Historia de John Bull, John Arbuthnot

[The History of John Bull]. Obra del famoso mé­dico de la reina Ana, John Arbuthnot (1667- 1735), gran amigo de Swift, Pope, Gay y otros literatos e ingenios de la época, autor también de las Memorias de Martinus Escribanillo (v.).

Publicada íntegramente por vez primera en 1712, consta de una serie de libelos politicosatíricos escritos en dife­rentes épocas, en oposición a la guerra con­tra Francia. Constituyen un producto típico de su tiempo. El fermento de ideas, el sen­timiento de alivio por la reconquista de la libertad de imprenta (1695), la costumbre de doctas y brillantes controversias reli­giosas, literarias y políticas, todo ello fa­vorecía el ejercicio de este género litera­rio típicamente satírico; y, según Swift, Arbuthnot era entre todos aquellos ingenios el que «tenía más talento, y aún más hu­manidad que talento». El primer libelo de la serie, que es también el más célebre por la afortunada invención del personaje John Bull (v.), trata de demostrar que «La Ley es un pozo sin fondo, según se ve por el proceso sostenido por lord Strutt, John Bull, Nicholas Frog y Lewis Baboon, que gasta­ron todos sus haberes en un proceso». Un riquísimo feudatario, lord Strutt, dejó al morir todas sus vastas propiedades a un primo lejano, Philip Baboon, provocando con ello el resentimiento de los demás he­rederos, que aseguraban tener mejores de­rechos. Alegaban éstos que el difunto, de­bilitadas sus facultades, había escrito el tes­tamento bajo la presión de un sacerdote astuto y sin escrúpulos. La propiedad de lord Strutt es vastísima pero mal adminis­trada; ávidos proveedores, el primero de ellos John Bull, negociante en tejidos, y Nicholas Frog, comerciante de telas, du­rante muchos años han hecho en ella su agosto. El joven heredero, instigado por su tío Lewis Baboon, comerciante inteligente y artista genial, despide a estos dos señores.

John Bull, hombre sanguíneo, colérico y puntilloso, amante del buen vino y de las comidas suculentas, jura vengarse. Insti­gado por Frog, astuto y frío, frugal y calcu­lador, va a consultar a un abogado de fa­ma, un cierto Hocus, para entablar un pro­ceso. Hocus comprende que su interés es­triba en hacer que el proceso dure. El pobre John Bull debe desembolsar dinero sin pa­rar, dándose cuenta demasiado tarde de la asiduidad de Hocus para con su mujer, charlatana y litigante, a la que conquistan las artes del astuto leguleyo. Cuando John Bull comprende, su ira no tiene límites: rompe una botella en la cabeza de su mu­jer, que muere poco después, y llega a un amigable compromiso con Lewis y con Phi­lip Baboon. Las alusiones son trasparentes: lord Strutt era el débil rey de España, que al no tener herederos, nombró sucesor a Felipe de Borbón, según parece bajo la influencia del cardenal Portocarrero. Lewis Baboon es Luis XIV; Nicholas Frog, es Ho­landa, y John Bull, Inglaterra. Hocus es el duque de Marlborough, que no conocía límites en su ambición y en su desenfre­nada avidez de dinero. Los otros libelos, escritos todos con mucho brío, tratan de asuntos menudos, teniendo siempre por blanco al partido «whig», mientras que John Bull sale siempre a relucir para de­mostrar que, en definitiva, el descalabrado es siempre él. En 1727 volvió a publicarse la Historia de John Bull, parcialmente re­hecha y enmendada, en las «misceláneas» de Pope y de Swift.

L. Krasnik