[Storia di Cristo]. Libro del escritor italiano Giovanni Papini (1881-1956), publicado en 1921. Papini tuvo, como él mismo nos confiesa, ya desde niño una repulsión por todas las creencias reconocidas, por todas las Iglesias, por todas las formas de vasallaje espiritual. A través de muchas experiencias, de muchos entusiasmos y desilusiones consumió en sí mismo las ambiciones de una época inestable e inquieta.
De negación en negación quiso llegar al ateísmo integral; pero Dios le esperaba. Caminando por muchas sendas desembocó, al fin, al pie de la montaña del Evangelio. Y ya en la montaña escuchó las palabras de Jesús. Papini vio, como Saulo, la luz del Cielo, de sus ojos cayeron las escamas y recobró la vista. Papini vio a Cristo olvidado. Y sintió el impulso de reivindicarlo. Esta Historia de Cristo es, pues, el fruto primerizo de la nueva etapa del autor. Papini conoció a Cristo y lo amó. Pero él es un hombre que no se aviene con las medias tintas. Ama hasta la exaltación. El odio de antes se trueca en admiración, las diatribas en apologías fervorosas. Papini quiere hacernos partícipes de su descubrimiento. Quiere ayudar en especial a los que han dejado a Cristo porque no le han conocido nunca. Papini no es un erudito, ni un sabio. Es un literato, un artista, un hombre apasionado. Su libro, paráfrasis artística de los Evangelios, quiere servir de edificación en el sentido humano y viril de renovación de las almas. Es un libro escrito por un seglar para los seglares que no son cristianos, o que sólo, lo son en apariencia. Escrito sin ternezas pietistas, y sin aridez de literatura «científica», se caldea con ardor de proselitismo. El lenguaje es directo, violento, desgarrado. Papini escribe la vida de Cristo desde su condición de hombre moderno representando con palabras vivas, con referencias a lo actual, la eterna verdad del Mesías.
El autor nos muestra cuánto hay de sobrenatural en sus primeros pasos, y cuánto de familiar humanidad en su fin de ajusticiado y resucitado divino. Desde el establo de Belén hasta la nube de Betania, Cristo nos es presentado viviente, con amorosa vitalidad. Cristo está y estará perpetuamente con nosotros: éste viene a ser el pensamiento central de Papini. El Dios que da fuerza a los débiles, que vence a la muerte y promete un banquete eterno de gozo a sus amantes, el Dios que predicó una inversión de los valores hasta entonces tenidos por inmutables, es el único que puede llenar nuestro vacío. El hombre, alejado del Evangelio, sólo encontrará la desolación y la muerte. Ha llegado el momento en que necesitamos de Dios, y Papini reza la Oración final de la humanidad doliente que se siente sola en un mundo cuyo señor es el Dinero, de una humanidad que clama a gritos por la fuente de agua viva. [Trad. castellana anónima (Madrid, 1944)].
J. M.a Pandolfi
