Nació el 22 de febrero de 1535 en Pest y murió durante el verano de 1584. Destacada figura de la reforma religiosa en Hungría, seguidor de Lutero y ardiente y eficaz propagador de la nueva fe, conoció una vida tempestuosa, abundante en acontecimientos y atroces contrariedades.
Ya a los dieciocho años se vio perseguido, y hubo de huir al extranjero; tras ocho de estudios en Italia, Francia y Alemania, fue pastor rural, superintendente del culto protestante, predicador y consejero de grandes señores, maestro del futuro poeta Bálint Balassa (v.), tipógrafo, terrateniente y miserable vagabundo.
Casóse cuatro veces, y en un solo año perdió cuatro hijos; fue encarcelado en dos ocasiones, y a menudo hubo de cambiar de residencia, expulsado, en uno de estos casos, por sus mismos fieles. Con todo supo forjar, en un momento de su vida, un considerable patrimonio, parte del cual empleó en sus muchas peregrinaciones forzadas, y el resto en la publicación de sus libros: textos polémicos y de predicación, integrados en conjunto por más de ocho mil páginas impresas.
Su primera obra, Tragedia en lengua húngara (v.), es una adaptación libre de la Electra de Sófocles, inspirada en el odio a la tiranía. Docto humanista, no sólo conoció, sino también meditó profundamente la filosofía antigua, y halló sobre todo en Séneca la fuerza necesaria para luchar contra su innato pesimismo.
Excepcional fue igualmente su sensibilidad respecto a los fenómenos de la vida y la cultura populares, y sus libros constituyen una fuente para los estudios sobre el folklore húngaro. Inclinado al misticismo, tendió notablemente a creencias supersticiosas, que, sin embargo, consideraba cual burlas diabólicas destinadas a corromper la verdadera fe; él mismo se juzgó un juguete en manos de Satanás, su enemigo más poderoso, y dio el título De las tentaciones del diablo (1578) a una colección de sermones.
E. Várady
