Historia de la Revolución Francesa, François-Auguste-Marie Mignet

[Histoire de la Révolution française depuis 1789 jusqu’à 1814]. Obra del historiador francés François-Auguste-Marie Mignet (1796-1884), publicada en 1824. Todavía conserva su importancia literaria, porque su ágil narración está guiada por un pensamiento polémico que la justifica. El joven autor, entre las dificultades pues­tas a su impresión por la censura de la Res­tauración, evoca el pasado y aclara las in­conciliables diferencias que existían a la muerte de Luis XVIII entre la Carta cons­titucional y las libertades concedidas en realidad a los ciudadanos. Su vivaz estilo traza con eficacia figuras y caracteres del período que se extiende desde la muerte de Luis XVI al Consulado; pero el juicio crí­tico acerca del valor de los acontecimientos, de las reformas sociales, de los efectivos desarrollos legislativos y militares en la época napoleónica, es débil. Su amor a la libertad y a las instituciones republicanas, su indignación por la ambición que desen­cadena nuevas luchas dictan las mejores páginas de esta obra: son de notar las de­dicadas al 18 de Brumario con la acusación contra Napoleón de que con su gesto con­culcó la libertad tan sangrientamente con­quistada; y la conclusión en que el autor, convencido de que la Revolución ha supri­mido el error secular e iniciado una era de justicia, afirma que no podrá ser ahogada por ningún movimiento retrógrado. Esta obra ofrece en conjunto el carácter ingenuo de un manifiesto de moderantismo liberal, muy seguro de las conquistas de la historia. Bajo el poder ilegal y despótico de Car­los X, pareció una anticipación valerosa del espíritu de libertad que, mal adormecido en los pueblos, había de revelarse en Fran­cia en las jornadas de julio de 1830.

C. Cordié

Historia De La Revolución Francesa, Adolphe Thiers

[Histoire de la Révolution Française]. Obra juvenil de Adolphe Thiers (1797-1877), publicada en diez volúmenes, desde 1823 a 1827. Fruto de sus ocios lite­rarios y de los estudios históricos de aquel hombre encaminado a la vida política, con­tribuyó a su fama y, en el período de restauración borbónica, contribuyó a la for­mación de aquella mitología de la revolu­ción exaltada en su violencia declamatoria, de la que procurarán mantenerse alejados los «doctrinaires», deseosos de preparar más firmes y meditados principios para un fu­turo gobierno liberal. Con todo, esta obra, que no ha quedado como índice de una dirección política, puesto que no tuvo tal carácter ni corresponde a un programa de acción, revela plenamente el temperamento y la capacidad historiográfica de Thiers. El seguro y amplio dominio de los hechos, sos­tenido por investigaciones particulares e iluminada por una inteligencia pronta es el contenido de la narración, que no se muestra mediatizada por ningún pensa­miento crítico superior, siguiendo la norma de una absoluta adecuación a la realidad. Pero aquí precisamente se halla el mayor defecto de esta Historia, puesto que, no po­seyendo los datos la virtud de animarse en una pretendida objetividad propia, el autor compuso un tejido necesariamente arbitra­rio, con el colorido que corresponde a su so­bria admiración nostálgica. La obra va pre­cedida por un «Sumario de la Historia de Francia» al cuidado de Félix Bodin, que sirvió como garantía editorial para la im­presión de los primeros volúmenes. Llega hasta el 1799; desde ahí, Thiers iniciará más tarde la Historia del Consulado y del Im­perio (v.).

L. Rodelli

Historia de la Revolución Francesa, Jules Michelet

[Histoire de la Révolution]. Obra de Jules Michelet (1798-1874), publicada entre 1847 y 1853. El autor inte­rrumpe su Historia de Francia (v.) en la que trabajaba, cuando, habiendo llegado al reinado de Luis XI, se dio cuenta de que no podría comprender la monarquía abso­luta sin estudiar la Revolución. Inició en­tonces su obra, que se puede considerar más bien un trabajo de propaganda y fe que de ciencia. Jefe del Departamento de los Archivos desde 1831, pudo disponer de una documentación rica, segura, de primera mano, y su exposición de los hechos resul­ta a veces alterada por la imaginación, aun­que no mal interpretada; mientras, los amo­res y los odios, sinceramente sentidos, ma­tizan sus juicios. Precedida por una mirada general a la historia de Francia, la obra empieza con las elecciones de 1789 en los Estados Generales y termina con Waterloo y la abdicación de Napoleón. Si es benigno el juicio que el autor da sobre el pueblo de París y la Convención, aun cuando ésta condena a muerte al rey Luis XVI, des­piadado es el juicio que da sobre Bonaparte. Y si la hostilidad de Michelet contra el gobierno del Segundo Imperio a menudo nubla la serenidad del historiador por lo que se refiere al primer Napoleón, la obra conserva un valor literario y moral de gran importancia, por esa indagación de las cau­sas de las profundas revoluciones que Mi­chelet persigue en la evolución social de los que no son de un modo aparente los pro­tagonistas de una época histórica.

Ciertos juicios, como los emitidos sobre Robespierre y el Terror («Francia no se salvó con el Terror, sino a pesar del Terror») todavía parecen inatacables. Ciertos cuadros llenos de color y ciertas síntesis apasionadas y fantásticas semejan partes de un gran poe­ma lírico; más de un poeta se inspiró fe­lizmente en ellos, como Carducci para sus sonetos del Çaira (v.). El estilo de Miche­let, fantástico, vivo, poético, es a veces forzado y apocalíptico, exuberante, con los- méritos y los defectos propios de los escri­tores románticos.

G. Martinelli

Filósofo, antes de llegar a ser historia­dor, ve en la historia el gran contraste en­tre la materia y el espíritu, entre la fata­lidad y la libertad. Todo acontecimiento expresa para él una idea, y pinta de una manera poderosa la realidad, ya que sabe leer y hacer leer en ella lo que generalmen­te no se deja vislumbrar. (Lanson)

En el campo de la historia, el término «intuición» parece haber sido acuñado y creado para él. La Historia de Francia y la Historia de la Revolución francesa no tienen casi nada de la narración tenida, con­tenida y continente, dueña de sí misma y que tiende a iluminar al lector. Ambas obras suponen como ya conocida la historia que narran. En párrafos breves, con colo­res violentos, con indignaciones, entusias­mos, imágenes vivas, en líneas de fuego, en falanges de estrellas, se siguen las visiones y las reflexiones de Michelet. (Thibaudet)

Historia de la Restauración, Baptiste Raimond Capefigue

[Histoire de la Restauration]. Obra de Baptiste Raimond Capefigue (1801-1872), publicada en 1829 y revisada y aumentada en una edición de cuatro volúmenes de 1832. El autor traza la historia del partido realista durante y después de la Revolución, y pro­sigue narrando minuciosamente las vicisitudes de los reinados de Luis XVIII y de Carlos X (1815-1830), indagando las causas de su fortuna y de su caída y estudiando particularmente los movimientos de la opi­nión pública y la política interior y los di­versos ministerios. Exalta con evidente par­cialidad la obra del gobierno borbónico, restaurador de la libertad después del des­potismo napoleónico, del comercio y de la industria, de la hacienda, promotor de la cultura, y atribuye su ruina a la intempe­rancia de la reacción religiosa y nobiliaria, que comprometió la popularidad del rey y acabó por predominar en el ministerio Polignac, derribado por la revolución de 1830. La obra, por su actualidad, por su tono anecdótico y por su carácter moderado, tuvo buena fortuna en su tiempo, como en gene­ral la tuvieron las demás obras de Cape­figue: obras de divulgación histórica, pero privadas de rigor científico y de atractivos estilísticos, con su farragosa e inorgánica prolijidad, y hoy ya olvidadas.

P. Onnis

Historia de la Revolución de la Nueva España, Servando Teresa de Mier

Obra del sacerdote e his­toriador mexicano fray Servando Teresa de Mier (1765-1827). La primera edición (Lon­dres, en la imprenta de Guillermo Glindon, 1813) se perdió casi totalmente en un naufragio; una reimpresión publicóse en Méxi­co, por acuerdo de la Cámara de Diputados, en 1922. El título completo de la Historia, que salió a luz con el pseudónimo de don José Guerra, doctor de la Universidad de México, hará las veces de un extracto: His­toria de la revolución de Nueva España, antiguamente Anahuac, o verdadero origen y causas de ella con la relación de sus progresos hasta el presente año de 1813. Se da también noticia del origen y principio de las insurrecciones y Juntas de las demás provincias de ambas Américas Españolas; se exhiben el manifiesto y planes de paz y guerra enviados al virrey por la suprema Junta nacional de México, y su proclama a los americanos; se presenta la magna carta de éstos existente en el código de Indias cuya historia se cuenta; se refieren sus agravios baxo el antiguo y nuevos gobiernos; se examina a su respecto la nueva constitución de la monarquía española; y se fixa el estado de la qüestión que agita y divide a los Españoles americanos y europeos. Va agregada al fin una corta disertación para probar la predicación del Evangelio en la América muchos siglos antes de la conquis­ta. Se trata de la primera obra que.se es­cribió acerca de tan importante tema, y más que una historia propiamente dicha, es un alegato político, en que se deja entre­ver ese amor por la libertad que fue pre­cursor de la independencia.

A. Millares Carlo

En la historia de nuestras letras es tan señalado como en nuestra historia política. Su tierra natal no ha producido hombre más notable. (Alfonso Reyes)