Carlos Calixto Bustamante

Escritor peruano. Nació en el Cuzco y vivió en la segun­da mitad del siglo XVIII. Descendiente de los antiguos incas, se llama a sí mismo «in­dio neto» y era más conocido por el apodo de Concolorcorvo, que proviene de una con­tracción de la frase «con color de cuervo».

Su notoriedad deriva del libro Lazarillo de ciegos caminantes (Gijón, 1773) en que el autor describe un viaje que hizo de Buenos Aires a Lima, pasando por Montevideo, Cór­doba, Salta, Potosí, Chuquisaca y Cuzco. La obra es muy curiosa por la cantidad de ob­servaciones y comentarios que contiene so­bre las costumbres de los habitantes de es­tas ciudades y sus campos; mezcla de rea­lidad y ficción, está escrita en un estilo ágil y gracioso, que recuerda a Quevedo y la novela picaresca. Ha sido reeditada en 1908 y 1942.

Wilhelm Busch

Nació en Wiedensahl (Han­nover) el 15 de abril de 1832 y murió en Mechtshausen (Harz) el 9 de enero de 1908. Perteneció a una familia muy humilde — su padre era mercero rural y sus parientes campesinos —, y dio pruebas de una inte­ligencia precoz.

Estudió al principio en una escuela profesional de Hannover, y luego en la Academia de Bellas Artes de Düssel­dorf; luego estuvo en Amberes, y tras una breve permanencia en Holanda (donde em­briagóse con la gran tradición pictórica na­cional)’ pasó a la Academia de Munich.

Tenía veintisiete años cuando la revista Fliegende Blätter (v.) publicó su primera «viñeta con texto». A partir de entonces fue ésta su forma de expresión más corriente. Nacieron así muchísimas historias ilustra­das, con un texto en versos fáciles y agra­dables, de tono jocoso; el dibujo resulta siempre caricaturesco, y presenta cualida­des estilísticas seguras y bien diferencia­das, y el texto es, en general, una obra maestra de agudeza, llena de ingeniosas ideas rítmicas y verbales, con un lenguaje sentenciosamente trivial: todo ello daba lugar a un divertido humorismo de matiz pesimista.

A 1865 pertenecen los dos héroes más famosos, Máximo y Mauricio (v.), a 1872 Elena la piadosa (v.), y a 1877 Tobías Knopp (v.). La sátira del mundo burgués no poseía intenciones morales, y sí únicamente una finalidad descriptiva de carácter humorístico; sin embargo, B. se burló siem­pre de la hipocresía y del filisteísmo.

En cierta ocasión puso su arte al servicio de una idea; ocurrió ello durante el «Kultur­kampf» — la lucha de Bismarck contra la Iglesia romana —, con la sátira anti jesuita El Padre Filucius. En los veinte años de actividad más intensa, o sea de 1864 a 1884, alcanzó B. la celebridad y el bienestar. Luego se retiró al campo, y dedicóse a la apicultura y a las indolentes meditacio­nes.

No dejó de dibujar; pero, sin embargo, cultivó con preferencia la poesía y la filo­sofía, es decir, la forma de reflexión inge­nuamente pesimista que había inspirado su arte. Su mentalidad fue, en esencia, la de la burguesía alemana liberal y laica; ello explica su éxito precisamente en el mismo ambiente que tanto satirizara.

V. M. Villa

John Burroughs

Nació cerca de Roxbury (Nueva York) el 13 de abril de 1837, y murió durante un viaje en tren por el este de Ohio, el 29 de marzo de 1921.

En su ju­ventud las estrecheces económicas le for­zaron a alternar el estudio con la enseñanza en Tongore, en el Ashland Collegiate Institute, en el seminario de Cooperstown y en Illinois. Ya por aquel entonces componía ensayos literarios en un estilo revelador de la influencia de Johnson y Emerson; a este último fue atribuido por muchos un artículo de B., Expression, publicado en 1860 en The Atlantic Monthly.

Mayor originalidad mostró el escritor en los textos siguientes, apare­cidos en el New York Leader. En 1864 in­gresó en la Oficina de Valores del Departa­mento del Tesoro, en Washington; aquí se relacionó con Walt Whitman, con quien en­tabló una íntima amistad y al cual hizo tema de su primer libro, Notes on Walt Whitman as Poet and Per son.

Enviado a Inglaterra en 1871 por dicho Departamento, reunió material para Sol de invierno [Winter Sunshine, 1875], obra a la que siguió en 1877 Pájaros y poetas [Birds and Poets]. Después, y sucesivamente hasta la muerte de B., dio a la publicidad una abundante serie de volúmenes, entre los que figuran Langostas y miel salvaje [Locusts and Wild Honey, 1879], Signos y Estaciones [Signs and Seasons, 1866], Ardillas y otros anima­les con pieles [Squirrels and Other Fur Bearers, 1900], La luz del día [The Light of Day, 1900], Aspectos de la naturaleza (v.) y El aliento de la vida [The Breath of Life, 1915].

En 1873 volvió al estado de Nueva York y adquirió allí una propiedad llamada Riverby, situada junto al río Hudson, donde residió en los intervalos de sus numerosos viajes a Alaska, las Indias oc­cidentales, las islas Hawai y Europa. Su morada convirtióse en meta de peregrina­ción para amigos y admiradores (entre los que figuraron Edison, Theodore Roosevelt y Henry Ford), quienes le consideraban filósofo y naturalista.

Llevado a la obser­vación de la naturaleza por un poético sen­timiento emersoniano, B. afianzó luego sus investigaciones con propósitos más cientí­ficos, y se transformó en un convencido evo­lucionista. Cuando en 1911 descubrió a Bergson encontró, finalmente, el intérprete de sus nuevas concepciones, que caracteriza­rían los libros escritos entre 1912 y 1916.

Sus últimas obras, o sea las comprendidas en el período 1919-21, demostraron que su pensamiento había vuelto a una fusión de racionalidad científica y de fe, o sea, de misticismo e intelectualismo. Y así B. con­virtió el ensayo naturalista en un género literario destinado a adquirir una gran im­portancia en el movimiento romántico nor­teamericano.

L. R. Lind

Robert Burton

Nació en Lindley (Leicestershire) el 8 de febrero de 1577 y murió en Oxford el 25 de enero de 1640. Descendiente de una antigua familia inglesa, estudió en el Brasenose College de esta última ciudad; en ella obtuvo luego el cargo de vicario de la iglesia de St. Thomas y vivió solitario todo el resto de su vida, entregado en parte a la administración de sus tierras y, sobre todo, a su gran pasión de lector omnívoro y singular.

Una mediocre comedia latina (Philosophaster, 1606) y algunos versos de circunstancias fueron los únicos frutos de su ingenio antes de la aparición, en 1621 y bajo el seudónimo de Democritus Júnior, de su gran obra esotérica en tres tomos La anatomía de la melancolía (v.), en la que vertió su enorme erudición y su inquie­tud de humanista ya interesado, como Browne y Rabelais, en los problemas de la cien­cia nueva.

«Eclesiástico de profesión, pero médico por vocación», según él mismo se definió, B. une al pasado método escolástico la despreocupada curiosidad del psicólogo, en una labor caótica y genial, típicamente barroca en su gusto por la digresión y la abundancia de citas sacadas de todas las fuentes: la Biblia, los clásicos y los auto­res de la época isabelina. Su excéntrica per­sonalidad de erudito influyó en escritores ilustres, como Milton, Steme, Lamb y Keats (que en B. inspiró Lamia, v., y la Ode on Mélancholy), y fue el precursor de muchos descubrimientos de la psicología moderna.

F. Mei

Francé Burney

(Mme. D’Arblay). Nació en King’s Lynn el 13 de junio de 1752 y murió en Londres el 6 de enero de 1840.

Segunda hija del músico Charles, ingresó muy pron­to en la sociedad elegante londinense y fre­cuentó singularmente la tertulia de la casa Thrale, donde conoció a muchos literatos e intimó con los personajes más célebres de la época.

Escribió en secreto una novela epistolar (integrada por 84 cartas) según la tradición de Richardson, Evelina o la his­toria de la entrada en el mundo de una señorita (v.), en la que reveló dotes perso­nales de psicología, delicadeza e intuición femeninas. Alentada por el éxito, publicó en 1782 la novela Cecilia o las memorias de una heredera [Cecilia, or Memoirs of an Heiress].

Permaneció luego cinco años en Windsor como segunda guardarropa de la reina (1786-91). En esta última fecha ca­sóse con el general D’Arblay, emigrado fran­cés que había sido compañero de La Fayette, y en medio de borrascosas vicisitu­des vivió en París entre 1802 y 1812. Vuelta a Inglaterra, escribió otras dos novelas: Ca­mila (.1796) y El vagabundo [The Wanderer, 1814], de estilo más ceñido que las primeras obras, pero mucho menos espontáneas; re­fundió las memorias de su padre (1832), y dejó un importante Diario y muchas Cartas.

El Diario (1768-1818) revela un talento no común en cuanto a capacidad de observa­ción e intensidad de estilo, y fue publicado con la correspondencia en siete volúmenes entre 1842 y 1846. Como la de su más ilus­tre contemporánea, Jane Austen, la produc­ción narrativa de B. se halla inspirada en temas propios de la novela inglesa del si­glo XVIII, y ello aun cuando la escritora viviese en el período más revolucionario de la época romántica.

Sin embargo, tanto el sentimentalismo como el moralismo, e, igual­mente, ciertos cánones convencionales del humorismo de la citada centuria, quedan superados por una rica y animada persona­lidad.

M. Colombi Guidotti