Uno de los más famosos héroes románticos, protagonista del breve poema de su nombre (v.), de Alfred de Musset (1810-1857). Dado que la virtud y el vicio ya no se distinguen en la vida moderna, Rolla se ha abandonado al placer, con una franqueza, sincera y audaz, que constituye su nobleza.
En tres años consume todo su patrimonio, y luego morirá: hijo de Voltaire, no lo retiene ninguna fe ni ninguna esperanza. Con su último dinero decide pasar una noche de placer con María, muchacha de quince años a quien su madre prostituye y cuya alma no está todavía manchada por el vicio. Conmovido por aquel destino triste y casi fraternal, Rolla confía a María su decisión, y junto a ella, que para salvarle está dispuesta a darle su collar de oro, muere, tras haber finalmente conocido el amor. Entre los representantes de un Romanticismo ora patético, ora rebelde y destructor, Rolla es uno de los más fuertes y, en el fondo, de los más conclusivos.
Si la miseria y la muerte castigan cuanto hay en él de negativo, la dulzura de sus últimos instantes logra hacer surgir y redimir las posibilidades de fe humana latentes en él, de tal modo que su muerte parece poner fin, sin gloria pero también sin desesperación, casi con una luz de futuras esperanzas, a un ondeante momento de aquel espíritu que, tantas víctimas había causado.
V. Lugli
