John Burroughs

Nació cerca de Roxbury (Nueva York) el 13 de abril de 1837, y murió durante un viaje en tren por el este de Ohio, el 29 de marzo de 1921.

En su ju­ventud las estrecheces económicas le for­zaron a alternar el estudio con la enseñanza en Tongore, en el Ashland Collegiate Institute, en el seminario de Cooperstown y en Illinois. Ya por aquel entonces componía ensayos literarios en un estilo revelador de la influencia de Johnson y Emerson; a este último fue atribuido por muchos un artículo de B., Expression, publicado en 1860 en The Atlantic Monthly.

Mayor originalidad mostró el escritor en los textos siguientes, apare­cidos en el New York Leader. En 1864 in­gresó en la Oficina de Valores del Departa­mento del Tesoro, en Washington; aquí se relacionó con Walt Whitman, con quien en­tabló una íntima amistad y al cual hizo tema de su primer libro, Notes on Walt Whitman as Poet and Per son.

Enviado a Inglaterra en 1871 por dicho Departamento, reunió material para Sol de invierno [Winter Sunshine, 1875], obra a la que siguió en 1877 Pájaros y poetas [Birds and Poets]. Después, y sucesivamente hasta la muerte de B., dio a la publicidad una abundante serie de volúmenes, entre los que figuran Langostas y miel salvaje [Locusts and Wild Honey, 1879], Signos y Estaciones [Signs and Seasons, 1866], Ardillas y otros anima­les con pieles [Squirrels and Other Fur Bearers, 1900], La luz del día [The Light of Day, 1900], Aspectos de la naturaleza (v.) y El aliento de la vida [The Breath of Life, 1915].

En 1873 volvió al estado de Nueva York y adquirió allí una propiedad llamada Riverby, situada junto al río Hudson, donde residió en los intervalos de sus numerosos viajes a Alaska, las Indias oc­cidentales, las islas Hawai y Europa. Su morada convirtióse en meta de peregrina­ción para amigos y admiradores (entre los que figuraron Edison, Theodore Roosevelt y Henry Ford), quienes le consideraban filósofo y naturalista.

Llevado a la obser­vación de la naturaleza por un poético sen­timiento emersoniano, B. afianzó luego sus investigaciones con propósitos más cientí­ficos, y se transformó en un convencido evo­lucionista. Cuando en 1911 descubrió a Bergson encontró, finalmente, el intérprete de sus nuevas concepciones, que caracteriza­rían los libros escritos entre 1912 y 1916.

Sus últimas obras, o sea las comprendidas en el período 1919-21, demostraron que su pensamiento había vuelto a una fusión de racionalidad científica y de fe, o sea, de misticismo e intelectualismo. Y así B. con­virtió el ensayo naturalista en un género literario destinado a adquirir una gran im­portancia en el movimiento romántico nor­teamericano.

L. R. Lind