[Der grosse Krieg in Deutschland]. Obra histórica de la poetisa austríaca Ricarda Huch (1864-1947), publicada en Leipzig entre 1912 y 1914. La autora ha procurado representar en un inmenso lienzo, dividido en tres frescos, la guerra de los Treinta Años en alemania. Por su técnica, el trabajo se parece a los dos volúmenes de la Historia de Garibaldi [Die Geschichten von Garibaldi], que la misma autora publicó en 1906- 1907. Pero mientras en los dos volúmenes de la Historia («Defensa de Roma» y «Batalla por Roma») los hechos, aunque dispersos, se reunían alrededor de la figura del héroe, aquí, en cambio, no hay un núcleo de atracción, ni un personaje de fuerza suficiente para atraer a figuras y episodios.
Se trata de una gran «Dichtung» en prosa, o poema en prosa, en el que numerosos episodios se entrelazan, serpentean y vuelven a enlazarse, y en que los personajes pequeños y grandes aparecen y desaparecen, tal como en efecto ocurrió en aquel agitado y complicado período de la historia europea. La obra se divide en tres volúmenes: el primero, «Preludio» [«Vorspiel»], va desde 1585 a 1620, es decir, desde los primeros conflictos por la sucesión en el principado de Julich-Cleve, a la sumisión de los príncipes rebeldes de Bohemia después de la derrota de la Montaña Blanca; el segundo volumen, «Estallido del incendio» [«Der Ausbruch des Feuers»] va desde 1620 a 1632, año de la batalla de Lutzen, es decir, hasta la muerte de Gustavo Adolfo; el tercer volumen, «La catástrofe» [«Der Zusammenbruch»], desde 1632 a 1648, esto es, ruina de los países germánicos, victoria del partido católico y paz de Westfalia. El defecto principal de la obra se halla en la excesiva complicación de la materia, en el deseo exagerado de seguir y explicar todos los episodios, aun los de poca importancia, lo cual produce una sensación de monotonía y de prolijidad.
Pero hay que reconocer que en el conjunto la atmósfera misteriosa y trágica del tiempo está dada con gran habilidad, que la fuerza de la escritora para caracterizar en pocas líneas a las grandes figuras de la historia se pone claramente de manifiesto, especialmente en algunos retratos: por ejemplo en el de Wallenstein, de Gustavo Adolfo de Suecia, de Cristián IV de Dinamarca, del emperador Fernando, etc.; asimismo hay que señalar que las escenas características de la época, sobre las brujas, sobre los alquimistas, sobre los astrólogos y en general sobre las supersticiones y la crueldad de aquel período, han dado la ocasión a Ricarda Huch para escribir unas páginas ricas de vida y poesía. Los tres volúmenes se concluyen con episodios de gran relieve y significado histórico, especialmente los dos primeros: el primero con la ejecución en la plaza de Praga de los príncipes protestantes rebeldes, vencidos en la Montaña Blanca, y el segundo con la muerte de Gustavo Adolfo.
B. Tecchi
