Raimundo Lulio, Gaspar Núñez de Arce

Poema publi­cado en 1875. Pone en verso la conocida leyenda de la conversión del beato mallor­quín. Habiéndose enamorado de Blanca, joven de gran belleza y esposa de un ca­ballero genovés, Raimundo la persigue por doquier y un día se atreve incluso a pe­netrar a caballo en la iglesia donde se halla Blanca, con gran escándalo de todos los fieles que entonan el «miserere» en torno a un féretro. Para curarle de su pasión, lo cita la dama, haciéndole venir una noche a su casa, pero cuando él arran­ca los velos que cubren el cuerpo de la amada, ve con horror que uno de sus pe­chos está corroído por un horrible cáncer. Decepcionado del mundo, Lulio renuncia al amor de la criatura y se vuelve hacia la eterna belleza del Creador. Es evidente que Blanca, la mujer bellísima que oculta en su cuerpo la corrupción, simboliza la ciencia humana. El pequeño poema, en el que alternan los tercetos con los cuartetos, es muy elegante, pero la elocuencia decla­matoria y las preocupaciones simbólicas lo mantienen ciertamente alejado de la ver­dadera poesía.

A. R. Ferrarin

La Dama boba, Lope de Vega Carpió

Comedia en 3 actos

Octavio, rico vecino de Madrid, tiene dos hijas casaderas, Nise y Finea. La primera es una sabionda, mientras la segunda es una veinteañera analfa­beta, que ha sido prometida a Liseo, joven provinciano. Cuando éste se da cuenta de la simpleza de su prometi­da, comienza a cortejar a Nise.

Lorenzo, joven calcula­dor y secreto amor de Nise, al tener noticia de que la dote de Finea es superior a la de su hermana, declara su amor a la joven necia. Pero el amor transforma a Finea en una joven prudente y discreta. Liseo, en vista del cambio y de los ducados de la dote, quiere volver a cortejar a Fi­nea, lo que desbarata ésta fingiéndose más boba que an­tes. La comedia termina en una serie de matrimonios en la que también intervienen los criados.

Canigó, de J. Verdaguer

Poema épico, en doce cantos y un epílo­go

La acción se sitúa en el siglo XI. Gentil, hijo del conde Tallaferro, es armado caballero por su tío Guifre de Cerdaña en la ermita de S. Martí del Canigó. En la fiesta de este santo, Gentil se enamora de la pastora Griselda. El nuevo caballero debe vigilar como cabeza de la avanzada del ejército de su tío un posible ata­que de los moros. Atraído por el espectáculo del Canigó, abandona su puesto y encuentra a Flordeneu, reina de las hadas, que lo enamora bajo la apariencia de Griselda e inicia con él un viaje maravilloso a través de los Piri­neos.

Mientras tanto, los moros han derrotado a las tro­pas de Guifre a causa de la deserción de su sobrino; Gui­fre cuando lo encuentra le da muerte. Al final las tropas cristianas vencerán y Guifre entra en un cenobio para pa­gar su crimen. Antes de morir hace construir una cruz en la cumbre del Canigó que representa la posesión espiri­tual de las montañas, que tienen que ser abandonadas por las hadas.

El Burlador de Sevilla y Convidado de piedra, Tirso de Mo¬lina

Drama, en 3 jornadas, en verso

Don Juan Tenorio se ve obligado a escapar de Nápoles por haber burlado a la duquesa Isabela, entrando furtivamente en su alcoba bajo el nombre de su prome­tido, el duque Octavio. Secundado por su lacayo Catalinón emprende viaje por mar y naufraga, logrando sedu­cir luego a la pescadora Tisbea, que lo ha recogido y le ha dado cobijo.

Una vez llegado a Sevilla, debe enfrentarse al matrimonio con doña Ana, hija de don Gonzalo de Ulloa. Mas el rey dispone que don Juan se una a la ofendida Isabela y que el duque Octavio sea resarcido ob­teniendo la mano de doña Ana. Ésta, empero, ama al marqués de la Mota. Don Juan entra en casa de doña Ana y mata al padre de la muchacha.

En su nueva fuga seduce a la joven Aminta y se burla de su marido, Patri­cio. De regreso a Sevilla, ve en una iglesia la estatua de don Gonzalo y para mofarse de ella la invita a cenar. La estatua accede a la invitación, pero para el día siguiente. Don Juan acepta. En la capilla de Ulloa, al término de la macabra última cena entre ambos, el convidado, al sa­ludar a don Juan, le prende férreamente la mano y lo arrastra a los infiernos.

Los Buddenbrook, Th. Mann

Es la historia de la ascensión y del declive de una familia de la burguesía mercantil del siglo XIX, propietaria en Lübeck de una empresa de cereales fundada en 1768. En tor­no a los primogénitos de cuatro generaciones, Johann «sénior», Johann-Jean «júnior», Thomas y Hanno, se anudan las complejas vicisitudes de una multitud de per­sonajes representativos de los diversos estratos sociales. La novela se abre con una comida ofrecida por el viejo Johann con objeto de inaugurar la nueva sede, un esplén­dido edificio que perteneciera en otros tiempos a los Rotenkamp. Las diversas fortunas de la familia aumentan, Johann «júnior» se convierte en cónsul de los Países Ba­jos y Thomas en senador.

Thomas mismo adquiere una nueva sede todavía más prestigiosa. Pero los gérmenes de la decadencia, en un principio presentes como un callado mal oscuro, se hacen cada vez más manifiestos. El her­mano menor de Thomas, Christian, que representa la conducta irregular de la familia, acaba sus atormentados días en un sanatorio. La hermana mayor, Tony, pasa sin suerte de un matrimonio a otro. El último heredero, Hanno, muere de tifus y con él los Buddenbrook se extinguen.