Historia de la Confederación Helvética, Johannes Müller

[Geschichte der Schweizerischen Eidgenossenschaft]. Obra del historia­dor suizo Johannes Müller (1752-1809), pu­blicada como nueva versión de su Historia de Suiza, en 1776. Consta de cinco volúmenes y abarca desde las investigaciones sobre los primeros habitantes del territorio helvético y las primeras guerras de los hel­véticos contra los romanos, hasta Guillermo Tell, de cuya historicidad se erige Müller en defensor, en el primer volumen; desde la primera guerra de liberación y de la batalla de Morgarten contra los Habsburgo, hasta la ampliación de la federación a ocho cantones, a fines del siglo XIV y principios del XV, en el segundo volumen; del Con­cilio de Constanza y las primeras escisiones entre los confederados, a las victorias sobre Federico III y Carlos VII de Francia, en el tercer volumen; de aquí a la derrota de Carlos el Temerario, en Morat, el año 1476, que confirmó la madurez de la federación, ya consciente de su propia fuerza militar y moral, en el cuarto volumen. La historia se detiene al finalizar el siglo XV, antes de la intervención de los suizos en los asuntos del ducado de Milán, y de su conquista de Bellinzona. La obra fue continuada por otros historiadores suizos.

El autor se había propuesto componer una obra de arte, si­guiendo los ejemplos clásicos; si acertó a realizarlo reconstruyendo una Suiza medi­eval romántica que inspiró a Schiller su Guillermo Tell (v.) y proporcionó copioso material a la escuela romántica y a los – enamorados de las antiguas instituciones libres de la Edad Media, llevó a cabo tam­bién una labor histórica, la mejor del si­glo XVIII en lengua alemana. La obra, que inicia el período de la gran historiografía moderna alemana, presenta no obstante de­fectos de método en el empleo de las fuen­tes; así se le ha reprochado el hecho de fraccionar el relato en cuadros que na­rran las vicisitudes de los distintos canto­nes y ciudades; todos estos cuadros ofrecen, sin embargo, una unidad en el marco co­mún de la aspiración a la autonomía y de la experiencia, también dolorosa, de que solamente la unión de todos podía hacerlos fuertes. Sobre toda la Historia aletea un ferviente patriotismo que, junto con su ca­rácter literario, explica su amplia penetra­ción en el patrimonio de la cultura alemana.

G. Pioli

Historia de la Compañía de Jesús, Daniello Bartoli

[Storia della Compagnia di Gesii]. Obra monumental de Daniello Bartoli (1608- 1685), compuesta de varias partes y publi­cada entre 1650 y 1673. Al escribir la his­toria de la Orden, el insigne religioso llevó a cabo amplias y múltiples investigaciones; la enorme masa de datos recogidos, aun­que distribuida algo mecánicamente, a mo­do de crónica, en la sucesión de los acon­tecimientos, está dispuesta orgánicamente en cuadros y en visiones aisladas, que al­canzaron merecida fama. Ante todo, la vida del fundador de la Orden, San Ignacio de Loyola, aparece descrita con vivísimos de­alles, a fin de mostrar en él el origen pri­mero de un vasto fervor de obra misional. La actividad de la Compañía de Jesús debe considerarse entre las más eficaces mani­festaciones del mundo moderno, y particu­larmente de la expansión de la cultura europea a los países más lejanos. Los pasajes dedicados al Asia, a la Misión al Gran Mogol (v.) efectuada por el P. Ridolfo Aquaviva, al Japón y a China, dan al es­critor motivo para extenderse en animadí­simas descripciones de los usos y costum­bres de gentes lejanas, y de dar a conocer el carácter intrépido y heroico — incluso bajo un aspecto puramente humano —de tantos misioneros.

Entre los mártires de la Iglesia merece un lugar destacado el Após­tol de las Indias, San Francisco Javier; el escritor trata la figura del santo con emo­cionante vivacidad de estilo, y, al mismo tiempo, hace observar las tristes condiciones de vida del Oriente en los tiempos de su llegada. Otros libros de la obra, dedicados a Europa, con especial consideración a In­glaterra e Italia, muestran las luchas sos­tenidas por los jesuitas en favor de la orto­doxia de la fe, contra los reformistas y los herejes: pero aquí el escritor no puede explayarse con sencillez en sus descripcio­nes y deja ver claramente el carácter apo­logético de toda la obra. Fuente esencial por los datos que recoge sobre diversos miembros de la compañía, esta historia si­gue siendo famosa por la amplitud de su vuelo; más, ciertamente, que por la suti­leza de la crítica histórica, y se impuso por el esplendor del estilo y la belleza de las descripciones. Los capítulos que ofrecían por vez primera cuadros de costumbres y paisajes populares de otros continentes, fi­guran entre los más .apreciados, e incluso más tarde se recogieron separadamente bajo el título de Descripciones geográficas e his­tóricas (v.).

C. Cordié

El padre Daniello Bartoli es el Dante de la prosa italiana. Su estilo, en lo que res­pecta a la lengua, es todo realces y relieves. (Leopardi)

Historia de la Colonia De Plymouth, William Bradford

[The History of Plymouth Plantation]. Obra del escritor norteamericano William Bradford (1590-1657), publicada póstumamente en 1856. Bradford fue uno de los Padres Peregrinos («Pilgrim Fathers») que en grupo de ciento dos purita­nos (74 hombres y 28 mujeres), miembros de la iglesia de John Robinson, de Leyden, se embarcaron en Plymouth el 6 de sep­tiembre de 1620, rumbo a Virginia, en la nave «Mayflower», para buscar en Amé­rica la libertad de cultos que no podían gozar en su país. «Dejaron esta buena y apacible ciudad (Leyden) que había sido para ellos una etapa de casi doce años, pero bien sabían que eran peregrinos y no se preocupaban de estas cosas terrenales, elevando sus miradas al cielo, hacia su querida patria, y consiguieron la paz de sus espíritus». Arrojados por una tempestad en Plymouth Rock, el 16 de diciembre, fun­daron allí su colonia, que más tarde formó parte de Massachusetts. El libro es la his­toria de la nueva colonia: tiene importancia, no en cuanto a historia, sino como crónica escrita por quien tomó parte en los acon­tecimientos y fue gobernador de la nueva comunidad. Todos los sucesos y los hechos más importantes están narrados con la in­genua franqueza y naturalidad de un diario. Convencido de la divina fatalidad que pre­sidió la fundación de Plymouth, Bradford continúa su crónica hasta 1646. El tono es netamente puritano; y la sinceridad de la fe del autor hace aceptables incluso los partidismos y las afirmaciones menos con­vincentes.

A. Camerino

Historia de la Columna Infame, Alessandro Manzoni

[Storia della colonna infame]. Obra de Alessandro Manzoni (1785-1873). Es una minuciosa reconstrucción narrativa del pro­ceso contra el comisario de Sanidad Gui­llermo Piazza y el barbero Giacomo Mora, que tuvo lugar en Milán el año 1630. La obra, que tiene como punto de partida un pasaje de Los Novios (v.), está dividida en siete capítulos precedidos de una introduc­ción, y fue publicada como apéndice a Los Novios en la edición milanesa de 1840. El título alude a la columna que, para infa­mar la memoria del hecho, fue erigida en las proximidades de la puerta Ticinesa, y que fue demolida en 1778. La narración está desprovista de elementos novelescos y es severamente positiva, es decir, perfec­tamente ajustada, en la materialidad de los hechos, a los documentos que se refie­ren al proceso, pero alcanza una extraordi­naria potencia y eficacia allí donde el in­terés humano y moral, fundiéndose con la agudeza de la penetración psicológica, se desata en una minuciosa e implacable re­quisitoria contra los errores morales del proceso, base de aquel crimen jurídico. Por­que la actuación de los jueces que condu­jeron la instrucción del proceso fue, según Manzoni, una flagrante violación de las normas jurídicas aceptadas teóricamente por ellos, mientras (tal es la conclusión de la obra) si se hubieran respetado las nor­mas jurídicas e incluso con un uso inte­ligente de la tortura, los dos desventurados hubieran sido declarados inocentes. El mó­vil de la obra es notoriamente moralizador, pero transferido a un plano de investiga­ción historicojurídica y psicológica que le da una fuerza y resonancia sentimentales.

D. MattalIa

La Columna infame forma parte de aquel trabajo secreto del que ha surgido  la no­vela, que, una vez publicada, se convierte en algo distinto, con otro fin y orientación. (De Sanctis)

Historia de la Civilización Ibérica, Pedro de Oliveira Martins

[Historia da Civilisagao ibérica]. Obra de Joaquim Pedro de Oliveira Martins (1845-1894), publicada en Lisboa el 1879. Está dividida en cinco libros, precedidos de una amplia introducción en la que el autor estudia la historia ibérica en función del factor geográfico que favorece el particularismo regional de la península, y del ét­nico por el que el país, a través de los si­glos, fue teatro de las luchas entre las poblaciones nórdicas, que penetran por el Pirineo, y las africanas, que llegan a través del estrecho de Gibraltar. En tiempos pre­históricos, la lucha se desata entre los cel­tas (dé los que todavía quedan restos en el país vasco) y los bereberes; en tiempos históricos, entre cartagineses y romanos, y más tarde, entre visigodos y árabes.

El primer libro estudia las instituciones po­líticas y jurídicas de los cartagineses y de los romanos, poniendo de relieve el pode­roso sello que imprimieron en la península, sea con la formación del lenguaje neolati­no, sea con las obras monumentales (calza­das, puentes, acueductos, arcos de triunfo, teatros, etc.) que todavía hoy atestiguan el genio y el poder de Roma. El segundo libro narra la tentativa visigótica de orga­nizar una monarquía independiente apoyándose en el elemento religioso cristiano, tentativa frustrada por las sucesivas inva­siones de los árabes.

En el tercer libro, asistimos a la formación de las nacionali­dades, cuyos individuos están animados por un alto sentido del orgullo y una pro­funda fe religiosa, que les lleva a conside­rar la vida como una misión. No se de­tienen ante empresa alguna, sea peligrosa o desesperada, como atestigua la historia de la conquista de América. Por otra par­te, la Inquisición esterilizó las fuentes vi­vas de la riqueza del país, la agricultura y la industria, expulsando en masa a los moriscos y judíos. Después, el autor evoca las grandes figuras históricas (el cardenal Cisneros, San Ignacio de Loyola, Carlos V, Felipe II) y exalta el prodigioso valor de los navegantes portugueses que aseguraron al país un vasto imperio colonial y mere­cieron ver celebradas sus gestas en el poe­ma de Os Lusiadas (v.) de Camoens. A este período glorioso sigue una rápida deca­dencia, que el autor, siguiendo los cánones de la historiografía protestante, considera nacida del riguroso absolutismo que impi­dió toda libertad de pensamiento y de ac­tividad personal de los súbditos, y de la falta de una sabia administración, tanto en la metrópoli como en las colonias, a las que se consideraba como simples territorios de explotación. Truncadas las raíces y ex­haustas las fuentes de la prosperidad eco­nómica, el árbol se mustia y muere, a pesar de que una pomposa ostentación de orgullo y riqueza ficticia alcancen a velar momen­táneamente la ruina. Es obra de síntesis y de relieve, desarrollada en páginas que revelan más sentido artístico que documenta­ción científica e histórica. [Trad. por Lu­ciano Taxonera (Madrid, 1894)].

G. Battelli

El mayor psicólogo de la raza; el que ha penetrado más hondo en el análisis del alma ibérica. (Unamuno)

Gran artista histórico, como le llamó Menéndez Pelayo, Oliveira Martins fue más que un historiador, porque poseía algunas dotes superiores: la imaginación plástica y psicológica, que al mismo tiempo crea y hace ver las formas y los colores y anima retratos; el espíritu de la realidad que lo llevaba más de una vez a aproximar los tiempos presentes a las viejas situaciones. (F. de Figueiredo)