Cumplir a Dios la Palabra Dada, o la Hija de Jefté, Juan Bautista Diamante

Comedia religiosa escrita por el autor español Juan Bautista Diamante (1625-1687), publicada por vez primera en la segunda parte de sus Comedias, en Madrid el año 1674. Como la mayor parte de las obras de este autor, adolece de falta de originalidad e invención; el argumento está tratado con monotonía, que no logran salvar algunos episodios, como los fríos  amores de José, el sobrino del protagonista, con la dulce Ana. Privada de verdadera razón artística, la obra languidece en una sucesión de incidentes desarrollados con cierta afectada pomposidad. Diamante, a pesar de todo, consiguió cautivar en algún instante la atención del público, gracias a la expresión de los afectos, que supo dotar de cierto vigor. El pasaje dedicado a Mitilene y Amón, el jefe de los enemigos del héroe judío, es acaso el más logrado de esta comedia, pues en él consigue desplegar su habilidad efectista y un tanto retórica. Cumplir a Dios la palabra dada no figura, desde luego, entre las mejores obras de Diamante, que obtuvo más felices éxitos en la imitación de obras de otros autores, de cuyos argumentos y situaciones supo apro­vecharse de modo inteligente, adaptándolos a su peculiar estilo, rico en recursos que le permitían conseguir el favor del público: apariciones fantásticas, milagros, interven­ción de seres espirituales, de dioses y nin­fas del paganismo, hazañas fabulosas, gran aparato militar, etc.

Jenny, Sigrid Undset

Novela de la autora noruega Sigrid Undset (1882-1949), premio Nobel 1928, publicada en 1911. Una mujer joven, Jenny Wingen, que se ha dedicado a la pintura, se ha establecido en Roma con otros muchos compatriotas suyos pintores y escultores. Aquí puede gozar de la libertad que propor­ciona la vida de los artistas, de la cual no hace abuso. Jenny tiene veintiocho años, y cuando encuentra a Helge Gram, su ardien­te sensualidad, tan largo tiempo contenida, la empuja violentamente hacia el joven extranjero, hasta el punto de llegar a mani­festarle su amor. Pero Gram, de natural sobrio y reflexivo, se muestra reservado en sus declaraciones y no puede responder a las exigencias de un temperamento artístico como el de Jenny. Poco después ella regresa a su país y conoce a Gert Gram, padre de Helge y pintor aficionado.

Desde el primer instante sus caracteres se comprenden a maravilla, e incluso mantienen relaciones íntimas. Tienen un hijo que muere pocas semanas después de haber nacido. Para la mujer la experiencia resulta atroz; la trai­ción que piensa haber cometido respecto a su prometido le hace perder la fe en sí misma y la propia estimación. El dolor sen­tido por la muerte del niño persiste en su corazón incluso cuando regresa a Roma y reanuda su vida de artista. Tras haber vana­mente intentado superar su crisis, la impre­sión deprimente de una latente desespera­ción y ruina moral irreparables, se hace en ella tan aguda que — luego de una noche de depravación pasada en compañía de un grupo de amigos indignos, y después de haberse entregado a Helge Gram — llega a lo imprevisto en un momento de extremo abandono, Jenny se da la muerte.

Tras las primeras obras de Undset, en las que se encuentra la expresión de una opresiva ne­cesidad de vivir, Jenny, inspirada por un viaje de la escritora a Italia, parece señalar el instante en que la vitalidad contenida se manifiesta repentina y violenta.  Tal desbor­damiento no se da sin llevar consigo sus problemas y crear el conflicto: la victoria de las pasiones da a la ley moral un sentido más angustioso e inmediato, se ve transfor­marse en reflexión el primitivo impulso ha­cia un gozo deslumbrador. De este modo, Undset se ve enfrentada con el problema social de la emancipación de la mujer — re­suelto aquí negativamente, pero sobre el que habrá de volver en Vassen — para lle­gar a la conclusión de que la verdadera libertad nace en la conciencia del deber.

Jean Sbogar, Charles Nodier

Novela de Charles Nodier (1783-1844), publicada en París en 1818. Sbogar es un joven bandido, jefe secreto de unas partidas cuyas sangrientas hazañas llenan de terror el litoral vene­ciano y dálmata en los primeros años del siglo XIX. Un día, cerca de Trieste, en­cuentra una muchacha de diecisiete años, Antonia Alberti, mujer sensible y dulce, amante de la soledad, que vive con una hermana que le hace de madre; se enamora perdidamente de ella y ata con un místico juramento su alma a la de ella para la eternidad, aun estando decidido a no tocar nunca su persona, de la que se siente in­digno. Desde entonces llega más de una vez para proteger, bajo distintos aspectos, a la muchacha, que no conoce su identidad. En Venecia, donde han llevado a Antonia para distraerla, se le acerca disfrazado de rico y generoso señor, Lotario; sin embargo, cuando está seguro de que la muchacha corresponde apasionadamente a su amor, del que él no se atreve a hablarle, huye desesperado. Antonia regresa a Trieste, y durante el viaje es capturada por la banda de Sbogar. Matan a su hermana, y ella, conducida al castillo de Duíno, fortaleza de la banda, enloquece de dolor.

Ahora ya sola en el mundo e inconsciente, vive entre los bandidos, respetada por todos y adorada por Sbogar, que, con la cara siempre tapada con un velo, la vigila y escucha las confi­dencias de su amor a Lotario. El castillo de Duíno es conquistado por las milicias francesas; Antonia, conducida a un convento, recobra la razón y quiere hacerse monja; pero fallece reconociendo por fin en el sanguinario Sbogar, conducido al pa­tíbulo, a su adorado Lotario. La novela, cuyo protagonista recuerda a veces la figu­ra histórica de Jorge Czerni, es una de las mejores y de las más populares de Nodier. Fluido el estilo, armoniosa la lengua, abun­dan las descripciones de costumbres y lu­gares que Nodier visitó durante su destierro en los tiempos de Napoleón; sin embargo, el interés principal reside en el estudio de los caracteres que se enfrentan en la ro­mántica y fantástica aventura.

E. C. Valla

Jean Servien, Anatole France

[Les désirs de Jean Servien]. Novela de Anatole France (François- Anatole Thibault, 1844-1924) que, publicada en 1882, inmediatamente después del Crimen de Silvestre Bonnard (v.), se ofrecía como una diversión y una tentativa en pro de un arte menos exquisitamente cerebral.

Jean Servien, hijo de un humilde encuadernador de libros de París, huérfano de madre desde la infancia, crece entre el indulgente afecto de su padre y de una anciana tía, como un muchacho delicado y fantástico, de una sensibilidad casi morbosa. La ambición de su padre y cierta facilidad de ingenio le hacen estudiar, animado además por una especie de maestro particular que ha caído por casualidad en la tienda, el marqués Tu­desco de Venecia, viejo desterrado político, tipo bonachón de maniático fanfarrón ani­mado por un desmedido amor hacia la poesía y el buen vino. Terminado el bachillerato, el joven no se siente con fuerzas para abrirse paso en la vida, y la necesidad de ganarse el pan le agobia, mientras sus ambiciones poéticas y literarias quedan en el estado de sueños imposibles. Va en camino de con­vertirse en un desplazado. Esta situación empeora a causa de un gran amor román­tico por una actriz, la bella Gabriela de la «Comédie».

Después de muchos y lastimo­sos episodios, Servien se entrega al remo­lino de la Comuna, con su bagaje de desilusiones y vagas aspiraciones a la rebe­lión, y allí pierde tontamente su vida. No faltan en el libro páginas delicadas, soste­nidas por la espesa trama de sutiles obser­vaciones morales propias del mejor France, y algunos personajes y episodios tienen una sincera emoción (la figura del padre); sin embargo, el protagonista carece de verda­dera vitalidad; parece más bien objeto de experimentación, según los principios de la escuela naturalista a la que aún ahora pa­rece estar vinculado el escritor. Notable es la extravagante figura de Tudesco, casi primer bosquejo de un personaje que más tarde se afirmará como una de las más fe­lices creaciones .de France, el abate Coignard (v.).

M. Bonfantini

Jeptha, Joost van den Vondel

En la literatura holandesa es notable la tragedia Jeptha, de Joost van den Vondel (1587-1679), escrita en 1659. Las fuentes se pueden localizar en la narración bíblica, en el Jepthis sive Votum, drama en latín de J. Buchanan (1554), y en Jefté y la tra­gedia de su hija, de Abraham Koning.

La madre, Filopaie, espera con ardiente impaciencia ver otra vez a Ifis, que ha de volver del campo, y se siente turbada por el re­cuerdo de las inexplicables lágrimas que, dos meses antes, vio brotar de los ojos de Jeptha a la vista de su hija que jubilosa­mente corría a celebrar su victoria, cuando recibe la noticia de que su marido, victo­rioso, desea que vaya a visitarle al campo. Una vez partida la madre, llega Ifis; ella conoce el destino que la espera y está dispuesta a morir; solamente querría abra­zar una vez más a su madre a pesar de la prohibición paterna. Pero llega Jeptha, el cual, temiendo la ira de su esposa, se ha ocultado en el camino para dejarla pasar. Jeptha siente un profundo dolor por tener que matar a su hija; pero se sabe ligado por su promesa. Ifis consuela a su padre y le anima a cumplir su voto.

Consumado el sacrificio, Jeptha se ve dominado por un atroz remordimiento y, aconsejado por el sacerdote, va a consultar al oráculo para que le indique la manera de expiar su grave culpa. Luego el sacerdote recibe a la madre, la cual, en el primer impulso de desesperación, querría vengar el asesinato de su hija, hasta que un dolor más tran­quilo la postra, sollozando, ante la urna que conserva sus despojos. La tragedia, tratada con el mayor cuidado, tiene la estructura de las tragedias griegas según la poética aristotélica, que Vondel procuró seguir punto por punto. El metro está cons­tituido por versos de diez y once sílabas, considerado por Ronsard (tan admirado por Vondel) como más enfático que el alejan­drino; los coros se añaden a la obra como preciosos frisos en una arquitectura; los caracteres de los personajes están desarro­llados con gran arte.

H. Henny