La Hermosa Vida, Josip Jurčič

[Lepa Vida]. Una poesía popular eslovena, una novela del escritor esloveno Josip Jurčič (1844-1881), publicada en 1877, y un drama eslove­no de Cankar, tienen este mismo título. La poesía que inspiró las otras dos obras, narra que la bella Vida (v.), mientras la­vaba la ropa a la orilla del mar, llena de tristeza porque su marido era viejo y su niño estaba enfermo, fue escuchada por un moro que tuvo compasión de ella y la llevó como nodriza del principito a la corte del rey de España. Pero la evasión produce nuevas penas. La mujer pide al sol noticias de sus allegados: el niñito está moribundo, el marido viaja por el mar en su busca. Por la luna se entera de que el niño ha muerto y de que también su anciano padre la busca. La reina pregunta el motivo de su dolor: Vida responde que le cayó en el mar una copa de oro mientras la limpiaba. Y no sirve de nada la promesa de otra copa: Vida no puede olvidar a quienes ha abandonado. Jurčič traslada a los tiempos modernos esta graciosa historia, en el gol­fo de Trieste, cerca del castillo de Duino. Vida es aquí una hermosa aldeana que huye a Venecia con un joven italiano; el marido la sigue y la recobra; Vida vuelve a su casa con él, pero su vida está destruida y, al mismo tiempo, está destruido su sueño de evasión: arrepentida y cansada, la mu­jer muere. Jurčič da a esta figura la agi­tación apasionada y soñadora que se halla implícita en la canción y al mismo tiempo la hace criatura de carne y de sentidos.

U. Urbani

*   El drama de Ivan Cankar (1876-1918), publicado en 1911, devolvió a La hermosa Vida al mito, acentuando su significado simbólico en un drama de acción escasa, pero rico en tonalidades y medias tintas sobre la ansiedad inquieta que impulsa a la mujer a la Corte de España para devolverla luego, llena de lamentos y desilu­siones, a su triste casa. Trad. italiana de Giovanni Lorenzoni (Udine, 1926).

U. Urbani

Hermótimo, Samosata

Diálogo de Luciano de Samosata (125?- 185? d. de C.), compuesto alrededor del año 165. Es quizás el más significativo de los diálogos de Luciano, y el autor mis­mo, bajo el nombre de Licino, interviene como interlocutor, demostrando con agu­deza y evidencia que no es posible conocer la verdad a base de un solo sistema filo­sófico y que, por lo tanto, es inútil todo esfuerzo en este sentido. Licino induce a su interlocutor Hermótimo — un viejo filósofo que ha pasado toda su vida en el estudio de la filosofía, pero que, como Licino le demuestra, no ha logrado encontrar un cri­terio absoluto de verdad — a dejar las especulaciones varias y a elegir un método de vida más sencillo que le conduzca a obrar bien. La crítica de los varios sistemas filosóficos está llevada con el método pro­pio de los escépticos oponiendo un sistema a otro y demostrando sus contradicciones. Pero Luciano no es escéptico, ya que quiere resueltamente demostrar, basándose exclu­sivamente en su sentido común, la vanidad de toda especulación abstracta y de toda doctrina cerrada y dogmática.

S. Schick

La Hermosa Doncella de Perth o El Día de San Valentín, Walter Scott

[The Fair Maid of Perth, or The Valentines Day]. Novela de Walter Scott (1771-1832), publicada en 1828, segunda y última de las Crónicas de la Canongate (v.). La escena ocurre en Perth, a fines del siglo XIV, cuando el du­que de Rothsay, hijo de Roberto III de Es­cocia, fue quitado de en medio, sin duda por obra de emisarios del regente, el duque de Albany.

Al principio de la novela, el libertino duque de Rothsay trata de raptar a la hija de un honrado burgués, Simón Glover: Catherine, la hermosa doncella de Perth. La tentativa fracasa gracias a un ro­busto herrero, Harry Smith, que en la pe­lea corta la mano de sir John Ramorny, que ayudaba al duque. Ramorny trata de vengarse, pero, fracasado su plan contra Harry, se dirige contra el propio señor de quien se cree traicionado, y lo mata a trai­ción en la torre de Falkland. Entre tanto, un aprendiz de Simón, el fogoso joven Conachar, convertido en jefe del clan Quhele, se enamora de Catherine y se produce una violenta enemistad entre él y el herrero, que se convierte en conflicto mortal cuando ambos se encuentran combatiendo en una disputa entre dos clanes adversarios: el clan Chattan y el clan Quhele; esta pelea es la escena más espectacular de la novela. Conachar, que bajo su aspecto furioso escon­de un corazón cobarde, huye (el estudio de esta alma de cobarde es una nota nueva en el repertorio de Scott), y luego se mata de vergüenza. Harry, que se ha vuelto más pacífico, jura abandonar la espada y así es aceptado por Catherine.

La novela es una de las obras que Scott debió escribir más de prisa: el novelista se inspiró en par­te en los Novios (v.) de Alessandro Manzoni. [Trad. española anónima con el título La hermosa joven de Perth (Madrid, 1836)].

M. Praz

Escenas y situaciones igualan las pintu­ras de Teniers. (Goethe)

*   La novela inspiró a su vez óperas mu­sicales: a Georges Bizct (1838-1875), La jolie filie de Perth, representada en París en 1867, ópera inferior no sólo a Carmen (v.), sino también a los Pescadores de per­las (v.); y a Domenico Lucilla (1820-1884), La bella fanciulla di Perth (Roma, 1877).

La Hermosa Fea, Lope Félix de Vega Carpió

Obra dramática en tres actos y en verso de Lope Félix de Vega Carpió, representada en 1631, e im­presa por primera vez, en 1641, en Zara­goza. Menéndez Pelayo la coloca entre las comedias de costumbres urbanas, caballe­rescas y aristocráticas. Típica obra de en­redo, está bien urdida y desenvuelta.

El joven príncipe de Polonia, Ricardo, se sien­te prendido de la hermosura de Estela, du­quesa de Lorena, y para evitar correr la suerte de anteriores pretendientes, que han sido despreciados, inventa un complicado enredo. Envía a su criado Julio con una carta para Celia, dama de compañía de la duquesa y prima del príncipe; en ella se disculpa de que no las haya visitado, pues se ha visto obligado a continuar su viaje hacia España. Julio comunica a las damas que su señor ha logrado ver a la duquesa, pero la ha encontrado fea. Estela, ofendida por tal ultraje, promete vengarse. El joven príncipe, bajo el disfraz de un supuesto se­cretario suyo llamado Lauro, permanece en la corte, donde corteja y logra interesar a la duquesa y a su propia prima, que no le reconoce. Estallan los celos entre las dos amigas, y él da a ambas seguridades de fidelidad. La trama se complica: Octavio, amigo del príncipe, está enamorado de Ce­lia, que no le hace caso; Julio, el criado, se aburre: no hay ninguna Inés, doncella de la duquesa, posible premio final a sus ser­vicios. Estela escribe al príncipe, le pide que vaya a la Corte y le da una cita nocturna en su jardín. Celia da otra cita, á la misma hora y en el mismo lugar, a Lauro. Ricardo, como tal, acude a la cita de la duquesa; Octavio, como Lauro, a la de Ce­lia. Después, Ricardo, como Lauro, corteja a Estela, y Octavio, como Ricardo, saluda a Celia. Estela prepara su vengan­za para el día siguiente, rechazará pública­mente al príncipe y se casará con Lauro, pero su sorpresa es grande al descubrir que se trata de la misma persona. Ricardo, con­seguido su propósito, obliga a Celia a casarse con Octavio. Obra de la edad madura, en ella la discreción se impone al espíritu creador.

S. Beser

La Hermosa Lau, Edward Morike

[Die schóne Lau]. Leyenda poética del autor alemán Edward Morike (1804-1875), publicada en 1852, que se enlaza con la otra del Viejo aperga­minado de Stuttgart (v.).

En una fuente profunda y de inescrutable azul, mora una ondina, la bella Lau, que, abandonada por su esposo, el rey del Danubio, languidece víctima de un sortilegio por el cual está condenada a no tener descendencia, sino después de haber reído cinco veces y ha­ber pasado por una extraña aventura que ni ella ni su consorte conocen. Un día, ella, curiosa por saber la vida de los hombres, sale por un pozo a la bodega de la Hostería de las Monjas: traba amistad con la hos­telera que consigue hacerla reír por primera vez. ¡Tal vez allí encontrará su sal­vación! Se viste con las ropas de Jutta, la hija de su huésped y vive con la familia de ésta durante cinco días, y se ríe cuatro veces. Pero he aquí que, de repente, la fuente se desborda: es que el rey del Da­nubio está a punto de llegar por uno de sus caminos subterráneos, que corren de­bajo del monte. El hijo de la hostelera toma a la bella Lau, desmayada por el es­panto, para arrojarla al agua; pero al ver entre sus brazos a la bella ondina, piensa aprovecharse de tan extraordinaria ocasión. Mientras él la abraza, Lau suelta la quinta carcajada. Ha ocurrido también el hecho extraño y misterioso que la ondina y el rey del Danubio ignoraban; el sortilegio está vencido, la sucesión queda asegurada. La hermosa Lau vuelve a la fuente, y deja regalos más o menos mágicos para todos: entre otros, promete que cada cien años, al primero que pase el umbral de la puer­ta donde ella se rió por primera vez, le será concedido un don maravilloso.

El tono de la fábula es finamente humorístico. Lo maravilloso se une en él con lo cotidiano de manera que lo uno es necesario a lo otro para el significado de la fábula; la fantasía no puede ser fecunda si no toca en la sencillez de lo real. El estilo popular de esta obra es tan perfecto que Uhland estaba convencido de que Morike sólo ha­bía adaptado el relato de un cuento viejo. En realidad, esta fábula es una pequeña obra maestra. Fue deliciosamente ilustra­da por Moritz von Schwind.

G. F. Ajroldi