Matteo Maria Boyardo

Nació en 1441 en Scandiano, feudo condal de su familia cer­cano a Reggio, y murió en esta última localidad el 19 de diciembre de 1494. Todavía joven, marchó con su madre, Lucia Strozzi, a Ferrara, donde se dedicó a los estudios literarios y parece haber sido inclinado al arte y a la poesía por el ejemplo de su tío materno, Tito Vespasiano Strozzi, poeta y humanista.

Fallecidos su padre y su abuelo, vivió muchos años en Scandiano, enzar­zado en controversias con los vecinos para la defensa de sus derechos y con los parien­tes debido a la partición de los bienes hereditarios. Sin embargo, de vez en cuando abandonaba su feudo para dirigirse a Fe­rrara, ya a fin de tomar parte en alguna fiesta cortesana, o bien para realizar misio­nes encomendadas.

Entre 1469 y 1494 es­tuvo, por diversos motivos y cargos, en aque­lla ciudad y en Roma, Modena y Reggio. Casado en 1479 con Taddea Gonzaga, tuvo de ella cinco hijos. De carácter suave, nada aficionado a las complicaciones administra­tivas — en las que, sin embargo, viose en­vuelto por las circunstancias — y amante del estudio y del retiro plácidos que nunca pudo conocer plenamente, Boyardo constituye, en la cultura humanística de su época, una figura de acusado relieve.

Presentó en vul­gar a Comelio Nepote y Apuleyo, y, em­pleando versiones latinas, las Historias (v.) de Herodoto y la Ciropedia (v.) de Jeno­fonte; también sobre la base de una fuente en latín compendió, añadiéndolo a la tra­ducción de las Metamorfosis (v.) de Apuleyo, Lucio (v.), de Luciano, de quien, además, redujo en tercetos, para una represen­tación escénica terminada con un quinto acto moralizador, el Timón (v.); compiló una Istoria imperiale, que en la dedicatoria afirma haber traducido de una obra del fe­rrarás Riccobaldo, y compuso en latín y en vulgar diversas églogas.

Sin embargo, las obras verdaderamente interesantes de Boyardo son su cancionero Amorum libri tres (v. Cancionero), basado en la pasión amorosa que inspirara al poeta Antonia Caprara, y el poema caballeresco Orlando enamorado (v.); iniciada hacia 1476, esta obra, en la que narra con elegante habilidad descrip­tiva una aventurera «geste Francor» feliz­mente fundida con temas de procedencia bretona, fue terminada en sus dos primeros libros en 1482, e interrumpida en el noveno canto de la tercera parte en 1494, durante la llegada a Italia de las tropas de Carlos VIII.

F. Piccolo

Robert Boyle

Nació el 25 de enero de 1627 en Lismore, murió en Londres el 30 de diciem­bre de 1691. Hijo de Richard, conde de Cork, fue educado en Eton y pronto demostró gran – sensibilidad artística e intenso fervor religioso, que inspiró constantemente su vida, hasta el punto de ser llamado «el cien­tífico santo».

Pasó el invierno de 1641 en Florencia, donde mantuvo contacto con los círculos galileanos, que ejercieron una pro­funda influencia sobre el joven irlandés, orientándolo hacia el estudio de las cien­cias experimentales, la «nueva filosofía» a la que se dedicó aquella «invisible corpo­ración», convertida en 1663 en la Royal Society y de la que fue el iniciador (1644) y el alma.

Habiéndose establecido en 1654 en Oxford, preparó un laboratorio científico, tomando como ayudante a Robert Hooke (1635-1703) y allí inició sus estudios sobre los gases. Un primer ensayo, resul­tado de estos estudios, fue New Experiment Physico-Mechanical touching the Spring of Air and its Effects (1660), en el que atri­buía los fenómenos obtenidos con la má­quina neumática a la elasticidad del aire, siguiendo la teoría de Torricelli sobre la presión atmosférica.

Siguió, en 1661, El Químico escéptico (v.), su obra maestra, de­dicada a la química, ciencia predilecta de Boyle. En el mismo año apareció una crítica del padre Francisco Lino, jesuita de Lieja, a los New Experiments.

Para responder a ella, realizó Boyle nuevos experimentos des­critos por él en su Defence against Linus (1663), durante los cuales descubrió que la presión de una determinada masa gaseosa, a temperatura constante, es inversamente proporcional a su volumen (Ley de Boyle).

En 1668 se trasladó a Londres y pese a su maltrecha salud y a su flaca memoria, con­tinuó los estudios científicos e intensificó los teológicos, aprendiendo el hebreo, el griego y el sirio, para poder leer en el original los textos sagrados; financió diversas tra­ducciones bíblicas y escribió otras de teolo­gía y filosofía (v. Concepto de naturaleza).

Sus obras completas, en cinco volúmenes in­folio, fueron publicadas por Thomas Birch precedidas de una biografía que redactó el mismo editor (The Workes of the Honourable Robert Boyle, Londres, 1744).

M. Gliozzi

Giovanni Bovio

Nació en Trani en 1841 y murió en Nápoles el 15 de abril de 1903. Hijo de una familia modesta, no pudo realizar estudios regulares.

A los quince años, y gra­cias al concurso de un viejo notario, que le prestaba sus libros, aprendió el griego y el latín, lo cual permitióle apreciar en su len­gua original a Homero y Tácito, quienes, junto con Aristóteles, Vico, Bruno y Dante, fueron sus autores preferidos.

En 1864 pu­blicó su primer texto de carácter filosófico, II verbo novello: sistema di filosofia univer­sale, que pretendía superar el hegelianismo imperante en la cultura napolitana con un racionalismo absoluto, transformado luego, en las obras posteriores, en un naturalismo matemático netamente inspirado en Hegel.

Excomulgado por el obispo de Trani a cau­sa de este libro, B. trasladóse a Nápoles con su madre y vivió, al principio, pobremente. En 1872 publicó Saggio crítico del diritto penale, que despertó el interés de los hegelianos.

En 1875 logró el permiso para ense­ñar, como profesor libre, la filosofía del derecho. Sus lecciones se vieron muy con­curridas, y su fama, junto a su probidad, le llevó a la política y al desempeño de importantes misiones jurídicas.

Además de otras obras relacionadas con todas estas es­pecialidades, publicólas también de carác­ter literario; las más notables de éstas son Cristo en la fiesta de Purim (1894, v.), San Pablo (1895, v.), El milenio (1895) y Prótasis de Dante (1902, v.). Debido a su carácter filosófico y con demasiada frecuencia orato­rio, tales textos nunca llegan a suscitar un clima verdaderamente poético.

R. Fabietti

Giacomo Bove

Nació en 1852 en Marenzano d’Acqui y murió el 9 de agosto de 1887 en Verona. Dedicó su existencia a largos viajes de exploración en distintos territo­rios, desde el Polo hasta el Ecuador. Repre­sentó a Italia en la expedición de 1878 de Nordenskjôld a través de los mares árticos y hasta el estrecho de Behring, que narró en su interesante diario El paso del Nor­deste (v.).

Perdidas las esperanzas de indu­cir al Gobierno de su país a la preparación de una empresa antàrtica italiana, participó en varias exploraciones llevadas a cabo en Sudamérica. En 1886, y por encargo oficial, realizó una expedición por la cuenca del río Congo; el clima de esta región perjudicó su salud. Vuelto a la patria, presidió una com­pañía de navegación; pero los sufrimientos físicos y los desengaños le llevaron al sui­cidio.

P. Onnis

Edme Boursault

Nació en Mussy-sur- Seine (Borgoña) en octubre de 1638 y murió en Montluçon el 15 de septiembre de 1701. Fue secretario de la duquesa de Angulema, y dirigió al principio una gaceta manuscrita de versos burlescos; luego empezó a com­poner toda suerte de obras: comedias, tra­gedias, novelas y epigramas. Su espíritu agudo le facilitaba buenos éxitos entre la alta sociedad, y su ingenio era aprovechado por sus poderosos protectores para sus ven­ganzas literarias.

Sin embargo, a las polémi­cas por él mismo suscitadas debió sobre todo la difusión de su nombre, aun cuando no siempre bajo la luz de la simpatía. La más desgraciada de tales querellas fue la que emprendió contra Molière, tras habérsele hecho creer que éste le había ridiculizado en el poeta Lysidas de La Crítica de la Es­cuela de las mujeres (v.); Boursault compuso adre­de una comedia satírica, Le portrait du pein­tre ou la contre-critique de l’École des fem­mes, que le valió no solamente la réplica de Molière, sino también los ataques de Boileau. No menos violentas fueron las reac­ciones provocadas por la incauta crítica del Británico (v.), de Racine, llevada a cabo, por otra parte, a través de una mediocre tragedia, Germanicus.

Una edición del tea­tro de Boursault, lisonjeramente prologada por el teatino P. Caffaro, dio luego ocasión a las Maximes et réflexions sur la comédie, de Bossuet. Lo mejor de toda su producción reside singularmente en las comedias satí­ricas, y, sobre todo, en Le Mercure galant ou la Comédie sans titre (1683), Esopo en la ciudad (1690, v.) y Esopo en la corte (1701). Notables son también las Lettres à Babet, de 1666.

C. Falconi