Historia de sus Tiempos, Giovambattista Adriani

[Istoria de’ suoi tempi]. Obra de Giovambattista Adriani (1511-1579), escrita para Cosme de Médicis en 1565, continuada hasta la muerte de éste en 1574 y publicada, póstuma, en Flo­rencia en 1583. Es la continuación de la His­toria florentina (v.), de Benedetto Varchi, predecesor de Adriani en el cargo de cro­nista de la Corte, y empieza en 1530, es decir, que abarca desde la definitiva restauración de los Médicis con Alejandro. Hubo quien dijo que Adriani empleó como fuentes las memorias secretas de Cosme, lo cual dis­minuiría su credibilidad; sin embargo, de sus apuntes resulta que se valió de docu­mentos públicos, relaciones de embajadores, correspondencia diplomática y privada, que el autor emplea de manera eficiente e im­parcial. La obra, que se proponía tratar de los hechos de la Toscana, se amplía hasta 22 libros, para comprender todos los acon­tecimientos europeos referentes al Imperio y a España, de los que dependía la suerte del estado de los Médicis, el cual supo sacar provecho de las luchas por la primacía, que tanto perjudicaron a todos los demás esta­dos italianos. Adriani quiere demostrar que la política de Cosme con el emperador no fue servil ni mucho menos dictada por el temor, sino inspirada en la seguridad y en­grandecimiento de su estado, fin que alcan­zó con la eliminación de los rebeldes repu­blicanos en el interior, que esperaban de Francia su revancha, y con la anexión del territorio de la república de Siena, aliada de Francia. Resulta de ello un cuadro mucho más amplio que el que ofrecen los historia­dores regionales anteriores, aunque Adriani mantiene a la Toscana en primer plano y poniendo los acontecimientos en relación con los intereses y las finalidades del Gran Ducado. Esta amplitud de visión demuestra que Adriani fue un buen discípulo de Guicciardini. Sin embargo, no siempre la narra­ción se desarrolla orgánicamente; a veces desciende al orden cronológico y el material extraído de las fuentes no siempre resulta bien asimilado. La muerte impidió al autor dar la última mano a su trabajo, por lo que éste resulta bastante desigual en el estilo, a veces descuidado, aunque por regla gene­ral clásicamente compuesto, sereno y pobre de color.

P. Onnis

Historia de Santo Domingo, fray Luis de Sousa

[Historia de S. Domingo]. Obra de fray Luis de Sousa (Manoel de Sousa Coutinho, 1555- 1632), redactada sobre materiales recogidos por el fraile Luis de Cácegas (1540-1610). Comprende tres partes, publicadas respecti­vamente en 1622, 1662 y 1678. Es la historia de la Orden Dominica en Portugal, prece­dida por la vida milagrosa de Santo Domingo y de la descripción de la cruzada contra los albigenses y la fundación de la Inquisición. Se da mucha importancia al elemento so­brenatural, como milagros, visiones, profe­cías, y todo está reducido a un monótono catálogo de crónica, con biografías de frai­les ilustres y relaciones sobre la expansión de la Orden o monografías de los conventos dominicos. Especialmente en estas últimas, Luis de Sousa hace alarde de una información minuciosa con exceso, desde los orí­genes del convento a los tiempos del autor. De ello nace una cronología general muy desordenada, que resulta aún más caótica por la continua introducción de capítulos sin relación con el tema general y por las inútiles polémicas con las órdenes de San Bernardo y San Francisco. Sin embargo, a pesar de tantos defectos, la obra es una buena fuente de noticias, casi siempre fide­dignas, sobre los conventos dominicos de Portugal, y representa el mejor texto en prosa hasta entonces publicado. A esta his­toria se añadió una cuarta parte, de 1614 en adelante, debida al fraile Lucas de Santa Catalina, en un estilo que contrasta con el sencillo y variado de Luis de Sousa, por la abundancia de erudición y de artificios re­tóricos.

L. Panarese

Historia de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada, Pedro de Aguado

Del franciscano Pedro de Aguado, es la primera parte de su «Recopilación historial…», con que el autor inició la historiografía del descubrimiento y conquista de dicho territorio, correspon­diente, en líneas generales, a la actual Co­lombia. Marchó allí en 1560 ó 61 y pasó quince años evangelizando, siendo elegido (1573) provincial del convento de Santa Fe; regresó a España dos años después. Con lo que por sí sabía, completado con informes de otros frailes y de los propios actores de los sucesos, comenzó la Historia en colabo­ración con fray Antonio de Medrano, y, muerto éste pronto, la llevó a término él solo. Le decidió a ocuparse en ello — aun­que entiende que no era esa su misión, sino sólo la de catequista,- por lo que se sincera afirmando que le dedicaba las horas que le hubiesen correspondido de recreo — la ne­cesidad de que fueren divulgados por al­guien los hechos del descubrimiento que él conocía.

La obra se asemeja más a las es­critas por militares que a las de misioneros, tanto por la mucha parte que en ella se da a las expediciones guerreras, frente a la penuria de noticias eclesiásticas, como por su propio lenguaje. Sí tiene de común con las producciones de los religiosos la abun­dante información sobre los indígenas, con quienes convivían mucho más íntimamente que los civiles. Sin embargo, al tocar el tema del trato que se les debía, se inclina más a los procedimientos de rigor que a la blandura. Forma la obra dos gruesos volú­menes y comprende hasta 1568. Lo anterior al nombramiento de Fernández de Lugo como gobernador (1535) tiene deficiente in­formación y no faltan errores; el resto es en general muy puntual. El orden de expo­sición es geográfico, dedicando un libro a cada una de las regiones en que el territo­rio se divide. No fue impresa hasta nuestro siglo.

B. Sánchez Alonso

Historia de San Vardán y de la Guerra de los Armenios contra los Persas, Elíseo

[Patmuthiwn Vardanay ew Hayog paterazmin]. Obra del historiador ar­menio Elíseo (segunda mitad del siglo V), publicada en Venecia en 1828. Se conoce, sin embargo, otra edición publicada en Constantinopla con el título Historia de los SS. Vardanianos [Patmuthiwn srbog vardanaug]. Escrita por encargo del príncipe Da­vid Mamigonián para inmortalizar la victo­ria de la fe y la memoria de los mártires armenios, narra las persecuciones soporta­das por los armenios y, por fin, la guerra (449) del príncipe Vardán Mamigonián con­tra los invasores persas, que amenazaban con extirpar la religión cristiana e imponer la de Zoroastro. Elíseo, que fue secretario de Vardán y testigo ocular de la lucha, di­vide su obra en siete capítulos y añade otro estudiando a fondo los motivos por los que los persas atacaron Armenia. Los Sasánidas, sin embargo, a pesar de que ganaron la victoria de las armas, fueron derrotados moralmente por el pueblo armenio, que si­guió fiel a la religión cristiana, gracias a la viril actitud de la alta aristocracia, del pue­blo, del clero y del ejército, todos dispuestos a dar su vida por la fe de Cristo. Por esto Jesdigerde, rey de Persia, al fra­casar su plan, desahogó su ira contra los responsables persas y el príncipe armenio Vassak, apóstata y traidor, cuyo fin mise­rable es descrito con tétricos colores. La obra de Elíseo, por la vivacidad de la narra­ción, el sentido dramático y el profundo sentimiento religioso, más que una historia es un poema épico donde a menudo se en­cuentran espléndidas páginas de poesía. Por la clásica elegancia de su estilo recuerda los más famosos modelos griegos. Trad. italiana de G. Cappelletti (Venecia, 1840).

E. Pecikian

Historia de San Martín y de la Emancipación Sudamericana, Bartolomé Mitre

Obra del historiador y político argentino Bartolomé Mitre (1821-1906), redactada en Bue­nos Aires (1887-1890) y publicada por vez primera en dicha ciudad (1938-1940); la edición definitiva está en Obras Comple­tas, T. I.-IV. Es la obra de madurez del gran historiador argentino, aquella que me­jor expresa su concepción historiográfica — ya esbozada en la Historia de Belgrano, (v.) a la que acababa de dar forma defi­nitiva —, y donde acumula mayor infor­mación. Hasta entonces, había reducido sus esfuerzos a interpretar «el movimiento in­terno de la revolución argentina» en la biografía de uno de sus prohombres; ahora, sin renunciar al punto de partida biográ­fico desarrolló su interpretación en otros sentidos, que apenas apuntaban en la obra anterior. Por una parte, asimilando las ideas de Buckle, trató de explicar el fenómeno americano vinculándolo con la política eu­ropea, y por la otra, siguiendo la actuación militar de su personaje, se propuso estu­diar la revolución de los países sudameri­canos como el triunfo de dos acciones con­currentes: la que encarnaba Bolívar al Nor­te, y la de San Martín, al Sur, nombres que con el de Washington formaban el grupo superior de los grandes libertadores americanos.

Largos años de búsqueda per­mitieron a Mitre reunir un impresionante archivo de documentos, que él mismo pu­blicó, y sobre el que se funda toda la biblio­grafía posterior, que ha alimentado el culto de los argentinos por San Martín. Esta co­lección de documentos, con los de Bolívar y Miranda, son las fuentes más copiosas para el estudio de la revolución hispano­americana. La Historia de San Martín omite los episodios últimos de la vida del liber­tador, a partir de su renuncia en 1822, para narrar en dos capítulos complementarios el apogeo y decadencia de la revolución del Norte encarnada en Bolívar en los años que van desde las victorias de Junín y Ayacucho (1824) hasta la disolución de la Gran Colombia de 1830. El propósito es de abarcar, pues, la historia de la revolución americana del sur que Mitre concibe como «la revolución argentina americanizada», triunfante en Chile, Perú, y cediendo ante la colombiana honores del triunfo en vís­peras de la victoria. El planteamiento his­órico de Mitre, tradicional entre los inves­tigadores argentinos, ha originado una lar­ga polémica con eruditos colombianos y venezolanos.

J. Caillet-Bois