Nació en 1575 en Alt-Seidenberg y murió el 17 de noviembre de 1624 en Görlitz. Fue hijo de unos campesinos acomodados, y se le educó en el rigor de la religión luterana.
Frecuentó durante algún tiempo la escuela de Seidenberg, y luego, a los catorce años, entró como aprendiz en la tienda de un zapatero de esta población. Contrariada, según parece, su precoz sensibilidad religiosa por la tosquedad de aquel ambiente, empezó a viajar por Alemania. Leía, mientras tanto, a Paracelso y otras obras de mística, alquimia y astrología, y estudiaba la Biblia con valiente independencia de criterio.
En 1594 establecióse en Görlitz, donde, maestro zapatero en 1599, se casó con la hija de un carnicero. En 1600. un plato de peltre que brillaba al reflejar los rayos solares le sumió en el éxtasis, y fue considerado por Böhme cual atisbo de la luz divina hacia la cual sentíase ardientemente atraído.
Sin embargo, continuó viviendo una plácida y oscura existencia de artesano en la casa adquirida con sus ahorros y en la cual iban creciendo sus cuatro hijos; en Górlitz nadie sospechaba que la mente de aquel hombre, ocupado en remendar suelas y en manejar la lezna, estuviera puesta en las ideas de Dios y las postrimerías. En 1612 apareció, por fin, copiada a mano y divulgada por los amigos, Aurora naciente (v.), expresión todavía fragmentaria de aquella labor especulativa.
No obstante, las autoridades eclesiásticas de la época juzgaron a Böhme un peligroso hereje; encarcelado, fue puesto en libertad con la orden de no escribir nada más. Durante cinco años redujo aquél a la especulación interior el desarrollo de su doctrina; luego, empero, tomó de nuevo la pluma para componer, aun cuando sin difundirlos, unos veinte tratados, escritos durante el resto de su vida, separados entre sí por intervalos de pocos años.
Entre los principales cabe citar Psychologia vera (1620), Sex puncta theosophica (1620), Sex puncta mystica (1620). De signatura rerum (1622), El gran misterio (V.) y Clavis (1624). Hasta este último año no resolvió publicar Camino hacia Cristo (v.), que le valió nuevamente la persecución de las autoridades religiosas, las cuales forzáronle a salir de la ciudad.
Se refugió en Dresde, y allí encontró un ambiente más favorable; sin embargo, enfermó y fue llevado a Gorlitz, donde falleció aquel mismo año. El pastor de su parroquia negóse a presidir sus honras fúnebres, que dirigió un diácono.
Quebrando la armoniosa concepción neoplatónica, la cual a partir de San Agustín había dado a la visión cristiana del mundo su profunda unidad, Böhme introduce en su especulación el juego de grandes fuerzas opuestas que tratan de establecer un acuerdo entre sí; de esta suerte, desde la esencia divina, que es la «nada» y el «abismo» por cuanto situada más allá de cualquier determinación, se llega, a través de importantes antítesis, hasta la naturaleza sensible, descrita con símbolos inspirados en Paracelso.
El dualismo y el afán conciliador de la especulación de Böhme indujeron a considerarle precursor de los filósofos1 del idealismo germánico (Hegel, Schelling), en tanto a su mística acuden Angelus Silesius y el pietismo. La posteridad llamóle «philosophus teutonicus», y su divino afán aparece cantado en una estrofa de este último autor; «Viva en el agua el pez, y en la tierra la planta; — el pájaro es del aire, y el sol del firmamento; — el fuego da la vida a la negra salamandra : — y halla Böhme en el alma divina su elemento».
G. Miegge

