Matthew Arnold

Nacido en Laleham el 23 de diciembre de 1822, m. en Liverpool el 15 de abril de 1888. Era hijo del doctor Thomas Amold, director de la famosa «Public School», de Rugby, y se formó en un ambiente humanístico, demostrando una pre­coz aptitud poética y una aspiración a un ideal de sabiduría serena, de moralidad am­plia y liberal que habría de encontrar des­pués confirmación y desarrollo en el ideal del Goethe maduro.

En 1851, impulsado por la necesidad de encontrar una colocación estable, aceptó el cargo de inspector de en­señanza, que conservó hasta dos años antes de su muerte, y en función de su cargo viajó por Europa, adquiriendo una amplitud de puntos de vista indispensable para el objetivo mayor de su vida, que consistió en despertar a los ingleses de su provincialismo cultural, de su Victoriano «filisteísmo» (tér­mino lanzado por él con gran éxito), expo­niéndoles «todo lo que en el mundo se ha pensado y dicho entre lo mejor», conven­ciéndolos de la importancia del elemento clásico y mediterráneo para compensar la calidad romántica de la imaginación y del pensamiento de los pueblos nórdicos.

De este goethiano contraste nacen sus poesías más importantes (publicadas de 1849 a 1867), dominadas por una melancólica vena refle­xiva y que responden todas ellas al con­cepto de la poesía como «criticism of life» (quintaesencia de la vida y escuela ética), fundamento de su enseñanza y de sus escri­tos (v. El calavera extraviado y otras poe­sías, Empédocles en el Etna y otras poesías, Poesías, Mérope [tragedia], Otra vez Obermann, v.).

En 1857 es designado para la cátedra de poesía de Oxford; después de abandonar esta ciudad, no escribió más poe­sías y se dedicó a profundizar sus ideas crí­ticas y filosóficas, sus estudios pedagógicos y sus críticas de la sociedad y de la reli­gión inglesas, inspiradas en un panteísmo ético (Renán, Strauss, Feuerbach) y en la tradición de la teología liberal.

Otras obras: Sobre la traducción de Homero (v.), Ensa­yos críticos (v.), Sobre el estudio de la literatura céltica [On the Study of Celtic Literature, 1867]; Cultura y anarquía [Culture and Anarchy, 1869, v.]; San Pablo y el protestantismo [St. Paul and Protestantism, 1870]; Literatura y dogma [Literature and Dogma, 1873]; últimos ensayos sobre la Igle­sia y la Religión [Last Essays on Church and Religión, 1877].

N. D’Agostino

Juan Arolas

Poeta español n. en Bar­celona en 1805 y m. en Valencia en 1849 con la mente perturbada. Se educó y residió en Valencia. Ingresó en la orden de los Esco­lapios en 1821.

En 1833 fundó, junto con Pascual Pérez, el Diario Mercantil y cola­boró en los periódicos literarios La Psiquis y El Fénix de Valencia y en El Constitu­cional de Barcelona. Tradujo la tragedia Moise de Chateaubriand y poesías del mis­mo autor.

Entre sus principales produccio­nes figuran: Libro de amores; Poesías pas­toriles; Poesías religiosas, orientales, caba­llerescas y amatorias; Cartas amatorias (v. Poesías). Su obra poética se caracteriza por la melancolía y la visión colorista y nove­lesca de la Edad Media, propia del momento.

Ludwig Achim von Arnim

Nacido en Ber­lín el 26 de enero de 1781, m. en Wiepersdorf el 21 de enero de 1831. De noble familia prusiana, que había dado oficiales y fun­cionarios, estudió ciencias naturales, pero después se ocupó solamente de poesía.

Es­píritu romántico, se entusiasmó por la vida errante y recorrió, en gran parte a pie, alemania, Suiza, Italia septentrional, Fran­cia, Inglaterra y Holanda. Habiendo encon­trado más tarde un espíritu con el que con­genió, Clemens Brentano, emprendió con él un viaje por Renania, a la busca de antiguos cantos populares, que reelaboraron los dos en la colección El cuerno maravilloso del niño (v.).

Se detuvieron por ello en Heidelberg, donde se encontraban los hermanos Grimm y Gorres: en este cenáculo literario tomó forma el segundo romanticismo. En Heidelberg publicó Arnim, en 1808, un perió­dico literario bisemanal, el Diario para los ermitaños (v.).

La febril actividad política y literaria de Berlín, en los años en que se preparaba la insurrección contra Napoleón, lo atrajo y le impulsó a escribir una serie de obras, que son las mejores suyas: las na­rraciones del Jardín de invierno [Der Wintergarten] y la novela Pobreza, riqueza, culpa y expiación de la condesa Dolores (v.).

En 1811 se casó con Bettina Brenta­no, la hermana menor de Clemens, y con ella volvió a sus tierras de La Marca, de­dicándose en aquel tiempo a la agricul­tura y a la poesía. De cuando en cuando reaparecía en él el noble prusiano: y así, es significativo, por ejemplo, el hecho de haber entregado la ganancia que obtuvo con un volumen de dramas para el armamento de las tropas en 1813.

Después de la batalla de Leipzig, volvió durante algún tiempo al periodismo; pero el fracaso de sus sueños de grandeza germánica (es decir, prusiana) lo condujo de nuevo, y de un modo definitivo, a la vida privada. Transfiguró artísticamente su ideal político, el imperio gibelino, en el trabajo más significativo (y más desigual) de su último período, Los custodios de la corona (v.), que quedó incompleto; la no­vela alcanzó una fama desproporcionada, sobre todo porque pronosticaba la llegada de un «enviado de Dios» que uniría a todos los alemanes y restablecería la corona de Barbarroja.

El romanticismo juvenil de Arnim se había enfriado ahora en una fórmula exterior y quedaba agotado en el capricho arbitrario y en fantásticos episodios. Quizá su empresa más difícil fue su matrimonio con Bettina, y el buen resultado del mismo demuestra el equilibrio que poseía; y el hecho que ella no se entregase a la litera­tura, hasta después de la muerte de su ma­rido, es prueba del ascendiente que sobre ella ejerció Arnim.

V. M. Villa

Arnobio

Nacido en Sicca Veneria, ciudad del África proconsular (¿actual Le Kaf?), y de biografía poco conocida.

Según San Jeró­nimo, que es el único que nos da algunas noticias de él en De viris illustribus (v.) y en el Chronicon (v.), era profesor de retó­rica en la citada ciudad africana en tiempos de Diocleciano (284-305).

Cultivador apa­sionado de la cultura griega y latina; ini­ciado, según la moda de aquel tiempo, en los misterios orientales difundidos con tanto éxito en el mundo mediterráneo, fue al principio tenaz opositor del cristianismo.

A consecuencia de una visión que debió im­presionar su ánimo, cambió radicalmente y solicitó del obispo de la comunidad de Sic­ca que lo admitiera entre los cristianos. El obispo quiso tener la seguridad de sus rec­tas intenciones y le pidió una prueba.

Arnobio se la dio escribiendo una apología del Cris­tianismo, Contra los paga/nos (v.), redactada hacia el año 300 (304?), que nos ha quedado como único hecho seguro de su vida. Dado que San Jerónimo habla de él en el Chronicon, en el año 327, se ha pensado —aun­que sin prueba— que sea éste el año de su muerte.

G. Lazzati

Gottfried Arnol

Nacido en 1666 en Annaberg, en el Erzgebirge sajón; m. en 1714. Teólogo, místico, historiador, autor de him­nos religiosos, fue amigo y discípulo de Ph. J. Spener y pertenece al ala más radi­cal del pietismo, que condenó a la Iglesia (luterana) del Estado como una «Babilo­nia», y constituyó comunidades separadas con el apoyo de poderosas familias nobles.

Preceptor en Dresde, más tarde profesor de Historia del Cristianismo en la Universidad de Giessen (desde 1697), Arnol expone su punto de vista pietista en una Historia imparcial de la Iglesia y de los herejes (v. Historia eclesiástica), en la que critica la aprecia­ción tradicional y considera todas las here­jías como expresiones de la fe cristiana ori­ginal (1699-1700).

Habiéndose aproximado durante algún tiempo a una mística de ca­rácter gnóstico (El misterio de la sofía di­vina, 1700), Arnol regresa de nuevo al seno de la Iglesia luterana, se convierte en predicador de la corte de la duquesa de Sajonia Eisenach, en Allstádt, contrae matrimonio, es pastor en Werben e inspector eclesiástico en Perleberg (1707), cargos en los que re­vela insospechadas cualidades pastorales y de gobierno eclesiástico; escribe obras exegéticas, una Apostilla a los Evangelios y a las Epístolas del año eclesiástico, un Autén­tico retrato del Cristianismo interior, obrita edificante muy apreciada, y muere a los 48 años dejando unas cincuenta publicacio­nes más, algunas de las cuales son muy no­tables.

G. Miegge