Bianco de Siena

(Bianco Santi) N. posi­blemente en 1350 en Anciolina in Valdarno. Todavía muy joven marchó a Siena para aprender el arte de la lana, y allí se hizo discípulo de Colombini.

Con la congrega­ción fundada por éste peregrinó por Ita­lia, componiendo y cantando sus Laudas (v.) en tonos de gran exaltación. Nada más se sabe de él, sino que murió en Venecia. En las citadas composiciones destaca, junto a otros temas, el del éxtasis del alma infla­mada por el amor divino.

Fue comparado a Jacopone da Todi; pero, sobre todo en cuanto a la originalidad poética, resulta notablemente inferior a éste.

V. Roveda

Bhavabhūti

Escritor indio del si­glo VIII. N., posiblemente, en Padmapura (Padampur), cerca de Amgaon, en una fa­milia de brahmanes del Decán, llamada Udumbara y perteneciente al Kaśyapa Gotra.

Sus antepasados fueron adeptos de la escuela «Taittirīya» del «Yajur Veda Ne­gro», y uno de ellos, denominado Mahākavi, había participado en el gran rito del «Vājapeya». Su abuelo se llamaba Bhațțagopala, su padre Nilakaņțha y su madre Jātūkāmī; el verdadero nombre del escritor era Śrīkaņțha Nilakaņțha, por lo que Bhavabhūti parece haber sido un seudónimo.

Fue discí­pulo del venerable Jñānanidhi, y quizá tam­bién de Kumārila Bhațța, y en muchas oca­siones demuestra conocer a fondo las doc­trinas de los «Upanishads», el «Vedānta», el «Yoga» y el «Sāmkhya».

Una estrofa de Rājataraṅgiṇī afirma que fue contemporá­neo de Vākpatirāja y vivió en la corte de Kanyākubja (la actual Kanauj) con anterio­ridad a la derrota y al destronamiento del rey Yaśovarman, llegado al poder hacia 731 a._ de C., por el monarca de Cachemira Muktāpīda-Lalitāditya, en tomo a 750. Su animada descripción de Ujjayinī permite creer que debió de permanecer largo tiem­po, quizá en busca de fortuna, en unas re­giones de las cuales tal conocimiento mani­fiesta.

Era de tendencia sivaíta, y, según él mismo afirma, sus tres dramas Uttarārama- carita, Mahāvīracarita y Mālatīmádhava (v.) fueron representados en las fiestas dedica­das a Siva. No se trata, empero, de un adep­to ortodoxo de tal secta, sino, más bien, de un sincretista de varias concepciones religiosas.

Además de las tres obras dramá­ticas anteriormente citadas se le atribuye una colección de trece estancias titulada Gunaratna. Como poeta, si no como drama­turgo, se halla al mismo nivel del gran Kālidāsa, y sús estancias descriptivas resul­tan intensamente líricas y pintorescas. El estilo es, a veces, exuberante y enfático; pero el carácter patético de las situaciones, una emoción ardiente y profunda y su ex­presión exaltada y espiritual hacen de este autor uno de los poetas más ilustres que ha tenido la India.

O. Botto

Bhāskara

Había tenido lugar en la India un notable desarrollo de la aritmé­tica y del álgebra desde los más antiguos tiempos, con Aryabhata (n. 476), Brahmagupta (n. 598) y otros. En el siglo XII flo­reció B., llamado también Acharya, es de­cir, «el Maestro».

Escribió una Astronomía, de la que han sido traducidas al inglés cua­tro partes. Una de éstas, titulada Līlāvatī (v.), es una aritmética: la segunda, que lleva por título Bījagaņita (v.), es un álge­bra; la tercera y la cuarta se refieren a la astronomía y a la esfera.

Las traducciones de las dos primeras fueron editadas por H. T. Colebrooke en Londres, en 1817. El tra­tado, que es probablemente una exposición de resultados ya conocidos en la India, con algunas ampliaciones originales, está en verso, pero contiene notas explicativas en prosa.

El Līlāvatī, llamado así del nombre de su hija a la que está dedicado, es la más antigua obra conocida que contiene una ex­posición sistemática de la numeración deci­mal escrita.

El Bījagaņita es un álgebra retórica, en la que comienzan a aparecer símbolos para algunas operaciones y para las cantidades incógnitas. Los polinomios se ordenan por potencias decrecientes de la letra, y en las ecuaciones que tienen coefi­cientes numéricos se otorga el primer lugar tanto a los términos positivos como a los negativos; si falta una potencia de la incóg­nita, se hace figurar con el coeficiente 0.

Se resuelven después algunas ecuaciones y varios problemas. La obra de Bhāskara representa un cierto progreso sobre las anteriores.

A. Natucci

Bhartrhari

Según el peregrino bu­dista I-Tsing, el año 651 murió en la India un gramático llamado Bhartrhari; sin em­bargo, la identificación de éste con el autor de la célebre colección de sentencias re­sulta algo dudosa.

De acuerdo con la tradi­ción más acreditada, el personaje en cues­tión fue discípulo del asceta Gorakşanātha, y perteneció a la familia real que gober­naba en la región de Avanti o Mālava y tenía su residencia oficial en Ujjayinī (la actual Oujein).

Designado heredero del tro­no, prefirió renunciar a tal honor en favor de su hermana Vikrama (que no debe ser confundido con el gran rey del siglo I a.de C., al cual se remonta el principio de la era homónima) a causa de su aversión a los vicios, errores y deshonestidades mun­danales.

Retirado a una vida ascética, no abrazada con carácter definitivo sino luego de siete interrupciones, compuso más de trescientas sentencias (v. Bhartŗhariśataka), sobre la moral, el amor y el ascetismo que llevan el sello de una acusada personali­dad.

Según una tradición distinta, Bhartrhari sería hijo del monarca Chandragupta y de una mujer de ínfima condición; entregado a los goces del amor y a una existencia disoluta, habría, finalmente, empezado una vida ascé­tica en las selvas a causa de los reproches de su padre y movido por el afán de expiar sus numerosos pecados.

O. Botto

Bhāsa

Hasta 1910, año durante el cual Ganapati Śāstrī, en el cenobio de Manalik- kara, cerca de Padmanābhapura, descubrió sus trece dramas en un manuscrito sobre hojas de palma y en caracteres «malaylāa», este insigne dramaturgo indio sólo era cono­cido por las alusiones encomiásticas de otros autores -poéticos.

Jayadeva habíale llamado «sonrisa de la poesía»; Kālidāsa le recordaba cual «poeta de vasto renombre»; Bāna elo­giaba su perfección, y Gaudavaha situábale entré sus escritores preferidos. En ninguno de los trece dramas encontrados figuraba, empero, nombre de autor; sin embargo, su atribución resulta clara gracias a la cita de un pasaje de aquéllos debida a Rājasekhara, escritor del siglo X d. de C.

Es difí­cil precisar con cierta aproximación el tiem­po durante el cual Bhāsa desarrolló su activi­dad literaria. El descubridor del manuscrito, Ganapati Śāstrī, cree poder demostrar que vivió entre los siglos III y IV a. de C.; en cambio, otros, para los cuales el Rājasimha a quien el autor augura dicha al final de cada drama es el monarca Rudrasimha I, tienden a situarle en los últimos años del siglo II. d. de C.

Sin embargo, el examen de su estilo y la confrontación de los «vul­gares» empleados por él y Asvaghosa, con­venció a Jacobi de que Bhāsa hubo de perte­necer a una época todavía más reciente; muy probablemente, en efecto, debió de vi­vir en tomo a la segunda mital del siglo IV d. de C., y, aun cuando cierta leyenda le presente cual un «dhāvaka» u hombre de ínfima condición social, fue sin duda un brahmán visnuita.

Sus dramas presentan un estilo simple y carente de toda ornamenta­ción retórica, pero no exento de elegancia. Bhāsa introdujo un nuevo género dramático: el drama burgués de tonos intensos. La producción de este autor carece, empero, de verdadero dramatismo y los mayores méri­tos de sus obras, cuyas fuentes pertenecen a la épica y a la Brhatkathā, residen en la gracia de la dicción, la belleza de las imá­genes y la variedad de los episodios.

Entre los mejores dramas cabe citar Svapnavāsavadattā (v.), Cārudatta o Daridracārudatta (v.), Bālacarita, Avimāraka, Pañcarātra, Dūtavākya y Karņabhāra.

O. Botto