Historia Augusta del Emperador Enrique VII, Albertino Mussato

[Historia Augusta Henrici VII. Caesaris]. Obra histórica, escrita en latín y en prosa — con un título que quizá trata de corregir la antigua Historia Au­gusta (v.)—, del paduano Albertino Mussato (1261-1329), uno de los más insignes reno­vadores de los estudios clásicos en Italia. Fue impresa a principios de 1636, y es so­bre todo conocida por la famosa colección: Rerum italicarum scriptores (v.) de Muratori (1672-1750). La narración de la expe­dición de Enrique VII de Luxemburgo a Italia (1276-1313) es propiamente el asunto de la obra. El autor ha seguido los acon­tecimientos de su tiempo con amor y vivo interés por la verdad de los hechos. La obra, que termina con la muerte del em­perador, está integrada por dieciséis li­bros, divididos cada uno en varios capí­tulos; es importante el proemio en que el escritor manifiesta su esfuerzo por acercarse a la pureza de una forma literaria, si­guiendo el ejemplo de los grandes escri­tores latinos. La penetración histórica, a través del cuidado estudio de las crónicas y las anotaciones personales de los sucesos, representa la parte mejor de la obra: la nitidez del estilo no es más que su, exteriorización formal, y añade valor a un pen­samiento preciso.

El cuidado con que la historia está ilustrada en sus motivos más recónditos — por ejemplo, todo lo que se refiere a la elevación de Enrique a la dig­nidad imperial — deja ver bien a las claras que es valorada plenamente como maestra de vida y de verdad, y no sólo como mera narración cronística o como material utilizable para reflexiones teóricas o morales. Abundan las noticias relativas a Padua en algunos libros, entre el VI y el XIV. Apa­sionada es la visión del historiador en la misma severidad de la exposición: sirva de ejemplo cuanto se refiere a las luchas in­testinas entre las varias ciudades de Italia, y a la vez su satisfacción por la templanza política de Venecia y en especial de Flo­rencia, que sabe defenderse con habilidad de las miras del emperador. A la Historia Augusta del emperador Enrique VII han se­guido las Gestas de los italianos después de la muerte de Enrique VII (v.), que narran los acontecimientos de Italia desde la muer­te del emperador hasta 1329.

C. Cordié

Historia Augusta, Fiavio Vopisco

[Historia Augusta]. Recopilación de biografías de los empera­dores desde Adriano hasta Numeriano, com­puestas por varios escritores de la antigua latinidad (siglos III y IV) y reunidas en un volumen por un compilador anónimo. Estos historiógrafos (de los que el más im­portante es Fiavio Vopisco; los otros son Elio Esparciano, Julio Capitolino, Volcacio Galicano, Trebelio Polión y Elio Lampridio) redactaron sus relaciones bajo la in­fluencia de las Vidas de los doce Césares (v.) de Suetonio. Y además emplean un es­tilo árido, con escaso respeto hacia la ver­dad histórica, haciendo confusos hasta los mismos testimonios tradicionales. La obra, que ha llegado a la posteridad bajo el título Escritores de la Historia Augusta [Scriptores Historiae Augustae], gozó de escasa for­tuna en el Medievo y principios del Rena­cimiento. Recientemente, un estudioso ha creído encontrar entre las citas del anti­cuario ferrarés del siglo XVI, Benedetto Marliani, tres nuevos fragmentos. Sin em­bargo, un filólogo italiano ha conseguido demostrar que las citas de Marliani (y de otros topógrafos romanos, como Fulvio y Biondo) no se debían a manuscritos más completos sino a alteraciones o combina­ciones, cuando no a alguna de las falsi­ficaciones de que a veces los humanistas hacían víctimas a los antiguos textos.

C. Cordié

De la Historia, Francesco Patrizi

Obra didáctica de Francesco Patrizi o Patrizio (1529-1597), pu­blicada en Venecia en 1560: su verdadero título es Della historia dieci dialoghi… ne’ quali si ragiona de tutte le cose appartenenti all’historia, e alio scriverla e all’osservarla. Entendida como obra útil para «aque­llos que han nacido para gobernar a otros», es una decidida crítica de los principios aristotélicos que distinguían entre historia y poesía, y formulaban normas de natura­leza esencialmente retórica y literaria. Basándose en una concepción platónica, y por tanto también en cierto sentido humanista, Patrizi se propone entender toda la com­plejidad de la historia, y, más que una teoría de ésta, formula un método práctico para comprender los hechos y su relación de consecuencia. Los diez diálogos se desenvuelven en un mundo de luchas y dis­cusiones que, sin afirmar decididamente un nuevo pensamiento, hacen presagiar una exigencia crítica que se sale decididamente del aristotelismo y de las posiciones espi­rituales de la Contrarreforma.

Cada diá­logo lleva el título de un personaje: «El Gigante, o de la Historia»; «El Bidernuccio, o de la diversidad de la historia», etc., y, en conjunto, trata de un solo tema: el asun­to de la historia, su fin, verdad, utilidad y dignidad: explica incluso cuestiones rela­tivas a la historia universal, a la biografía y a otras formas de historia. Alejándose de la tradición retórica que se fundaba en el carácter literario de las obras históricas, Patrizi quiere indagar los acontecimientos según un criterio científico. Así pone en evidencia el valor político de la ciencia histórica y su importancia en la formación del carácter y de la didáctica del gober­nar; y exalta asimismo la importancia teó­rica y filosófica de la historia contra to­dos cuantos se limitaban a considerarla bajo su aspecto artístico y literario.

C. Cordié

Historia Amorosa de las Galias, Roger de Rabutin

[Histoire amoureuse des Gaules]. «Novela satírica» del escritor francés Roger de Rabutin, conde de Bussy (1618-1693), publi­cada anónimamente sin conocimiento del autor y sin fecha, aunque según parece fue editada en Lieja en 1665.

Es en resumen una crónica escandalosa del reinado de Luis XIV, presentada con mucha despreocu­pación, pero al mismo tiempo con increíble grosería y cinismo. En la representación del gran mundo contemporáneo, Bussy-Rabutin se dejó seguramente guiar por un conoci­miento tan detallado del Satiricón (v.) que su obra resultó para muchos una refundi­ción moderna del libro latino. Galanterías y vicios, maldades de la nobleza, abusos de los soberanos y de los cortesanos, todo está examinado con una intención satírica y acre: si el primer propósito era el de es­cribir una obra para recreo de una amante, Madame de Monglat, en 1660, el argumento fué bien pronto desarrollándose en las manos del narrador como una verdadera y propia epopeya de los amores y subterfu­gios de corte, entre lujurias, calumnias, regocijos. En semejante mundo triunfan las figuras de la duquesa de Chátillon, aman­te del príncipe de Condé, y de Madame d’Olonne, que pasa de un amor a otro sin escrúpulo ni freno; se juntan a tan digna comparación los chismorreos a cuenta del mismo soberano y de María Mancini, ade­más de los que se dicen de Madame de Sévigné, emparentada con el autor, y sobre Madame de Fiesque.

En realidad, el autor se vale de la obra para el gusto personal y a menudo venenoso de lanzar mordaces agudezas y excitar la risa; el mismo pro­pósito de hacer una requisitoria contra la propia sociedad partiendo de la idea de ser en ella parte y juez al modo del anti­guo Petronio, le conduce a usar un tono moralista que no es suyo, mientras es eficaz en las mordacidades dichas con amargura o en los retratos sembrados de ingenio y veneno. Falta a la Historia amorosa aquel descuido pausado y gozoso de la narración que forma el carácter de las Historietas (v.) de Tallemant des Réaux.

C. Cordié

Una Historia Aburrida, Antón Pavlovič Chejov

[Skučnaja istorija]. Novela de Antón Pavlovič Chejov (1860-1904), publicada en 1893, y una de las narraciones más pesimistas de este can­tor de los hombres inútiles, típicos repre­sentantes de la miseria moral y material rusa en la segunda mitad del siglo XIX.

Es la historia de un célebre hombre de cien­cia, narrada en primera persona. El pro­fesor Stefanovič N. es un hombre ilustre, orgullo de la patria, con un pasado de tra­bajo y de virtudes familiares. Pero el pobre profesor, a los setenta años, considera este pasado como una especie de sueño extraño e inútil y desvanecido demasiado pronto. Cree en la ciencia y la ama, pero ¿qué le ha dicho de nuevo a la humanidad? En tan­tos años de enseñanza, ni siquiera ha sabido darle un científico de valor. Y, ¿qué sentido tiene la familia que ha creado? Su mujer, pequeña y fea, trata de ligarse a la vida ya pasada y se afana por el por­venir de su hija, una mujer vacía y fasti­diosa. ¿Y su hija? Está a punto de casarse con un hombre mediocre, plácido y fasti­dioso también. Y todo cuanto fue y cuan­to todavía es, resulta increíblemente fas­tidioso. «Falta en mis deseos algo que ten­ga verdadera importancia, falta en mi amor por la ciencia, en el concepto que me formo de todas las cosas, un hilo común que haga de ellas un organismo único y completo… y faltando esto, falta todo». Así escribe el profesor pocos días antes de morir, y el hilo que le falta es el que falta a todos los héroes de Chejov, que los paraliza y que los muestra con un inútil porqué sobre los labios.

G. Kraisky