Raymundo Corréa

Nació en el vapor «S. Luis», que navegaba hacia la bahía de Mogúncia, en el litoral de Maranháo, el 13 de mayo de 1860 y murió en París en 1911.

Su ver­dadero nombre fue Raymundo da Mota Azevedo Correa. Su admiración por las Primaveras del vizconde de Castilho (v. Poesías) le inclinó muy joven a la composición poé­tica; apenas cumplidos los diecinueve años, publica Primeiros sonhos (1879), volumen de versos favorablemente acogido por la crí­tica.

Estudiante de Derecho, en 1878 funda en Sao Paulo, con algunos colegas, la Re­vista de Ciencias e Letras, uno de los pri­meros órganos literarios brasileños apareci­dos en defensa y para la difusión del rea­lismo.

Graduado, establecióse en Río, donde ingresa en la magistratura, actividad en la que alcanzaría una notable posición; ade­más, desempeña importantes cargos admi­nistrativos y diplomáticos. En 1883 dio, con Sinfonías (v.), una prueba convincente de sus facultades poéticas, confirmadas luego en Versos e Versões (1887) y Alleluias (1891).

Luego se dejó absorber por la vida política y olvidó la poesía, aun cuando siguiera pu­blicando versos ocasionalmente, a veces de carácter cómico y satírico, en diarios y re­vistas. En 1898, mientras actuaba como se­cretario de legación en Lisboa, realizó una selección de sus propias composiciones poé­ticas, publicada con un amplio estudio de introducción debido a João da Câmara.

Vuelto en 1899 a la patria, reanudó sus acti­vidades de magistrado. Poeta aristocrático, por sus temas esencialmente filosóficos no alcanzó en su país la popularidad que mere­cía el valor de su poesía.

L. Panarese

José Coll y Vehí

Preceptista, crítico y profesor español. Nació en Torrent (Bajo Ampurdán) en 1823, murió en Gerona en 1875. Cursó Derecho y Filosofía y Letras en las Universidades de Barcelona y Madrid, sien­do nombrado catedrático de Retórica y Poé­tica en institutos de las mencionadas ciu­dades.

También colaboró en el Diario de Barcelona. Sus principales obras son: Ele­mentos de literatura (1856), Sátira provenzal (1861, v.), Compendio de Retórica y Poé­tica (1862), Diálogos literarios (1868, v.), etcétera.

Luis Coloma

Nació en Jerez de la Fron­tera el 19 de enero de 1851 y murió en Madrid en 1914. Inició sus estudios en la Escuela Naval Preparatoria (1863) y luego cursó Derecho en Sevilla.

Trasladóse posterior­mente a Madrid, donde empezó a frecuentar las tertulias elegantes, en las cuales reunió elementos que después habrían de servirle para la creación de su obra literaria. Aun cuando abogado, no ejerció la profesión; colaboró, en cambio, en dos periódicos de Madrid y se hizo propagandista de la res­tauración borbónica.

Un incidente casi mor­tal, una grave herida en el pecho a causa de habérsele disparado el revólver que lim­piaba, afianzó su decisión de hacerse jesuita; y así, en 1873 ingresó en el seminario de Poyanne y el año siguiente era ordenado sacerdote.

Sin embargo, no por ello aban­donó el periodismo: lo mismo que el libro, el periódico le servía no tanto para diver­tir como para aleccionar al público. En su producción literaria pasó del costumbrismo de las Lecturas recreativas (1887) a la sá­tira social de Pequeneces (1891, v.), novela cuya aparición provocó gran revuelo, por cuanto su descripción de un mundo lleno de vicios y vergonzosas debilidades fue con­siderada una crítica personal; durante quin­ce días el Heraldo de Madrid estuvo publi­cando juicios y erróneas interpretaciones que molestaron al autor.

Siguieron luego otras obras: Retratos de antaño (1895, v.), La reina mártir (1898), El marqués de Mora (1903), Jeromín (1905), Boy (1910), etc. In­teresantes son también los Recuerdos de Fer­nán Caballero, la autora amiga a quien C. imitara al principio, aun cuando sin igualar jamás su vigor.

G. Savelli

Ruy González de Clavijo

Nació a fines del siglo XIV, en fecha no exactamente preci­sada, en Madrid, donde murió el 2 de abril de 1412.

De familia noble, fue enviado por Enrique III (1390-1406) y en calidad de em­bajador a Tamerlán, junto con Gómez de Salazar y un maestro de Teología, el reli­gioso Alonso Pérez de Santa María. El 22 de mayo de 1403 salieron de Puerto de San­ta María con magníficos regalos del monar­ca para el soberano mongólico.

Hicieron escala en las Baleares, Gaeta, Roma, Rodas y Constantinopla, y luego, por el litoral del Mar Negro, llegaron a Trebisonda. Una vez allí, se dirigieron hacia el interior del con­tinente, y el 4 de septiembre de 1404 alcan­zaron Samarcanda, donde fueron muy bien recibidos por Tamerlán, ya gravemente en­fermo.

Los expedicionarios, con ricos pre­sentes, emprendieron más tarde el camino de regreso y, sin contratiempos, llegaron a Sanlúcar el 1.° de marzo de 1406. Ya en la corte, que entonces se hallaba en Alcalá de Henares, C. fue nombrado chambelán por el monarca. Fallecido éste, fijó su resi­dencia en Madrid, y a su muerte se le en­terró en la capilla del convento de San Francisco, que él mismo había hecho recons­truir por cuenta propia.

De su viaje dejó un informe, embellecido con elementos fan­tásticos, publicado por vez primera en Se­villa en 1582 bajo el título Historia del gran Tamerlán.

P. Raimondi

Annunzio Cervi

Nació en Sassari el 6 de agosto de 1892 y Murió en un combate el 25 de octubre de 1918, en Col dell’Orso. Fue una de las promesas de la literatura italiana del presente siglo frustradas por la primera Gue­rra Mundial.

Se había graduado en Letras y publicó en la zona bélica una obrita, Restiamo bombardieri del Re, dedicada a Eleo­nora Duse y actualmente perdida. Antes de la guerra aparecieron II toro di Falaride (1914) y Las cadencias de un pilluelo sardo (v.); con carácter póstumo vio la luz Le liturgie dell’anima (1922).

C. Falconi