Personaje de la novela Los novios (v.), de Alessandro Manzoni (1785-1873). El Innominado, aparte su conversión final, está representado desde las primeras páginas como uno de aquellos trágicos héroes del mal que, precisamente porque saben ser totalmente malvados, pueden lograr una especie de magnanimidad que les redime; don Rodrigo, en cambio, su vecino menor, para definirlo brevemente, es el malvado mezquino, que casi tiene miedo, en algunos momentos, de su propia maldad; un parásito de una sociedad mal ordenada y orientada a la injusticia; un parásito, por así decirlo, de aquella partícula de maldad que yace siempre en el fondo de la naturaleza humana, aun en su estado más rudo e inculto.
Don Rodrigo, incluso en su vida moral, vive de renta; vive de renta a expensas de su siglo; es un hijo de aquel siglo XVII vinculado a la doble tiranía de los extranjeros y de un clero corrompido e irreligioso; es un hombre sobre el cual se refleja el color de la época, sin originalidad y sin grandeza. Comparado con su primo Atilio, es una especie de bruto; un bruto con todas las intemperancias pasionales de las bestias: puntillo, celos, grosería e iracundia. Es el «deus ex machina» de la novela. Y por ello el artista no ha sentido la necesidad de hacer su retrato.
L. Russo

