El Haz de Leña, Gaspar Núñez de Arce

Drama histórico de Gaspar Núñez de Arce (1834-1903); nacido en Valladolid, cultivó sobre todo la poesía lirico filosófica. En este ensayo teatral, trata el tema del rey don Felipe II y su hijo el príncipe don Carlos. Núñez de Arce trazó aquí un drama de líneas vigorosas, en la expresión externa; de discretos perfiles de personas, de un cierto vaho poético, aunque en general borroso y falto de altura teatral. Al tratar en esta obra un asunto que apa­sionaba, en contrario sentido, a absolutistas y liberales, lo realizó con gran respeto, dignidad y cierta objetividad. El Felipe II de Núñez de Arce, severo e incluso rígido, no deja de poseer cierto calor humano en las relaciones con su hijo, y, junto a él, a diferencia de Alfieri y Schiller, ha des­aparecido la «leyenda negra» del supuesto amor del príncipe don Carlos por la Reina, su madrastra. Lo gris y monótono que en cierto modo distingue al drama, va bien al sobrio carácter con que concibe su limitada intriga teatral, realizada con gran tacto téc­nico, que justificó los elogios de la mejor crítica de su tiempo, como la de Menéndez Pelayo: «Núñez de Arce es un valor de época, pero con verdaderas condiciones de lírico y de virtuoso de la estrofa musical, desigual, apartado en general del gusto presente, y más que del presente de la ge­neración del 98. Sería injusto, no ver en él condiciones de poeta, aunque dentro de grandes desigualdades y caídas. El haber escogido en una época prosaica y baja, el conflicto religioso y la sentimental elegía de hogar y amor, sean cualesquiera los in­termitentes resultados, demuestra la calidad lírica del escritor castellano». El haz de leña fue escrito en 1872.

C. Conde

Headiong Hall, Thomas Love Peacock

Obra del escritor in­glés Thomas Love Peacock (1785-1866), pu­blicada en 1816. Como en las restantes narraciones de este autor, la trama no tiene importancia: son los discursos entre trago y trago, los bailes y las aventuras in­significantes de un grupo de personas que se han reunido para matar el tiem­po con distracciones. No hay argumen­to, por lo tanto, sino simples incidentes. Es un divertido esbozo de figuras que viven una vida efímera y burlesca, bajo los ojos del autor, que los observa irónicamente y es el primero en divertirse con las agra­dables minucias que va inventando. Los personajes son graciosas personificaciones de actitudes del espíritu: Foster el optimista, Escot el pesimista, Jenkinson el conservador, Gaster (como su nombre indica) el glotón, etc. Como verdadero excéntrico, en una época en que lo que gustaba eran las no­velas en tres tomos, Peacock publicaba obras brevísimas, como ésta, y completa­mente carentes de argumento novelesco, pero llenas de vida, felices de dicción, há­biles y humorísticas, que son una pura delicia. Se ha dicho de Peacock, por su gra­cia chispeante y jocosa y por su intención satírica, que fue un volteriano. Pero no hay en él, a pesar de la lucidez de su vi­sión, la cristalina agudeza del maestro. Los versos que se entreveran con la prosa en esta narración, están llenos de una gracia ligera qué a veces cede el lugar a notas de auténtica emoción.

A. Camerino

¡He Aquí Al Hombre!, Ilia Čavčavadze

[Kazia adamiani!]. Obra satírica de Ilia Čavčavadze (1837- 1907), poeta georgiano promotor del renacimiento nacional y literario de su país. Inspirado, como en su poema El Ermitaño (v.), en un profundo espíritu patriótico, el poeta ataca con su inexorable sátira a la nobleza georgiana que, durante la domina­ción rusa, seducida por los honores confe­ridos por el zarismo para conquistarse la simpatía de los nobles, se había abandona­do a una vida vana y falsa, con un lujo poco adecuado a sus posibilidades. Prota­gonistas del relato son el príncipe Luarsab Tatcaridze y su mujer Dareğan, que per­sonifican la ignorancia, la pereza mental y la inconsciente prodigalidad de aquel mun­do decadente. Para poder afrontar la vida costosa de la Corte, venden sus terrenos a los rusos sin preocuparse de los aldeanos a quienes abandonan a la miseria. Y en de­fensa de éstos se desgañita el autor que, aun perteneciendo a la nobleza, siente toda la injusticia y el sufrimiento que hay en la vida de los campesinos, sometidos a la ser­vidumbre de la gleba. Del mismo modo que Gogol en las Almas muertas (v.) descubre la llaga del organismo enfermo que ame­naza al pueblo ruso, riéndose de él «a tra­vés de las lágrimas», así Čavčavadze flagela implacablemente con su ironía a la nobleza georgiana que lleva la patria a la ruina y la deja a merced de los extranjeros. La obra, que tanto influyó sobre el renacimien­to del sentimiento nacional en Georgia, está transida de una amarga ironía y de un sen­tido poético que la colocan entre las me­jores de la literatura georgiana.

B. Sadathierashvili

Hayk, El Héroe, Arsenio Bagratuni

[Hayk diwgazn]. Poe­ma épico en 20 cantos o libros con un total de 22.210 versos, del padre Arsenio Bagratuni (1790-1860), de la Congregación Ar­menia Mequitarista de Venecia, compuesto en métrica armenia antigua y en lengua clá­sica. En él canta el triunfo de Hayk (v.), el primer héroe armenio, contra el tirano Bel y, por lo tanto, el origen de la nación ar­menia. Habiendo pretendido Bel recibir su­misión y culto divino en su persona, Hayk, adorador del único y verdadero Dios, se rebela y, orgulloso de su independencia, abandona las tierras de Senaar y se ins­tala en las llanuras de Ararat. Allí Hayk recibe de Dios el mandato de declarar la guerra contra Bel: el Cielo está a favor de los armenios» y Satanás, con todas las fuer­zas del infierno, por Bel. Rechazadas siem­pre por Hayk las distintas embajadas de Bel en demanda de sumisión y culto, se originan varios encuentros, en uno de los cuales cae herido Hayk, y Haykanusce, su hija, y Hrand, su prometido, son hechos prisioneros. Las batallas en los montes de Armenia alternan con las batallas navales en los lagos. Finalmente, el ejército de Hayk prevalece, Haykanusce es libertada por in­tervención divina cuando ya iba a ser in­molada por Bel, y en la batalla decisiva, el tirano cae muerto y su ejército se da a la fuga. La obra de Bagratuni es el único ejemplo de una epopeya de arte en Arme­nia. Rico en materiales procedentes de las traducciones históricas armenias, según los modelos grecorromanos y la Jerusalén li­bertada (v.) de Tasso, este poema es una obra maestra de gusto neoclásico, en la que no siempre el sentimiento acude en ayuda del autor, más helenista que poeta.

E. Pecikian

Hayy Ibn Yaqzān, Ibn Tufayl

[Exactamente: Risalat Hay y ibn Yaqzān: Breve tratado so­bre Hayy ibn Yaqzān]. Novela filosófica en lengua árabe del filósofo arabigoespañol Ibn Tufayl (m. 1185), que tiene por objeto demostrar en forma alegórica la capacidad natural del hombre para alcanzar el cono­cimiento de Dios y del orden cósmico, y, al mismo tiempo, la legitimidad de la mística, su armonía con la religión revelada, y la oportunidad de que esté reservada a los intelectos elevados, sin daño de su salud espiritual.

El autor imagina que un niño, Hayy ibn Yaqzān (v.), abandonado en una isla desierta ecuatorial de la India, crece amamantado por una cabra, y por sí solo, dotado de penetrante inteligencia observa­dora, llega, no sólo a proveer a sus nece­sidades materiales, sino también a descu­brir, con los años, las leyes de la naturaleza y del espíritu, hasta llegar al lógico reco­nocimiento de la existencia de Dios crea­dor, y luego a su cada vez más profunda intuición mística. Llegado así a los 50 años, Hayy recibe en su isla desierta la visita del primer hombre que jamás haya visto, el piadoso musulmán Asāl, que, una vez puesto en contacto y estrecha familiaridad con él, descubre estupefacto la coincidencia substancial de los principios a que espon­táneamente había llegado el solitario con la religión islámica, y lo instruye en ésta; cuando luego los dos hombres pasan a tie­rra firme, en la patria de Asāl, cercana a la isla, y Hayy intenta difundir entre el vulgo las superiores verdades místicas pres­cindiendo del culto y de los formalismos de la religión revelada, el único fruto que saca de ello es el escándalo de aquellas al­mas sencillas, acostumbradas a la religión tradicional; por lo que él, comprendiendo lo oportuna que es para la mayoría la ves­tidura externa de la revelación, se vuelve con Asāl a su isla para consagrarse de nue­vo a la mística pura.

Toda la segunda par­te, de sumo interés para comprender el ver­dadero objeto de la obra, y las ideas implícitamente afirmadas por Ibn Tufayl, han quedado habitualmente eclipsadas por la vivaz y brillante primera parte, que des­cribe con verdadera felicidad artística la autoeducación física y moral del Robinson Crusoe musulmán. Así se comprende per­fectamente la fortuna que alcanzó esta obrita en la Europa del siglo XVIII, cuando la Ilustración vio en el «philosophus auto- didactus» (como se tituló la primera traduc­ción latina de la obra, por Ed. Pococke, en 1671) una sorprendente anticipación de sus teorías sobre el estado virgen y feliz de la naturaleza, las prodigiosas capacida­des de autosuficiencia de la razón humana y el carácter artificioso y secundario de las revelaciones religiosas en la civilización de la humanidad: visión unilateral y en parte bastante alejada de lo que había querido demostrar Ibn Tufayl en su sugestivo librito. [Trad. de Ángel González Palencia (Madrid, 1934)].

F. Gabrieli