Wilhelm Busch

Nació en Wiedensahl (Han­nover) el 15 de abril de 1832 y murió en Mechtshausen (Harz) el 9 de enero de 1908. Perteneció a una familia muy humilde — su padre era mercero rural y sus parientes campesinos —, y dio pruebas de una inte­ligencia precoz.

Estudió al principio en una escuela profesional de Hannover, y luego en la Academia de Bellas Artes de Düssel­dorf; luego estuvo en Amberes, y tras una breve permanencia en Holanda (donde em­briagóse con la gran tradición pictórica na­cional)’ pasó a la Academia de Munich.

Tenía veintisiete años cuando la revista Fliegende Blätter (v.) publicó su primera «viñeta con texto». A partir de entonces fue ésta su forma de expresión más corriente. Nacieron así muchísimas historias ilustra­das, con un texto en versos fáciles y agra­dables, de tono jocoso; el dibujo resulta siempre caricaturesco, y presenta cualida­des estilísticas seguras y bien diferencia­das, y el texto es, en general, una obra maestra de agudeza, llena de ingeniosas ideas rítmicas y verbales, con un lenguaje sentenciosamente trivial: todo ello daba lugar a un divertido humorismo de matiz pesimista.

A 1865 pertenecen los dos héroes más famosos, Máximo y Mauricio (v.), a 1872 Elena la piadosa (v.), y a 1877 Tobías Knopp (v.). La sátira del mundo burgués no poseía intenciones morales, y sí únicamente una finalidad descriptiva de carácter humorístico; sin embargo, B. se burló siem­pre de la hipocresía y del filisteísmo.

En cierta ocasión puso su arte al servicio de una idea; ocurrió ello durante el «Kultur­kampf» — la lucha de Bismarck contra la Iglesia romana —, con la sátira anti jesuita El Padre Filucius. En los veinte años de actividad más intensa, o sea de 1864 a 1884, alcanzó B. la celebridad y el bienestar. Luego se retiró al campo, y dedicóse a la apicultura y a las indolentes meditacio­nes.

No dejó de dibujar; pero, sin embargo, cultivó con preferencia la poesía y la filo­sofía, es decir, la forma de reflexión inge­nuamente pesimista que había inspirado su arte. Su mentalidad fue, en esencia, la de la burguesía alemana liberal y laica; ello explica su éxito precisamente en el mismo ambiente que tanto satirizara.

V. M. Villa