[Verso la cuna del mondo]. Diario de viaje de Guido Gozzano (1883-1916), publicado póstumo en 1917 y en edición definitiva en 1937. Es en su primer intento, una serie de cartas para un diario de Turín, «La Stampa», escritas desde la India adonde Gozzano, enfermo, fue, en 1912, en viaje de tres meses, haciéndose la ilusión de buscar y hallar su curación. Y, con la salud, esperaba también hallar algún excitante para su desgana, «un poco de inverosímil y de sobrenatural». Sus correspondencias se publicaron en aquel diario en 1914. En realidad son algo más que relatos pergeñados de cualquier manera usando los consabidos ingredientes de un fácil impresionismo. Por el contrario, junto con unas pocas novelas cortas: Turín de otros tiempos [Torino d’altri tempi], La marquesa de Cavour [La marchesa di Cavour] (esta última suprimida en la edición definitiva), estas páginas de vagabundeo son las mejores muestras de su prosa, que merecen un puesto singular en la producción de este género de escritos. La gran diversidad del país, su magnificencia, sus rarezas exóticas están descritas con un sentimiento de maravilla que parece el de un Marco Polo con salacof; pero descritas con la inquietud del observador y de quien busca, no cosas que enumerar, sino convicción en que refugiarse, un nuevo destino al que adaptarse. Advertimos cómo este ansioso sentimiento ha sugerido muchas de sus contemplaciones; pero sus páginas viven por una nitidez particular que nos pone ante los ojos cada pormenor en medio de una muchedumbre de impresiones, y por la desenvoltura correctísima con que el escritor pasa, por ejemplo, de la evocación de la revuelta de Nana Sahilo (El holocausto de Cawnpore [L’olocausto di Cawnpore]) a un capítulo sobre los antiguos animales de la India (El vivero del buen Dios [Il vivajo del buon Dio]).
E. Pasini
