La Hermosa Doncella de Perth o El Día de San Valentín, Walter Scott

[The Fair Maid of Perth, or The Valentines Day]. Novela de Walter Scott (1771-1832), publicada en 1828, segunda y última de las Crónicas de la Canongate (v.). La escena ocurre en Perth, a fines del siglo XIV, cuando el du­que de Rothsay, hijo de Roberto III de Es­cocia, fue quitado de en medio, sin duda por obra de emisarios del regente, el duque de Albany.

Al principio de la novela, el libertino duque de Rothsay trata de raptar a la hija de un honrado burgués, Simón Glover: Catherine, la hermosa doncella de Perth. La tentativa fracasa gracias a un ro­busto herrero, Harry Smith, que en la pe­lea corta la mano de sir John Ramorny, que ayudaba al duque. Ramorny trata de vengarse, pero, fracasado su plan contra Harry, se dirige contra el propio señor de quien se cree traicionado, y lo mata a trai­ción en la torre de Falkland. Entre tanto, un aprendiz de Simón, el fogoso joven Conachar, convertido en jefe del clan Quhele, se enamora de Catherine y se produce una violenta enemistad entre él y el herrero, que se convierte en conflicto mortal cuando ambos se encuentran combatiendo en una disputa entre dos clanes adversarios: el clan Chattan y el clan Quhele; esta pelea es la escena más espectacular de la novela. Conachar, que bajo su aspecto furioso escon­de un corazón cobarde, huye (el estudio de esta alma de cobarde es una nota nueva en el repertorio de Scott), y luego se mata de vergüenza. Harry, que se ha vuelto más pacífico, jura abandonar la espada y así es aceptado por Catherine.

La novela es una de las obras que Scott debió escribir más de prisa: el novelista se inspiró en par­te en los Novios (v.) de Alessandro Manzoni. [Trad. española anónima con el título La hermosa joven de Perth (Madrid, 1836)].

M. Praz

Escenas y situaciones igualan las pintu­ras de Teniers. (Goethe)

*   La novela inspiró a su vez óperas mu­sicales: a Georges Bizct (1838-1875), La jolie filie de Perth, representada en París en 1867, ópera inferior no sólo a Carmen (v.), sino también a los Pescadores de per­las (v.); y a Domenico Lucilla (1820-1884), La bella fanciulla di Perth (Roma, 1877).