Istar, Vincent D’Indy

Variaciones sinfónicas, op. 42, del compositor francés Vincent D’Indy (1851- 1931), estrenadas en Bruselas en 1897.

Istar, diosa de la guerra y del amor, es protago­nista de la epopeya asiría Descenso de Istar a los infiernos (v.), de cuyo sexto canto proviene el fragmento que encabeza la par­titura. La diosa Istar, para liberar a su amado, prisionero en los infiernos, tan sólo puede entrar en la «morada sin retorno» después de haberse dejado quitar, en cada una de las siete puertas, todas sus alhajas y vestidos. De esta manera Istar consigue libertar al «hijo de la vida, su joven aman­te». La música está compuesta por siete variaciones — las siete puertas para Istar — y la obra está construida sobre un tema que desde el complicado desarrollo de la pri­mera «variación» tan sólo encuentra su ple­na exposición, despojándose sucesivamente de todos los ornamentos que la ocultan en la conclusión que sigue a la séptima varia­ción en un unísono de toda la orquesta.

Pero el tema literario no ordena solamente la estructura general de la música — nótese que los otros ejemplos de «variaciones sobre un tema literario» (el Don Quijote (v.) de Strauss y las Variaciones sinfónicas (v.) de Elgar), son respectivamente de 1887 y de 1899 —, sino que también condicionan la ordenación interna del asunto: tema prin­cipal, formulado enteramente por el com­pás 6/4 en «fa mayor» final y presentado al principio dentro de su cuadro armónico (primera y segunda variación); contratema constituido por las tres primeras notas del tema principal que expone la trompa en el primer compás y «tema accesorio» de la mar­cha: tres elementos que simbolizan clara­mente a Istar y su leyenda. (Es decir, que si el tema principal tiene su liberación melódi­ca graduada puntualmente, el contratema que vuelve al principio de cada variación, y la marcha a cada final, son identificables con el rostro y el paso cada vez más triun­fante de la diosa). Este es el rigorismo siste­mático de D’Indy y al mismo tiempo la demostración de la claridad, realísticamente entendida que le es peculiar, que atenúan el artificio abstracto de una tal demostración técnica que le ofrece al oyente constantes puntos de apoyo para orientarse.

E. Zanetti

Italia, Samuel Rogers

[Italy]. Poema del escritor inglés Samuel Rogers (1763-1855). Sugerido por un viaje a Italia realizado por el autor en 1815, se publicó incompleto y anónimo en 1822, y con el nombre del autor y ampliado en 1828. El escaso éxito obtenido hizo que Rogers destruyera los ejemplares no vendi­dos y volviera a publicar el libro después de una cuidadosa revisión y con ilustracio­nes de Turner y Stothard, en 1830.

Es una serie de poemitas descriptivos, parte en verso y parte en prosa; comienza con la descripción del Lago de Ginebra; después se habla del paso del San Bernardo, los Al­pes, cuya grandiosidad le inspira bellísimos versos, y, sucesivamente, de las diversas ciudades de Italia, como Milán, Bérgamo, Venecia, etc. Consagra el capítulo consabido a la góndola y a la plaza de San Marcos. Pero algunos pormenores, la alusión a la tragedia de los Foscari, inspiradora de aquellos versos antes que fuese publicada la tragedia de Byron sobre el mismo tema (como ya advierte el autor), las continuas referencias históricas y literarias a los más grandes nombres de la literatura italiana, hasta el recuerdo de los Novios, demuestran una evidente cultura histórica y literaria. No falta, naturalmente, la delicada refe­rencia a los «bandidos», de los cuales, sin embargo, se hace resaltar también el ca­rácter caballeresco. Para la Italia de aque­llos tiempos «que yace derribada en el pol­vo», no hay en el poema sino compasión, pero no sin un asomo de esperanza en un futuro renacimiento. Una pintura del ita­liano típico, en los poemitas «Venecia», «agudo, juicioso, elocuente, esclavo del amor y del odio, siempre en los extremos», in­curre en el juicio convencional de aquellos tiempos. Bolonia es recordada por sus mil frutos, Florencia es exaltada por su cam­piña: luego desciende hasta Roma, Amalfi, Pestum, Nápoles, para después volver a su­bir a Génova y a sus glorias, a sus estrechas calles. El poemita final, «Adiós», es un eco del pesar del viajero que se aleja.

Publicado después de las obras de Byron y de Shelley, este poema resulta privado de originalidad, pero algunas de sus descripciones de la naturaleza italiana son muy apreciables.

M. L. Giartosio

De Italia, Niccoló Tommaseo

[Del’Italia]. Obra político– patriota en cinco libros de Niccoló Tommaseo (1802-1874), impresa en 1835 en París con el título: Opúsculos inéditos de Fray Jerónimo Savonarola, con objeto de eludir las represalias de la policía de la frontera italiana. En su primer libro, Tommaseo trata de los príncipes italianos, describiéndolos como tiranos opresores de los pueblos suje­tos a ellos y entre aquellos cuenta también al Papa después de haber enumerado sus culpas. En los demás capítulos discurre acerca de la magistratura, de ciencias filo­sóficas, políticas, morales, y son introduci­dos para que hablen, con procedimiento retórico y pesado, santos y héroes. Esta obra carece de método; pero fue injustamente despreciada por los historiadores del Risorgimento, porque en ella se hallan atisbos políticos que preceden a las obras famosas de Balbo y de Gioberti. El pensamiento mo­ral y político de Tommaseo está esculpido en líneas precisas, vibrantes de amor evan­gélico; así define su credo religioso y polí­tico: «Monarquía o régimen en común; na­ción una o provincias confederadas; confor­midad de voluntades y opiniones; la dig­nidad de cada espíritu venerada y asegu­rada contra toda fuerza de pocos y de mu­chos; y los medios exteriores de perfeccio­nar las facultades humanas, libres y accesi­bles para todos y cada uno».

R. Caddeo

Israel Potter, Hermán Melville

Novela del norteame­ricano Hermán Melville (1819-1891), publi­cada por entregas en 1854 y basada en las memorias de la vida de Potter, pobre dia­blo revolucionario, publicadas en 1827.

Is­rael Potter es un campesino a quien sus padres prohíben que se case con la joven que ama, y que va a trabajar a Vermont, donde le roban su salario. Se embarca en una nave de carga, vuelve a su tierra natal, combate valerosamente a Bunker Hill, se alis­ta en la marina de guerra americana, es he­cho prisionero por los ingleses y es condu­cido a Inglaterra. Consigue escapar de la vigilancia y se pone a vagabundear por la campiña inglesa hasta que es acogido por un baronet que le da trabajo. Acusado de haber sido espía, huye y termina en Kew como jardinero del rey. Después de algún tiempo se encuentra de nuevo sin trabajo y en la necesidad de ocultarse: hasta que conoce a algunos americanos, entre los cua­les se encuentra el gramático Horne Tooke. Estos amigos lo mandan en misión secreta a París a casa de Franklin; y en París co­noce a Paul Jones y de nuevo se embarca y combate contra los ingleses. Luego en­cuentra trabajo de ladrillero en Londres, donde se casa y lleva una vida tranquila hasta la muerte de su esposa, después de la cual vuelve a su pueblo natal. Melville sigue la narración de Potter y donde éste se interrumpe él también lo hace.

Se trata de una novela que está lejos de ser de las me­jores de Melville, si bien es digna de aten­ción, especialmente por las figuras históricas esbozadas o descritas con gran maestría. La más notable de todas es la de John Paul Jones, que en un momento dado parece con­vertirse en el protagonista, y la de Fran­klin. La acostumbrada penetración de Mel­ville y su gusto por la narración dan autén­tico valor a esta obra menor; y un sentido de realidad, que falta a la figura sosa e incolora de Potter, presta vivacidad y colo­rido a muchas escenas.

A. Camerino

Narración sencilla y seca. (L. Lewisohn)

Hay en ella la proeza, la fanfarronería, hay un humorismo desesperado: y una pa­leta suntuosa, oratoria, sobrecargada de aquella clase de colores algo incultos que son adecuados a la pintura histórica. (E. Cecchi)

Isotteo, Gabriele D’Annunzio

Nuevo título, a partir de la edición de 1890 de la parte dedicada de una manera más precisa a Isotta (Isolda) en el libro Isaotta Guttadauro ed altre poe­sie (v.), de Gabriele D’Annunzio (1863- 1938). Hay alguna nueva poesía añadida, inspirada en el mismo tema, entre las cua­les es importantísima el «Epodo» y cuatro sonetos a Giovanni Marradi «en honor de la novena rima», donde se pregona el credo estético de D’Annunzio: «el verso lo es todo». Éste es, precisamente, el título escogido por D’Annunzio para el volumen que comprendía Isotteo y La Quimera (v.) en la Edición Nacional de sus obras (1930).

E. DE Michelis