Juana Borrero

Poetisa cubana n. en La Habana en 1877 y murió en Key West (Es­tados Unidos), en la emigración, en 1896.

Hija de Esteban Borrero Echevarría, mé­dico, escritor y patriota, dio muestras, des­de muy niña, de hallarse notablemente do­tada para el cultivo de las artes. Al lado de la poesía, que en ella fue pasión obse­siva, evidenció también un singular talento pictórico.

Todo quedó apenas en esbozo, pues muerta sin apurar la adolescencia, no fue posible alcanzar de ella los granados frutos que su energía creadora anunciaba. Julián del Casal influyó notablemente en su obra, y fue el primero en advertir la genialidad de la niña prodigio.

La musa de Juana Borrero es tierna, como conviene a quien da los primeros pasos en la vida, pero ya se advierten en ella el arrebato de fuego lí­rico, la intimidad sentimental y hasta gene­rosos sentimientos cívicos para con su pa­tria oprimida (El Ideal).

Su obra, en la que aparte la composición que acabamos de ci­tar, sobresalen Indomable, Sol y nieve, ín­tima, En el templo y Rêve, fue recogida en el volumen Rimas (La Habana, 1895) y figura también en Grupo de familia, obra aparecida el mismo año que la anterior y publicada por el padre de Juana.

Su her­mana Dulce María (1883-1945) fue también poetisa y publicó un único libro, Horas de mi vida (1914, v. Poesías).