El Individuo Contra el Estado, Herbert Spencer

[The Man versus the State]. Obra de Herbert Spencer (1820-1903), publicada en 1884. Las dos formas políticas en eterna lucha son el militarismo y el industrialismo. El pri­mero representa la sugerencia ilimitada, ni­veladora, invasora del Estado, que pretende ser, además de legislador bienhechor, industrial, educador, etc. El segundo, en cambio, al favorecer y potenciar la iniciativa pri­vada favorece también el desarrollo de la libertad y del progreso, obrando de tal modo que el individuo esté en condiciones de alcanzar el elevado nivel de autonomía po­lítica o «self-governement», que constituye el prototipo de todo escritor político britá­nico del siglo XIX. El cometido del Estado en semejante régimen debe consistir única­mente en tutelar la libertad en el interior y proteger la sociedad de agresiones exteriores. En esta obra, muy original, Spencer recuerda los viejos motivos del liberalismo británico en pleno contraste con las leyes de la evolución social tan cálidamente pro­pugnadas por él. Obra de polémica política, más que de filosofía, constituye como el preámbulo de su obra posterior acerca de la Justicia (v.), en que el autor se propone exponer sus principios teoréticos.

A. Répaci

Indiana, George Sand

Novela de George Sand (pseud. de Aurore Dupin 1804-1896), publicada en 1832. Pertenece al período inicial de la es­critora, dominada por el romanticismo de Chateaubriand, y por el apasionado individualismo de Rousseau. Herida en su orgullo y en su sentimiento de mujer por un matri­monio desgraciado del que acaba de deshacerse, Indiana es su primera confesión, románticamente novelada.

En el castillo de Lagny, en Francia, vive el anciano coronel Delmare, austero y rudo, que se ha casado con Indiana, una joven nativa de la isla de Borbón. Junto a ellos vive el baronet inglés Ralph Brown, primo de Indiana, con quien ha pasado su infancia. Frío e impa­sible en apariencia, Ralph ama intensamente a la joven esposa. Un suceso fortuito apro­xima a los esposos Delmare a un tal Rai­mundo Ramiére, una especie de pisaverde que pronto se convierte en amante de In­diana. Contratiempos financieros inducen al coronel a dejar Francia por la isla de Bor­bón; pero su joven esposa, reacia a aquella separación, se refugia junto a su amante, quien por lo demás, no quiere ya nada con ella. Ralph la salva del suicidio; y ella se resigna a partir con su marido, y con su primo, para la isla lejana donde había de llevar una vida de torturada nostalgia. Pero a consecuencia de una carta de su amante, afligido de la pérdida de su madre, Indiana renace a la esperanza.

A escondidas, aban­dona a su marido, y parte para reunirse en Francia con Raimundo, a quien logra encon­trar después de muy penosas vicisitudes. Éste la acoge con frialdad y le declara que está casado. Desesperada, Indiana se deja conducir por su primo Ralph para volver de nuevo a la isla Borbón, donde su marido ha muerto durante la ausencia de ella, sin enterarse de la fuga. Atormentada por sus desengaños, Indiana no puede hallar reposo sino en la muerte, a la que se condena precipitándose en las aguas fragorosas de una cascada. El enigmático Ralph la sigue en su trágica suerte. La novela, densa en acontecimientos, desbordante de pasión a menudo morbosa, tiene todos los defectos de un temperamento que no consigue toda­vía contener los impulsos de la fantasía y de la imaginación. Pero este mismo desbor­damiento confiere vigor a muchas páginas que llevan el sello de un talento narrativo indudable, por el cual esta obra, sigue figu­rando entre las más vivas de la escritora. A. Fabietti

Y si toda la vida ella proclama que es posible para la humanidad alcanzar el ideal, es porque ella misma estaba armada para conseguirlo. (Dostoievski)

Esta novela no es tropical únicamente por la evocación de los países en que se ter­mina, ni tropical sólo por el exceso de pa­siva pérdida que allí fluye: es tropical por la temperatura de su poesía. (Thibaudet)

Leed a George Sand y quedaréis conven­cidos de que el medio mejor e infalible de agradar al Creador consiste en satisfacer vuestros deseos amorosos, aunque el objeto de ellos sea el camarero. (A. Huxley)

Lo Increíble, Palefato

Inter­pretación racional de los mitos del mundo antiguo y de otras creencias religiosas, es­crita por el griego Palefato (s. III d. de C.), que preludia la moderna crítica histó­rica. Los centauros, por ejemplo, debieron ser caballeros de Tesalia convertidos en mitos por los griegos primitivos; la Esfinge es una reina, mujer de Cadmo, que con un perro feroz y fiel y numerosos hombres ar­mados saqueaba a los viajeros en el paso obligado para ir a Tebas; la fábula de Niobe debió surgir del hecho de que sobre la tumba de sus hijos mandó colocar una ima­gen de mármol de ella misma con gesto afligido, etc. El librito, escrito tal vez para la educación de los jóvenes y hasta de los cristianos — lo volvemos a encontrar como fuente de Orosio (siglo V) —, tuvo gran fortuna, y ha llegado hasta nosotros en dos redacciones de forma diferente; pero, en su conjunto, aparte de las poco numerosas no­ticias nuevas que se sacan de él, es un libro que no ofrece interés. Su estilo es mediocre, como su materia y su mismo espíritu; pero debió ejercer su influencia en las escuelas de retórica de Constantinopla.

I. Cazzaniga

Las Inconveniencias Teatrales, Simone Antonio Sografi

[Le inconvenienze teatrali]. Comedia en dos actos de Simone Antonio Sografi (1759- 1818). Escrita después del éxito obtenido con las Conveniencias teatrales (v.) no iguala ni su vivacidad ni su eficacia satírica. El empresario no consigue disciplinar a sus cómicos que no se presentan a los ensayos; los cómicos se lamentan de la mediocre presentación de los espectáculos; la prime­ra actriz, Daría, comete extravagancias. El poeta Valerio toma las riendas y manda venir a los cómicos a los ensayos con la amenaza de llevarlos a la fuerza, en silla de manos; otros desórdenes son también superados por él con la amenaza de suspenderles las pagas, y con la detención de los más turbulentos, y así puede ser llevado a escena el espectáculo. Esta comedia tiene interés por su estudio del ambiente; fue musicada por Donizzetti fundida con la pri­mera, en Las conveniencias y las inconve­niencias teatrales.

U. Déttore

Indagación Filosófica Sobre el Origen de Nuestras Ideas Acerca de lo Sublime y de lo Bello, Edmund Burke

[A Philosophical Inquiry into the Origin of our ideas of the Sublime and Beautiful]. Trata­do del escritor inglés Edmund Burke (1728- 29?-1797), publicado en 1756. Es una de las primeras obras de Burke. Considera en ella que todas las cosas que pueden excitar la idea del dolor o del peligro son fuentes de lo sublime; que la belleza es causa del amor (al que distingue del deseo); y hace con­sistir la belleza en la relativaf pequeñez, en la blandura, en la ausencia de fuertes aris­tas, en los colores vivos, con lo que limita mucho el significado de la palabra. Hay en este tratado partes de gran interés acerca del efecto que causan en los hombres los dolores ajenos; sobre el placer causado por los espectáculos horribles, como los incen­dios o las tragedias; y sobre el placer pro­ducido por la palabra y por la poesía. Se trata de un ensayo juvenil y filosófica­mente más bien débil, «bastante útil como colección de casos y percepciones que los filósofos deben considerar indiscutibles en investigaciones de esta clase» (Lessing). La distinción de Burke es tan precisa, que lo bello termina por ser poco más que lo bonito. La parte más interesante es la que trata de las cualidades estéticas y emotivas de las palabras, que se conside­ran mucho más dependientes de las pro­piedades del sonido y asociativas, que de las imágenes que evocan. Según Burke, la poesía y la retórica «deben lograr sus efec­tos más por el acorde de sentimientos que por la imitación; mostrar el efecto de las cosas en la mente de quien habla, o de los demás, antes que dar una idea clara de las cosas mismas». En estas palabras se dijo (Grierson) que estaba implícito el germen del Laocoonte (v.). [Trad. española por don Juan de la Dehesa (Alcalá, 1807)].

A. Camerino