Historia de Julio César, Charles-Louis-Napoleón Bonaparte

[Histoire de Jules César]. Obra de Charles-Louis-Napoleón Bonaparte (Napoleón III, 1808-1873), aparecida entre 1865 y 1866, y en la que colaboraron diversas personas, desde la «republicana» y vieja amiga del emperador, Hortense Lacroix Cornu, hasta Victor Duruy y Albert Maury, desde la Académie des Inscriptions hasta el bibliotecario de las Tullerías, que hacía las investigaciones y reunía el material. Napoleón dictó el es­crito a su secretario Macquard, que luego procedía a la revisión y a la corrección del texto para dar concisión a la prosa fácil, pero descuidada, prolija y abundante en lugares comunes del emperador, quien tenía una alta opinión de sus propias dotes de escritor y polemista. En su destierro en Londres, mientras colaboraba asiduamente en las revistas «Capitole» y «Commerce», publicó también «Les idées Napoléoniennes» que causaron gran sensación y que fueron escritas — según afirma el mismo Napoleón — para probar que él no era solamente un «húsar aventurero».

El objetivo de esta Historia de Julio César es el de ilustrar y justificar la teoría napoleónica de la dictadura, y probar que «cuando la providen­cia hace nacer a hombres como César, Carlomagno o Napoleón, lo hace para trazar a los pueblos la ruta que deben seguir, suje­tando a su genio una nueva era, llevando a cabo, en pocos años, el trabajo de muchos siglos»; por eso «son felices los pueblos que los comprenden y les siguen; desventurados los que los desconocen o les combaten. És­tos son ciegos y culpables: ciegos porque no ven la impotencia de sus esfuerzos para impedir el triunfo definitivo del bien; cul­pables, porque retrasan el progreso». Al aparecer el libro, Sainte-Beuve rehusó tomarlo como tema de una de sus célebres «causeries» (v. Los lunes), lo cual produjo un gran disgusto al hijo de Hortensia, que precisamente por aquellos días tenía sobre el tapete diplomático la expedición a Mé­xico. La obra, aparecida en dos volúmenes, quedó incompleta.

G. Martinelli

Historia de John Bull, John Arbuthnot

[The History of John Bull]. Obra del famoso mé­dico de la reina Ana, John Arbuthnot (1667- 1735), gran amigo de Swift, Pope, Gay y otros literatos e ingenios de la época, autor también de las Memorias de Martinus Escribanillo (v.).

Publicada íntegramente por vez primera en 1712, consta de una serie de libelos politicosatíricos escritos en dife­rentes épocas, en oposición a la guerra con­tra Francia. Constituyen un producto típico de su tiempo. El fermento de ideas, el sen­timiento de alivio por la reconquista de la libertad de imprenta (1695), la costumbre de doctas y brillantes controversias reli­giosas, literarias y políticas, todo ello fa­vorecía el ejercicio de este género litera­rio típicamente satírico; y, según Swift, Arbuthnot era entre todos aquellos ingenios el que «tenía más talento, y aún más hu­manidad que talento». El primer libelo de la serie, que es también el más célebre por la afortunada invención del personaje John Bull (v.), trata de demostrar que «La Ley es un pozo sin fondo, según se ve por el proceso sostenido por lord Strutt, John Bull, Nicholas Frog y Lewis Baboon, que gasta­ron todos sus haberes en un proceso». Un riquísimo feudatario, lord Strutt, dejó al morir todas sus vastas propiedades a un primo lejano, Philip Baboon, provocando con ello el resentimiento de los demás he­rederos, que aseguraban tener mejores de­rechos. Alegaban éstos que el difunto, de­bilitadas sus facultades, había escrito el tes­tamento bajo la presión de un sacerdote astuto y sin escrúpulos. La propiedad de lord Strutt es vastísima pero mal adminis­trada; ávidos proveedores, el primero de ellos John Bull, negociante en tejidos, y Nicholas Frog, comerciante de telas, du­rante muchos años han hecho en ella su agosto. El joven heredero, instigado por su tío Lewis Baboon, comerciante inteligente y artista genial, despide a estos dos señores.

John Bull, hombre sanguíneo, colérico y puntilloso, amante del buen vino y de las comidas suculentas, jura vengarse. Insti­gado por Frog, astuto y frío, frugal y calcu­lador, va a consultar a un abogado de fa­ma, un cierto Hocus, para entablar un pro­ceso. Hocus comprende que su interés es­triba en hacer que el proceso dure. El pobre John Bull debe desembolsar dinero sin pa­rar, dándose cuenta demasiado tarde de la asiduidad de Hocus para con su mujer, charlatana y litigante, a la que conquistan las artes del astuto leguleyo. Cuando John Bull comprende, su ira no tiene límites: rompe una botella en la cabeza de su mu­jer, que muere poco después, y llega a un amigable compromiso con Lewis y con Phi­lip Baboon. Las alusiones son trasparentes: lord Strutt era el débil rey de España, que al no tener herederos, nombró sucesor a Felipe de Borbón, según parece bajo la influencia del cardenal Portocarrero. Lewis Baboon es Luis XIV; Nicholas Frog, es Ho­landa, y John Bull, Inglaterra. Hocus es el duque de Marlborough, que no conocía límites en su ambición y en su desenfre­nada avidez de dinero. Los otros libelos, escritos todos con mucho brío, tratan de asuntos menudos, teniendo siempre por blanco al partido «whig», mientras que John Bull sale siempre a relucir para de­mostrar que, en definitiva, el descalabrado es siempre él. En 1727 volvió a publicarse la Historia de John Bull, parcialmente re­hecha y enmendada, en las «misceláneas» de Pope y de Swift.

L. Krasnik

Historia de Juan de Antioquía

Es conocida solamente a través de extractos y de fragmentos conservados en los «Excerpta» recogidos por orden de Constantino Porfirogéneto, y en algunos manuscritos. Por ellos sabemos el nombre del autor (vivió probablemente en el siglo VII); el título de la obra oscila entre Historia y Arqueo­logía. Se trata de una crónica universal que comenzaba, lo mismo que otras crónicas bizantinas, con Adán y la creación del mundo y terminaba, según parece, con la muerte del emperador Focas (610). Para la Edad Antigua y para la época romana, el autor ha compendiado buenos autores clá­sicos; para la historia bizantina, a menudo da noticias importantes y originales. Pa­rece que una parte de los extractos que nos han llegado con el nombre de Juan son más tardíos, escritos por un cronista bi­zantino del siglo XI.

L. Banti

Historia de Juan Comneno, Juan Cinnamo

Obra de Juan Cinnamo (n. después de 1143), que trata de la historia del Imperio bizantino entre 1118 y 1176. De los siete libros de que se compone la obra, el primero expone brevemente el reinado de Juan Comneno (1118-1143) y es casi una introducción a los otros seis, que describen el del hijo de éste, Manuel, hasta 1176. La obra está mu­tilada hacia el final y, sin duda, comprendía todo el reinado de Manuel hasta 1180; pa­rece, también, que ha llegado hasta nos­otros en forma abreviada; lo cierto es que faltan algunas partes. El autor sigue en general el orden cronológico y utiliza fuen­tes abundantes y seguras, generalmente de carácter militar, porque la mayor parte de su historia está dedicada a narraciones gue­rreras. Repite fielmente lo que sabe, no arregla ni combina sus fuentes, prefiere de­cir que no sabe o que no ha podido informarse. Los detalles abundan, a menudo en detrimento de la idea general, porque el resultado de algunas empresas, aunque sean importantes, está sólo indicado brevemen­te. La narración tiene el carácter de pa­negírico: el emperador lo sabe y lo cono­ce todo; por su posición puede y debe de­cidir hasta sobre los dogmas de la Igle­sia; su superioridad, su valor, sus acciones, son indiscutibles. Sin embargo, no podemos poner en duda la veracidad del autor. El estilo es sencillo y comprensible, pero re­sulta perjudicial para la claridad de la ex­posición y de los hechos el querer evitar a toda costa los nombres modernos de personas o de pueblos (a los turcos, por ejemplo, se les llama persas; a los hún­garos, hunos, etc.).

L. Banti

Historia de Jacob Xalabín, Anónimo

Novela catalana de fondo histórico, conservada en un códice del siglo XV, de la Biblioteca Nacional de París, que anteriormente ha­bía pertenecido a la Biblioteca Colombina de Sevilla. Fue publicada por Foulché-Delbosc, en 1906, y tres años más tarde fue incluida en el volumen III del Novellari catala, de Ramón Miquel i Planas. Según parecer de N. Jorga (Contributions catalanes á l’histoire byzantine: I. Uhistoire romantique de Yakoub-tchélébi, París, 1927) en toda la obra se muestra el autor cono­cedor del Oriente musulmán, como puede verse en los -nombres geográficos y en los personajes. A juzgar por el íncipit, el ob­jeto de esta historia sería explicar cómo Bayaceto (Beseyt-bey, en la novela) al­canzó el trono de los turcos por el doble asesinato de su padre y su hermano. Sin embargo, casi todo el relato está ocupado por las incidencias románticas que prece­dieron a este suceso: amores incestuosos de la esposa del Amurat sultán de Turquía (el Murat I histórico) con el heredero del trono, Jacob Xalabín; la orden de muerte contra éste, dada por su padre; la huida de Jacob con su fiel amigo Alí Baixá; los amores de ambos y el retorno a la corte del Amurat, con sus respectivas amadas.

Estos amores, seguidos de rapto, que hubieran podido tener un final sangriento, lo tu­vieron feliz. Entretanto, había muerto la esposa del Amurat, causante de todos los males. Cuando parecía que todos habían de vivir felices, los cristianos invadieron la tierra del Amurat. Éste salió a su en­cuentro, con su heredero Jacob Xalabín, su hijo bastardo Beseyt-bey y con Alí Baixá. Herido mortalmente el Amurat, es rematado por Beseyt-bey, quien mata también a su hermano y se apodera del trono. Refiriéndose a esta obra se pregunta J. Rubio (Hist. Gen. Lit. Hisp., III, 854), cómo pudo llegar a Cataluña una historia tan desligada de su ambiente literario. «Diríase — dice — que no es sino la versión de segunda mano de un texto oriental más o menos indirectamente importado» y «tiene interés como primer indicio del intercambio de los temas orien­tales que, en otra forma, y principalmente como historias de cautivos, tuvo tanta boga en España y no deja de aparecer en la no­vela catalana». Al final de la Historia de Jacob Xalabín, Beseyt-bey reina sobre los turcos, lo cual sólo pudo ser cierto antes de 1402, en que aquél cayó prisionero en manos de Tamerlán.

P. Bohigas