Jerzy Zulawski

Nació en Limanowa el 14 de julio de 1874 y murió en Debica (Tarnów) el 10 de agosto de 1915. Realizados los estudios secundarios en Cracovia, frecuentó la Universidad de Berna, donde se doctoró en Filosofía (1899). Vuelto a la patria, ejer­ció durante algún tiempo la profesión do­cente en Cracovia. En 1892 inició una in­tensa actividad de publicista. Al estallar la primera Guerra Mundial se alistó como vo­luntario en la Legión Pilsudski. Falleció víctima del tifus contraído en el curso del conflicto bélico. Dejó una abundante pro­ducción, integrada por composiciones líricas — Poesías, 1900-01 y 1908 —, narraciones y novelas — Sobre el globo de plata [Na srebmym globie, 1903], Laus Feminae (1914- 1916)— y dramas —Dyktator (1903), La guirnalda de mirto [Wianek mirtowy, 1905] y Eros y Psique (1904, v.). Esta última obra es el mejor y más recordado de sus textos dramáticos; resulta formalmente una ori­ginal sucesión de cuadros fantásticos donde aparecen algunos momentos característicos de la historia humana.

M. Bersano Begey

Zuinglio (Huldreich Zwingli)

Nació el 1.° de enero de 1484 en el pueblo de Wildhaus, situado a 1.100 metros de altura en el terri­torio cedido por los condes de Toggenburg a la abadía de San Gall en 1468, y murió el 11 de octubre de 1531 en Kappel. Su padre era el primer magistrado de la comunidad de Wildhaus; a causa de ello el muchacho se formó en un ambiente agitado por vivas inquietudes cívicas y políticas. Su tío pater­no, Bartolomaeus Zuinglio, párroco de Wesen, junto al Walensse, encargóse de sus estu­dios, y le educó de acuerdo con un catoli­cismo generoso y abierto a las exigencias, sino a los influjos directos, de una renova­ción humanística. Sea como fuere, empero, estos últimos se manifestaron ya apenas el joven estudiante abandonó sus montañas y vivió en diversas ciudades : en Basilea, lue­go en Berna, donde estudió bajo la guía de Lupulus (Heinrich Wólfflin); en Viena (allí tuvo por maestro a Konrad Celtis), y, de nuevo, en Basilea, población en la cual, du­rante el postrer semestre de sus estudios, fue alumno del teólogo y humanista Thomas Wyttenbach, procedente de Tubinga; éste parecióle personificar una posible ar­monía de la nueva cultura con la teología tomística.

Influyeron también notablemente en Zuinglio los textos de Giovanni Pico della Mi­rándola, sobre todo De la dignidad del hombre (v.) y Del ser y de la unidad (v.). Cabe mencionar aquí, asimismo, al sobrino del platónico florentino, Giovanni Francesco Pico della Mirandola, autor de una obra acerca de la Providencia, de la cual se ad­vierten huellas en De la providencia de Dios (v.), de Zuinglio Éste, empero, no experi­mentó ningún influjo tan considerable como el de Erasmo. Llegó a bachiller en 1504 y a «magister artium» en 1506, pero no había recibido todavía las órdenes. No obstante, gracias a los buenos oficios del tío fue nom­brado párroco de Glarus (Glaris), donde ejerció el sacerdocio hasta 1516. Dejó este cargo para ocupar el de predicador del con­vento de S. Maria Einsiedeln (María de las Ermitas). El famoso monasterio, en el cual se veneraba una imagen milagrosa, era meta de peregrinaciones de toda Suiza y de la Alemania meridional, y, al mismo tiempo, sobre todo por la influencia de su adminis­trador, Diebold von Geroldseck, un animado centro humanístico; a la rica biblioteca del convento llegaban, apenas impresas por el editor Froben, de Basilea, las obras exegéticas y patrísticas de Erasmo, que eran leí­das y estudiadas con gran interés.

Zuinglio, quien el año 1515 había tenido el honor de cono­cer personalmente al gran humanista ho­landés, a quien dedicó una carta laudatoria, siguió la trayectoria erasmista, apasionóse por los Padres griegos, a los cuales consi­deró superiores a los latinos, perfeccionó su conocimiento de la lengua griega, estu­dió profundamente el Nuevo Testamento, sobre la edición de Erasmo de 1515, y sacó incluso una copia manuscrita de las epís­tolas de San Pablo; además, inspiró en éste y en San Agustín una visión personal del cristianismo, afín en ciertos aspectos a la de Lutero, aun cuando independiente de ella, hizo estudios de hebreo en la gramática de Reuchlin; tendió,, con Erasmo y los Padres griegos, a la interpretación alegórica del Antiguo Testamento, y empezó a soñar en la renovación humanística de la Iglesia. A la formación intelectual basada en el huma­nismo asocióse en el joven Zuinglio una viva conciencia política, que le indujo a opo­nerse a la costumbre, tan deplorable moral­mente como provechosa para la nobleza, de las levas mercenarias al servicio de las po­tencias extranjeras.

El futuro reformador, que acompañó en calidad de capellán mili­tar (y con fidelidad de católico a la causa pontificia) a las tropas de Glaris en las ba­tallas de Novara (1513) y Marignano (1515), reaccionó contra el servicio mercenario con un patriotismo humanístico y cristiano: «Cristo nos ha enseñado a dar la vida por los amigos, no a matar». Su campaña ob­tuvo, en 1522, la supresión de las mencio­nadas levas en Zurich, a donde, mientras tanto, habíale llevado, a fines de 1518, el nombramiento de predicador de la catedral (Grossmünster). Zuinglio se hallaba ya entonces en el ámbito de su breve pero decisiva acti­vidad reformadora en la cual siguió, hasta 1519, una orientación propia: la de una clara reforma humanística, entre la benévola sim­patía de las autoridades civiles y eclesiás­ticas. En 1518 predicó también, como Lutero en 1517, contra la campaña de las indulgen­cias, llevada a cabo por el franciscano Bernard Samson; su predicación se vio apoyada por el clero progresista y el obispo de Cons­tanza, y la Dieta de los Cantones suizos prohibió la venta de indulgencias.

Sin em­bargo, a partir de la disputa de Leipzig (1519) la influencia de Lutero se hizo sen­sible, y orientó al humanista erasmiano ha­cia posiciones cada vez más netamente re­formistas. En tanto los ciudadanos de Zurich se hallaban agitados por la grave cuestión de los reclutamientos mercenarios (1522), algunos de ellos fueron amonestados por el obispo de Constanza, a causa del quebran­tamiento del ayuno cuaresmal en una co­mida amistosa en la cual se hallaba pre­sente Zuinglio, quien defendió su actitud como afirmación intencional de libertad cristiana. El trivial incidente dio origen a las reivin­dicaciones del partido reformista. En verano del mismo año, Zuinglio formuló una Supplicatio, a la cual se adhirieron diez sacerdo­tes; en ella pedía la concesión del matri­monio a los eclesiásticos y la predicación del Evangelio según las ideas de la Refor­ma. Escribió luego la apología de la Supplicatio, bajo el título Archeteles; y, llevando a la práctica sus convicciones, se casó en secreto — y dos años después públicamente (2 de abril de 1524) — con una viuda, madre de uno de sus discípulos, Anne Reinhard.

El triunfo de los reformistas en Zurich fue decidido por dos discusiones públi­cas, que tuvieron lugar el 22 de enero de 1523 y los días 26-28 de octubre del mismo año. En la primera de ellas Zuinglio formuló se­senta y siete Tesis; establecida la Reforma, dio a la luz, también en 1523, su Breve in­troducción cristiana, y en 1525 su obra principal, De la verdadera y falsa religión (v.), dedicada a Francisco I. En adelante, la biografía de Zuinglio se halla vinculada a la historia de los reformistas de Zurich y de la Suiza de lengua alemana. Tal reforma aparece mucho más radical que la luterana, ya respecto del culto, muy simple, de las ideas teológicas, menos originales y profun­das pero más afines a las exigencias racioles humanísticas, o de la concepción ético- política, mucho más activa, de acuerdo con el temperamento político-religioso de Zuinglio y la intensa vida civil de los Cantones suizos.

La actividad del reformador, en cuanto or­ganizador, tendió a la difusión de la Refor­ma por la Suiza de lengua alemana, a la unión de las fuerzas de los cantones pro­testantes, y al establecimiento de relaciones con los reformistas de Alemania. En esto último, empero, sus intentos fracasaron por las divergencias de concepción existentes entre Zuinglio y Lutero acerca de la Cena del Señor (racional y simbólica la del primero, y mística y realista la del otro); el coloquio de Marburgo (1529) marca la división irrepa­rable de los dos movimientos de la Reforma. La extensión de ésta a algunos territorios sobre los cuales poseían derechos comunes los cantones católicos y los protestantes (los bailiajes) provocó entre los dos bandos una acción bélica. La alianza de Berna con Zu­rich representó deficiencias; las fuerzas bernesas se retardaron en su ayuda a los zuriqueses, y el exiguo ejército de la ciudad, integrado por unos 2.500 hombres, fue ven­cido por las milicias católicas (en las cuales figuraban aproximadamente 8.000) en la ba­talla de Kappel, el 11 de octubre de 1531.

Zuinglio, quien había acompañado a las fuerzas de Zurich como capellán militar, con casco y coraza, viose envuelto en la derrota de los suyos y pereció; su cadáver, reconocido, fue descuartizado y quemado por el ver­dugo. El combate de Kappel, en el que mu­rieron 500 de las fautores más activos de la reforma suiza, señaló en la expansión de ésta un período de estancamiento.

G. Miegge

Ludovico Zuccolo

Nació en Faenza el 18 de septiembre de 1568 y murió en 1630. Dis­frutó del aprecio y de la amistad de muchos de los principales ingenios de la época. Es­tuvo en la corte de Urbino de 1608 a 1621. Vuelto a su país, este último año dio a la imprenta sus Consideraciones políticas y morales sobre cien oráculos de ilustres per­sonajes antiguos (v.), que representa el momento más maduro de la especulación política italiana del siglo XVII. En Venecia publicó Discursos sobre la razón del número del verso italiano (1623, v.), texto en el cual discute con Tolomei sobre el empleo del hexómetro y del pentámetro y procura justificar la facultad poética más allá del mero ámbito intelectual. El mismo año de la aparición de tal obra marchó a España, donde preparó una segunda edición de sus Dialoghi, que vio la luz en Venecia en 1625.

R. Fabietti

Luciano Zuccoli

Nació en Calprino (Tesino) el 5 de diciembre de 1868 y murió en Pa­rís el 26 de noviembre de 1929. Era hijo de una familia aristocrática, y todavía muy joven inició su actividad de literato y pe­riodista. Colaboró en varios periódicos ita­lianos, y pasó en la capital de Francia los últimos años de su vida. Fue un novelista fecundo, de estilo elegante, aun cuando su­perficial, y algo «snob»; bajo la influencia de D’Annunzio y de Paul Bourget afianzó poco a poco la técnica en su «.especialidad»: el análisis del alma femenina en sus prime­ras y confusas perturbaciones eróticas. De sus numerosas narraciones y novelas cabe mencionar L’amore de Loredana (1908 , La flecha en el costado (1913, v.), L’occhio del fancillo (1914) y Las cosas mayores que él (1922, v.).

G. Pollone

Federigo Zuccari

Nació en S. Angelo in Vado (Marcas) en 1542 ó 1543 y murió en Ancona en 1609. Fue hijo y hermano de pin­tores, y trabajó en Roma y Venecia. Viajó por Europa, y terminó en Roma la Capilla Paulina, lo cual le creó muchos enemigos que consiguieron su destierro de la ciudad por espacio de dos años (1581-83). Ello le indujo a nuevos viajes. En 1583-86 se ha­llaba en España, donde actuó, aunque con poco éxito, en El Escorial. Figuró entre los fundadores de la «Academia de Dibujo de los Pintores, Escultores y Arquitectos de Roma»; académica fue, en realidad, su pin­tura. Contribuyeron a su eclecticismo los numerosos viajes, de los cuales habla en Passaggio per Vitalia (1608). Ofrece cierto interés la obra Idea de los pintores, esculto­res y arquitectos (1607, v.), dedicada a Car­los Emanual de Saboya; en ella el autor se revela un tanto familiarizado con ideas filo­sóficas de inspiración platónica.

A. Palluchini