Historia de la Antigua Italia y de Sicilia en la Época Anterior al Dominio Romano, Ettore Pais

[Storia dell’Italia antica e della Sicilia per Veta anteriore al dominio romano]. Obra histórica de Ettore Pais (1856-1939), publicada en Turín en 1933. El autor se propone exponer los acon­tecimientos de los pueblos de Italia desde el comienzo de la era propiamente histórica hasta la conquista romana, a través de un examen sintético de los hechos fundamen­tales, inspirándose en las tradiciones an­tiguas.

Aunque la historicidad de éstas (se­gún Pais) se limita a poner de relieve fe­nómenos casi exclusivamente de carácter guerrero y político, él dedica varios ca­pítulos, que encuadran a toda la obra, al desarrollo de la religión, del arte y de la ciencia entre las poblaciones griegas de la Italia meridional y de Sicilia. Después de dar noticia de las inmigraciones y grandes invasiones que a través de los Alpes se aba­tieron sobre la Italia septentrional y central (ligures, umbros, yapigos, vénetos, etruscos), y sobre la Italia meridional aun antes de los sabelios, es decir, de los samnitas, los celtas y los germanos, Pais traza una historia política de la península duran­te la dominación etrusca. Entra luego a estudiar la historia de los griegos de Italia y de Sicilia, desde la segunda mitad del siglo VIII hasta el fin del siglo V a. de C.; la historia de las primeras guerras de los sicilianos contra los cartagineses; la forma­ción de los gobiernos republicanos en Sici­lia; el duelo entre Atenas y Siracusa; la supremacía de Cartago; la expansión de Si­racusa en el Adriático y en el Tirreno; los acontecimientos durante las tiranías de los Dionisios y de Agatocles; las intervenciones de Arquidamos de Esparta y de Alejandro Moloso; las incursiones de -los samnitas y los romanos contra Tarento; las desordena­das empresas de Pirro en la península y en Sicilia.

La obra termina con una sumaria ojeada a las condiciones económicas, demo­gráficas, políticas, militares y culturales de los griegos de Italia y Sicilia, en relación asimismo con el influjo que ejercieron so­bre Roma, y llegando a la conclusión de que la conformación de la Magna Grecia era poco apta para constituirse en un gran estado. La obra, de estilo cerrado y atenta sobre todo a la información, es fundamental para el estudio de los orígenes de Roma, explicados aquí por el desarrollo de la ci­vilización griega en Italia.

G. Martinelli

Historia de la América Portuguesa, Sebastián da Rocha Pitta

[Historia da América Portuguesa desde o anno de 1500 até ao de 1724]. Obra del escritor brasileño Sebastián da Rocha Pitta (1660-1738), publicada en Lisboa en 1730. Es un grueso volumen in folio, en diez libros, que se propone narrar las vici­situdes del Brasil desde el año de su des­cubrimiento por los portugueses hasta el de la fundación (1724) de la Academia de los Olvidados en Bahía, ciudad natal del autor. Esta obra tiene un tono apologético cons­tante y más que indagar hechos y seleccionarlos a la luz de una crítica, el autor se propone el fin retórico de exhibir su bello estilo, en la atmósfera literaria jesuiticogongorina en que vivieron él y su tiempo, y dar buena muestra de su amplia erudición que se complace en establecer continuas comparaciones entre la historia del país y los hechos de la Antigüedad oriental, bíblica y clásica. Con todo, la vi­sión que este historiador ofrece de las posibilidades naturales del Brasil es más amplia que la de los pocos cronistas precedentes, y a él corresponde también haber llamado por primera vez la atención sobre la existencia de las riquezas que se hallan en el subsuelo del país. Pero esta historia, como ya indica su título, está escrita desde un punto de vista completamente portu­gués: el Brasil no es visto aún en sí mismo, sino como colonia del país europeo que lo descubrió.

G. C. Rossi

Historia de la Armenia Civil y Religiosa, Fausto de Bizancio

[Patmuthiwn Hayog o Buzandaran]. Obra del historiador armenio Fausto de Bizancio (siglo IV), continuación de la Historia de la conversión del pueblo ar­menio (v.) de Agatangelo desde el año 344 al 392, esto es, desde la partición de Arme­nia entre los dos imperios bizantino y per­sa. Escrito en griego, fue traducido al arme­nio muy probablemente por el mismo autor. Es un cuadro de la vida civil y de las grandes guerras entre Armenia y Persia, en las que, junto a los príncipes de la casa Mamigonian, heroicos caudillos del ejército arme­nio, resalta la figura del patriarca San Narsetes, quien, con su celo apostólico, lle­na Armenia de hospitales, asilos, conventos y toda clase de instituciones humanitarias, religiosas y culturales. La obra de Fausto es fundamental en la literatura armenia por la nitidez de su estilo y por el colorido y la agilidad de la narración, que retratan al vivo al pueblo armenio con sus costum­bres civiles y religiosas, sus ideales y sus infortunios. Preciosas también son las no­ticias que Fausto nos da sobre la vida y las costumbres bárbaras de varios pueblos cau­cásicos, hacia mediados del siglo IV. Inter­polaciones posteriores han intercalado en la obra narraciones a menudo desatinadas y no siempre morales. Versión francesa de V. Langlois en la «Collection des historiens anciens et modernes de l’Arménie» (París, 1867); alemana de M. Lauer (Colonia, 1879).

E. Pecikiam

Historia de la América Española, Carlos Pereyra

Obra del escritor mexicano Carlos Pereyra (1871-1942); es la más extensa del autor y una de las primeras producciones de este género, escritas en español. Sus ocho vo­lúmenes abarcan desde el descubrimiento de América hasta los primeros años del si­glo XIX. El primero resume los viajes de Colón y los descubrimientos realizados por sus continuadores. El II, plantea la posi­ción de España en el siglo XVI y su des­envolvimiento histórico hasta las dos pri­meras décadas del siglo XIX, precursoras del derrumbamiento de su vasto imperio colonial. El III, está consagrado a México; el IV, a las repúblicas del Plata; el V, a los países antillanos y a la América Central; el VI, a Colombia, Venezuela y Ecuador; el VII, a Perú y Bolivia, y el VIII, a Chile. En estos volúmenes, el autor aborda el es­tudio de los países de habla española des­de la época precolombina, ofreciendo una síntesis de las diferentes culturas aboríge­nes que florecieron en ellos. La obra está profusamente ilustrada con retratos, mapas y vistas de los lugares más importantes de cada nación. Al final, figuran varios cuadros sinópticos y nóminas de los gobernan­tes que han regido los destinos de los países enunciados. El autor adopta una po­sición hispanófila, y al propio tiempo cam­pea en la obra una oposición al imperia­lismo americano y muy marcada anglofobia, tendencia que se trasluce en la mayor parte de sus producciones. S. Uribe de F. de Castro

El historiador mexicano fue un abogado de la causa de España, y la defensa la fincó en el valor de los hechos mismos, sin re­currir a la tortura de los argumentos para presentar el caso español. Sin embargo, cuando se concluye el balance de la obra de Pereyra se descubre que el abogado fue superado por el intérprete, y que no es­cribió el alegato curial, sino la magistral interpretación de una época que tanto sig­nifica para nosotros… (M. G. R.)

Historia de la Academia Francesa, Paul Pellisson y Pierre-Joseph Thoulier d’Olivet

[Histoire de l’Académie française]. Obra de Paul Pellisson (1624-1693), publica­da en 1653 y continuada por Pierre-Joseph Thoulier d’Olivet (1682-1768), en 1729.

La parte escrita por Pellisson llega hasta 1652 y registra las vicisitudes de la ilustre Aca­demia en sus comienzos y en sus primeros trabajos. Reunidos oficialmente en 1635, por deseo de Richelieu, cuarenta literatos ini­ciaron su labor para hacer más pura y cla­ra la lengua francesa mediante la compila­ción de un vocabulario: su programa tendía a guiar la formación del gusto, así como a redactar una Retórica y una Poética. Pellis­son narra las diversas vicisitudes de la entidad, recoge memorias y testimonios y traza perfiles de diversos académicos, entre los cuales son notables los de Vaugelas y Voiture, Saint-Amant, Scudéry y Du Ryer. Prosiguiendo la narración, de 1652 a 1700, D’Olivet, que asistía a las sesiones de la Academia y recogía sus memorias, afirma que su narración comienza en una memo­rable época de la entidad, con anterioridad no bien valorada, a la aparición del Cid (v.) y el del juicio de la máxima institu­ción cultural de la nación sobre una obra, en apariencia, tan desigual.

D’Olivet re­cuerda, entre los acontecimientos más no­tables, la donación de la reina Cristina de Suecia de un retrato suyo (1654) y su visita en 1658, los premios destinados a la Aca­demia por el Rey Sol y los encargos he­chos por el rey a Colbert acerca de los trabajos y recompensas de los académicos. Son muy importantes las semblanzas de varios académicos, por las valiosas infor­maciones biográficas sobre La Fontaine,. Corneille, Perrault, La Bruyère y Racine, así, como sobre Guez de Balzac, Boisrobert, Racan, Chapelain, Quinault, Benserade, Huet, Bussy-Rabutin. Una lista de los académicos y de sus protectores (por ejemplo, Riche­lieu y el Rey Sol) completa la obra de D’Olivet, que, extendiendo la investigación de su predecesor, confiere a la historia de la Academia un carácter si no estrictamente científico, sí perfectamente en consonancia con el gran desarrollo de la corporación en tiempo de Luis XIV.

C. Cordié