Kara Monogatari, Anónimo

[Narraciones chi­nas]. Obra en japonés de un autor desco­nocido que vivió probablemente hacia la mitad de la época de Kamakura (1192-1333). Es una colección de veintisiete na­rraciones. traducidas, más o menos literal­mente, de obras de la literatura china, iden­tificadas todas ellas, excepto dos, la nueve y la veintisiete. Las narraciones entrañan una enseñanza moral y, a veces, tienen un colorido religioso budista; muchas están llenas de sentimiento, y todas, además, re­velan cierto gusto literario. Es curioso que. en esas narraciones, los personajes chinos compongan poesías en japonés, que son evidentemente obras del traductor.

Y. Kawamura

Kangoroo, David-Herbert Lawrence

Obra del escritor inglés David-Herbert Lawrence (1885-1930). La ac­ción transcurre en Australia, después de la guerra de 1914, en la que «todos los países fueron vencidos, excepto alemania». Encon­trarnos en D. H. Lawrence, junto a su espí­ritu mordaz y exasperado, una especie de cinismo y una profunda inteligencia.

Ri­chard Lovat Somers, «un poeta», desembar­ca en Australia, huyendo del viejo conti­nente en busca del nuevo país, en compañía de su esposa Henriette. Richard duda de sus verdaderos deseos, aspira sobre lodo a renovarse, pero su ambición aparece vaga. En una pequeña comarca, no lejos de Sidney. donde vive solitario, se reúne no obs­tante con sus vecinos, los Calcott, y recibe las confidencias de Jack. que desea incor­porarle a un grupo de conspiradores. Ri­chard está indeciso, seducido no obstante por la revolución prometida. Henriette. delicada, enamorada del marido que que­rría conservar para ella sola, le demuestra que no es necesaria la revolución para al­canzar una oportunidad; el cristianismo se ha desarrollado a través de los siglos de la manera más pacífica posible. ¿La política? Todos los hombres afiliados a un partido no buscan otra cosa que alcanzar el poder con la única intención de buscarse un pro­vecho personal. Jack le presenta a su jefe, «Kangoroo», curioso personaje, diabólico y tierno a la par que profesa la teoría de que sólo el amor puede gobernar al mundo y a los hombres.

Quiere captarse a Somers siempre reticente. Pero Jaz, cuñado de Jack. le presenta por su parte al jefe de un par­tido socialista. Willie Struthers, quien a su vez procura convencerle de la belleza de su propia causa. Somers habla con «Kangoroo» de esta entrevista que le ha hecho reflexionar y ambos hombres se separan sin disputar, pero después de haber defendido cada uno de ellos su postura con violencia. Somers se debate en un torbellino de ideas y revive los acontecimientos de la guerra de 1914 a 1918 en la que, con rabia. renun­ció a enrolarse en el ejército en Cornualles. Al declararse obligatorio el servicio mili­tar, se presentó a su cuerpo de defensa, pero reconocido inútil para el servicio, fue devuelto junto a su esposa. Envidiado, es­piado, denunciado y sospechoso de espio­naje, se vio obligado a abandonar Cornua­lles. Se refugió primero en Londres, más tarde en Derby, siempre obligado a presen­tarse a la policía. Finalmente llegó el ar­misticio. Henriette marchó a alemania y Richard a Italia. Luego a Australia, el país nuevo. ¿Y ahora? Ahora no sabe nada más. ¿Qué es lo que quieren los hombres? La venganza ha sido siempre el principio de la Humanidad. ¿Y él, Somers, qué es lo que quiere? Piensa: «Kangoroo» quiere salvar la propiedad, quiero defender el trabajo contra el capitalismo. Quiere salvarlo todo. Eso es imposible ¿Strutherhs? Intenta dar el último paso hacia un fin sin esperanza.

Y bien, ¿entonces qué? Richard Somers decide no escoger ni el uno ni el otro, es­coge al Señor Todopoderoso. De este modo logra conservar su libertad. En Sidney, Struthers pronuncia un discurso virulento, más bolchevique que socialista. «Kangoroo» es herido de muerte en el transcurso de una reunión. Antes de morir, llama a So­mers y le suplica que se una a él en nom­bre de eso Amor que fue el principio de su existencia y que lo gobierna todo. So­mers permanece cerrado. Ha decidido abandonar Australia que tanto ama. Huye de ella precisamente porque tiene miedo de amarla demasiado. ¿El amor? Lo teme, lo odia, huye de amar a cualquier cosa. Parte rumbo a América, siempre acompañado de Henriette. la esposa fiel, inteligente, ilu­minada. ¿Y por qué a América? Simplemente porque ese país se halla en la ruta de su destino. ¿Qué encontrará allí? Nada, como siempre. La novela está plena de imágenes, bellas o espirituales, todas ordenadas al mismo fin. Hay una gran fuerza en las des­cripciones, los pequeños detalles están cui­dados, porque ellos permiten descubrir el aspecto invisible de un ser, de un carácter; incidentes aparentemente inútiles, pero que encierran una significación: extraños per­sonajes, que no por eso dejan de estar do­tados de realidad ni de cautivar la atención del lector.

Kanteletar, Elias Lönnrot

Florilegio finés de cantos líricos populares y de baladas coleccionado en su mayor parte por Elias Lönnrot (1802- 1884) y publicado por él en 1840. Com­prende cantos juveniles, canciones de cuna, juegos, cantos de amor y de bodas y. en la última parte, ciento treinta y siete baladas sacadas de motivos legendarios, bíblicos e históricos. Como la del Kalevala (y.) la poesía del Kanteletar ha sido una fuente viva, en la que se han inspirado poetas como Aho, Erkko, Kivi, Leino, composito­res como Sibelius, Palmgren, Kuula, Tórnudd, pintores como Carlstedt, y otros ar­tistas de Finlandia.

T. Tuulio

Kāmasütra, Vātsyāyana

[Reglas sobre el amor sexual]. Título de un tratado indio de «ars amatoria», compuesto aproximadamente en 500 d. de C. Su autor es Vātsyāyana, que ha de ser considerado como el clásico re­dactor de una materia cientificodoctrinal de origen notablemente nías antiguo, unida teóricamente con las otras dos ramas del «trivargas» (las tres cosas), es decir, las tres actividades fundamentales de la vida hu­mana. Esta doctrina, que se remonta pro­bablemente a la mitad del primer milenio a. de C. y que desde aquel momento se convierte en una de las teorías panindias íntimamente vinculadas con el desarrollo cultural de la civilización india, fija tres fines principales de la existencia: el «dharma» (mérito religioso y cumplimiento de los deberes morales), el «artha» (lo útil, es decir, la provechosa actividad de la vida práctica y el goce del dinero y demás bienes), el «kāma» (satisfacción del amor sexual). Y mientras a la rama del «dharma» pertenece la abundante literatura jurídica («dharmaśāstra») y a la rama del «artha» el muy importante tratado político-admi­nistrativo-judicial («arthaśāstra») que se titula Kautilīya-arthaśāstra (v.), el repre­sentante más antigua y fidedigno de la rama del «kama» («kāmasástra») es el Kāmasūtra de Vātsyāyana.

Esta obra, que por su división en capítulos escritos según un modelo común y constante, por la forma en prosa y verso, y por la estricta analogía tanto de la introducción como de la con­clusión, recuerda tan de cerca al Kautilīya-arthaśāstra, tiene además con este tratado afinidades sustanciales, puesto que el carac­terístico maquiavelismo- que en la obra de Kautiliya está dirigido a la realización de la fortuna del rey, aquí – – en el tratado de Vātsyāyana — se pone en práctica para la consecución del éxito en amor. Y los espías y su pérfida actuación en el «arthasūstra» encuentran su correspondencia en los me­diadores del amor y en sus astucias y en­gaños, como nos son descritos en el Kāmasūtra. La obra, cuyo contenido más de una vez nos parece obsceno, se divide en siete partes, que tratan sucesivamente del amor como componente del «trivarga» mencionado, de las varias maneras de gozar en el acto de amor con las muchachas, con las mujeres casadas, con las mujeres unidas a otros, con las cortesanas, de las bebidas estimulantes y de los afrodisíacos. Es no­table su importancia por los datos que ofrece sobre los usos y costumbres de la vida privada de la India antigua. La inter­pretación del Kn.masülra nos resulta facili­tada por un amplio e importante comentario del siglo XIII: Jayajriangalá [Comentario auspicio de victoria], de Yaśodhara. Trad. alemana con el comentario de Jayamangalā, de R. Schmidt (Leipzig, 1897; sexta edición, Berlín. 1920).

M. Vallauri

Kāmandakīya-Nītisāra

[La esencia de la política de Kāmandaki]. Texto indio de carácter didacticodoctrinal, concerniente a la ciencia y la práctica de gobierno y los deberes del rey en paz y en guerra. Escrito enteramente en verso, está dividido en veinte capítulos, divididos a su vez en 3G pá­rrafos. Nada sabemos en concreto sobre su autor, Kāmandaki o Kāmandaka. Solamen­te podemos suponer, por algunas citas con­tenidas en otros textos, que el Kāmandakīya-nītisāra fue probablemente compuesto alrededor del 700 d. de C.. Al principio de la obra; el autor alaba al famoso Visnugupta (v. Cānakya), que determinó con su arte político el triunfo de Candragupta sobre la dinastía de los Nanda; y el examen del texto revela que es una derivación del Kautilīya-arthaśāstra (v.), sin excluir la posibilidad de que Kāmandaki se haya va­lido también do otras fuentes.

En efecto, mientras que algunos temas ampliamente desarrollados en el Kautilīya-arthaśāstra —ante todo el de la administración del Estado —no se encuentran en el Kāmandakiya-nītisāra, éste tiende a adoptar un tono moralizante, desconocido del otro, y se pierde en un sinfín de detalles teóricos en lo relativo a política extranjera. La impor­tancia de este texto, que durante muchos años representó la fuente más antigua y fidedigna de las doctrinas políticas en la antigua India, ha quedado muy oscurecida por la publicación (1909) del Kautilīya-arthaśāstra. Trad. Italiana de Carlo Formichi (Roma, 1925)