Nació en Finalmarina el 2 de septiembre de 1887 y murió en Porto Maurizio (Imperia) el 16 de mayo de 1917. Es una de las figuras más representativas de la corriente místico-modernista inserta en la cultura italiana de fines del siglo pasado.
A los dieciocho años se trasladó a Milán, en cuya universidad graduóse en letras. Se dedicó al periodismo literario y participó en los movimientos de la literatura de principios de nuestra centuria. Sus investigaciones y estudios, limitados inicialmente de una manera especial a temas de carácter místico-religioso y luego orientado hacia una actitud literaria no exenta de lirismo, le llevaron a realizar frecuentes viajes a diversas capitales europeas.
Sus clásicos fueron la Biblia, Pascal y los místicos españoles; tal selección es síntoma del ansia de luz que habría de manifestarse en su interior hasta la muerte y desembocar en una crisis religiosa. Retirado a Liguria enfermo de tuberculosis, ello no le impidió, empero, seguir perfectamente la vida cultural contemporánea.
En 1907 figuró entre los fundadores de Rinnovamento (v.), revista del modernismo italiano; luego colaboró en otros periódicos. En 1914 publicó una colección de prosas narrativas, titulada El pecado y otras cosas (v.). Con carácter póstumo, en cambio, aparecieron los artículos críticos de Aplausos y golpes (v.), que escribiera para el periódico Riviera Ligure, otros textos en prosa, Frantumi, y algunos ensayos filosóficos, La herida no cerrada (véase).
A. Ticconi

