 1775, murió en Jarcy el 8 de octubre de 1834. Después de haber estudiado música con el organista Broche, se dio a conocer a los dieciocho años con la ópera La fille coupable, representada en el Théâtre des Arts de Ruán el 2 de no­viembre de 1793, a la que siguió Rosalie et Myrza, representada en el mismo teatro el 28 de octubre de 1795.

Posteriormente, se trasladó a París, donde alcanzó inmediata popularidad con las óperas Les deux lettres (Opéra-Comique, 1796) y la Famille suisse (Théâtre Feydeau, 1797). En 1803 fue nombrado director de la ópera de San Petersburgo, ciudad en la que vivió durante ocho años. Vuelto a París en 1811, recibió en 1817 la cátedra de composición en el Conservatorio.

Su producción teatral com­prende un conjunto de treinta y siete ópe­ras, la más célebre de las. cuales es La dama blanca (v.), representada por vez pri­mera en la Opéra-Comique el 10 de diciem­bre de 1825 y vuelta a representar en nume­rosas ocasiones.

Especial éxito alcanzaron también Zoraime et Zulnare (Théâtre Favart, 1798), La prisonnière (Théâtre Montansier, 1799), en colaboración con Cherubini, Le Calife de Bagdad (Opéra-Comique, 1800), Jean de Paris (Opéra-Comique, 1812), Le petit chaperon rouge (Opéra-Comique, 1818).

La música de estas óperas revela in­fluencias de Rossini, pero está escrita con finura, en tanto que desde el punto de vista del espectáculo se advierte una predilec­ción por los temas de aventuras y una leve tentativa de desarrollo psicológico.

A. Pironti

Jakob Böhme

Nació en 1575 en Alt-Seidenberg y murió el 17 de noviembre de 1624 en Görlitz. Fue hijo de unos campesinos acomodados, y se le educó en el rigor de la religión luterana.

Frecuentó durante al­gún tiempo la escuela de Seidenberg, y lue­go, a los catorce años, entró como aprendiz en la tienda de un zapatero de esta pobla­ción. Contrariada, según parece, su precoz sensibilidad religiosa por la tosquedad de aquel ambiente, empezó a viajar por Ale­mania. Leía, mientras tanto, a Paracelso y otras obras de mística, alquimia y astrología, y estudiaba la Biblia con valiente indepen­dencia de criterio.

En 1594 establecióse en Görlitz, donde, maestro zapatero en 1599, se casó con la hija de un carnicero. En 1600. un plato de peltre que brillaba al reflejar los rayos solares le sumió en el éxtasis, y fue considerado por Böhme cual atisbo de la luz divina hacia la cual sentíase ardientemente atraído.

Sin embargo, continuó viviendo una plácida y oscura existencia de artesano en la casa adquirida con sus ahorros y en la cual iban creciendo sus cuatro hijos; en Górlitz nadie sospechaba que la mente de aquel hombre, ocupado en remendar sue­las y en manejar la lezna, estuviera puesta en las ideas de Dios y las postrimerías. En 1612 apareció, por fin, copiada a mano y divulgada por los amigos, Aurora naciente (v.), expresión todavía fragmentaria de aquella labor especulativa.

No obstante, las autoridades eclesiásticas de la época juzga­ron a Böhme un peligroso hereje; encarcelado, fue puesto en libertad con la orden de no escribir nada más. Durante cinco años re­dujo aquél a la especulación interior el desarrollo de su doctrina; luego, empero, tomó de nuevo la pluma para componer, aun cuando sin difundirlos, unos veinte tratados, escritos durante el resto de su vida, separados entre sí por intervalos de pocos años.

Entre los principales cabe citar Psychologia vera (1620), Sex puncta theosophica (1620), Sex puncta mystica (1620). De signatura rerum (1622), El gran miste­rio (V.) y Clavis (1624). Hasta este último año no resolvió publicar Camino hacia Cris­to (v.), que le valió nuevamente la perse­cución de las autoridades religiosas, las cuales forzáronle a salir de la ciudad.

Se refugió en Dresde, y allí encontró un am­biente más favorable; sin embargo, enfermó y fue llevado a Gorlitz, donde falleció aquel mismo año. El pastor de su parroquia negó­se a presidir sus honras fúnebres, que di­rigió un diácono.

Quebrando la armoniosa concepción neoplatónica, la cual a partir de San Agustín había dado a la visión cristiana del mundo su profunda unidad, Böhme introduce en su especulación el juego de grandes fuer­zas opuestas que tratan de establecer un acuerdo entre sí; de esta suerte, desde la esencia divina, que es la «nada» y el «abis­mo» por cuanto situada más allá de cual­quier determinación, se llega, a través de importantes antítesis, hasta la naturaleza sensible, descrita con símbolos inspirados en Paracelso.

El dualismo y el afán con­ciliador de la especulación de Böhme indujeron a considerarle precursor de los filósofos1 del idealismo germánico (Hegel, Schelling), en tanto a su mística acuden Angelus Silesius y el pietismo. La posteridad llamóle «philosophus teutonicus», y su divino afán aparece cantado en una estrofa de este último autor; «Viva en el agua el pez, y en la tierra la planta; — el pájaro es del aire, y el sol del firmamento; — el fuego da la vida a la negra salamandra : — y halla Böhme en el alma divina su elemento».

G. Miegge

Niels Bohr

Nació en Copenhague el 7 de octubre de 1885, murió el 18 de noviembre de 1962. Se matriculó en la Universidad de Copenhague, de la que su padre Christian era profesor de fisiología y en donde ense­ñaba matemáticas su hermano Harald.

Per­feccionó su formación en Cambridge y en Manchester, y en 1911 se licenció en Copen­hague con la disertación Studier over Metallernes Elektronteori. A continuación, tra­bajó en Cavendish y en Manchester, con J. J. Thomson y con E. Rutherford respec­tivamente, en investigaciones sobre radiactividad, de las cuales habían participado numerosos físicos que debían alcanzar pos­teriormente fama mundial.

Una rápida ca­rrera le condujo desde la enseñanza en el «Alma Mater» de Copenhague (1913) al lectorado en Manchester (1914-16), a la cáte­dra de física teorética de la Universidad de Copenhague (1916), y, en esta misma ciu­dad, a la dirección del Instituto de física teorética (1920).

Su extraordinario talento, muy pronto puesto de manifiesto y reco­nocido (un trabajo suyo, premiado, apare­ció en 1909 en las Transactions de la Royal Society) se aplicó a la interpretación quan­tìstica de los espectros que le debía llevar a una atrevida y fecunda hipótesis sobre la estructura y constitución del átomo (Quan­tum Theory of Line-spectra, 1918).

Su in­terpretación teórica de hechos inexplicables mediante la física clásica constituye una de las bases de la física actual. El 10 de di­ciembre de 1922 obtenía el premio Nobel de física y el mismo día^ recibía Einstein el premio del año anterior.

El hecho (prescin­diendo de los trabajos quantísticos de Eins­tein) no carece de valor simbólico: la teo­ría de la relatividad de Einstein «se ha mos­trado como el remate y la coronación del edificio de la física clásica»; y Bohr, con el arquetipo del átomo y el principio de co­rrespondencia, «ha sentado la base para un vínculo razonable entre la teoría de los quanta y la teoría clásica» (Planck).

Los trabajos siguientes (Theory of Spectra and Atomic Constitution, 1922; Om Atomemes Bygning, 1923; y otros muchos) sirvieron para ensanchar y completar su sistema teó­rico’. como también para interpretar sus con­secuencias gnoseológicas, pudiéndose com­parar en ello a Jeans, Jordan y Heisenberg.

No pudo llevar a cabo de un modo conti­nuo y tranquilo sus investigaciones en la patria. En 1943, en una accidentada fuga, consiguió escapar de Dinamarca ocupada por los alemanes y llegar a los Estados Unidos.

En este último país trabajó coma consejero para la explotación de la energía de las reacciones nucleares. De regreso en Dinamarca después de la guerra, vive en su ciudad natal, como maestro de la Es­cuela de Copenhague y su palabra posee todavía un importante peso en los progresos de la física y en la formación de la nueva imagen del mundo que se deriva de ella.

Bohr se sitúa junto a los grandes precursores de la teoría de los quanta, Planck, Einstein, De Broglie, Schrödinger, Heisenberg, Dirac y Pauli. Doctor «honoris causa» en diversas universidades, es miembro de numerosas academias y sociedades científicas.

K. R. Biermann