Libro de Diversas Especulaciones Matemáticas y Físicas, Giovanni Battista Benedetti

[Diversarum speculationum mathematicarum et physicarum liber]. Obra de Giovanni Battista Benedetti (1530-1590), publicada por primera vez en Turín en 1585, y no vuelta a imprimir.

La obra consta de seis partes, que comprenden los teoremas de aritmética y de álgebra elemental, la perspectiva, la mecánica, las proporciones, las disputas y algunas cartas de matemáticas y física. Benedetti es un antiperipatético convencido. A la afirmación de Aristóteles de que todas las cosas, salvo el fuego, tienen gravedad en su propio espacio, como lo demuestra un odre que inflado pesa más que vacío, contesta que Aristóteles aquí demuestra manifiesta­mente no conocer la causa de la gravedad ni de la ligereza de los cuerpos naturales, la cual es la densidad o gravedad del cuerpo pesado o ligero, mayor que la densidad o la gravedad del medio permeable en que se encuentra (un razonamiento muy pa­recido había hecho Leonardo da Vinci, pero difícilmente se puede admitir que Benedetti conociese los manuscritos de Da Vinci). El ejemplo del odre inflado — continúa Benedetti — hubiera debido abrirle los ojos. Porque es verdad que el odre es más pesado inflado que vacío, cuando el aire ha quedado encerrado en él por compresión, pero la razón de este hecho es que cuando el odre está inflado, aquella cantidad de aire que ha sido intro­ducida en él por fuerza ocupa un espacio menor que si le fuese permitido vagar libre­mente; y que el cuerpo denso siempre des­ciende dentro de lo menos denso, y el menos denso asciende dentro del más denso.

Por esta causa, el odre inflado, por estar lleno de un cuerpo más denso que el medio que lo circunda, desciende, y no porque el aire sea pesado en el airé o el agua en el agua. Como se ve, son las consideraciones que después repetirá Galileo. Benedetti combate también la opinión de los peripaté­ticos de que el sol atrae los vapores con su calor, y sostiene, en cambio, que los vapores suben porque el sol, con su calor, los hace más ligeros. Indica también que las nubes suben hasta donde encuentran aire de su propia densidad. Son interesan­tes las observaciones relativas al vacío, aun­que no concluyentes, pues falta a Benedetti la idea de presión atmosférica, y también ciertas construcciones geométricas y una argumentación en favor del sistema de Copérnico. Las investigaciones más notables son las que se refieren al movimiento de los cuerpos pesados en libre caída. Aquí, adelantándose a Galileo, sostiene, contra Aristóteles (limitándose a los cuerpos de una misma densidad), la independencia de la velocidad de los cuerpos pesados res­pecto a su peso.

S. Timpanaro

Libro de Fiésole, Anónimo

[Libro Fiesolano]. Es la traducción italiana más reciente (ha­cia mediados del siglo XIV) de una antigua crónica latina, De origine civitatis, pero con muchas adiciones, especialmente de hechos legendarios. De ella se aprovechó Malispini para su Historia florentina (v.), cuya autenticidad no parece que deba po­nerse en duda, y ésta confluye a su vez en la gran síntesis de la crónica de Villani. El anónimo cuenta, para memoria y delec­tación de las gentes, todas las bellas y agra­dables historias ya olvidadas desde Adán hasta el origen de la familia degli Uberti: la creación de Fiésole, su destrucción por César por haber dado asilo a Catilina, y la creación de una nueva ciudad a semejanza de Roma, es decir, Florencia; la destruc­ción de ésta por Totila, la reedificación y ruina final de Fiésole.

Por último se de­muestra que de Catilina desciende la fami­lia de los Uberti; y el Libro de Fiésole, que comienza «a honor y reverencia de la Santí­sima Trinidad», termina con un «Deo gratias». Para el buen cronista — cuya arbi­traria erudición queda bien manifiesta —, la tercera parte del mundo se llama Europa «y su verdadero comienzo es Brandizia, llega hasta Bari, luego tuerce a Nápoles, llega después hasta Génova, y hasta Marse­lla, y hasta Santa María Finibus Terrae»; el fundador de la primera ciudad, Fiésole, fue Atalam Egipter con su mujer Eleta, por consejo de Apolonio, «gran maestro de As­tronomía»: Totila «tenía las orejas como un lebrel y la cabeza calva»; la antigua Agna cambió su nombre por el de Luca, «como si dijéramos luz», porque sus ciuda­danos «brillaron en la fe de Cristo». Y así por el estilo. De sabor arcaico, de ingenua frescura, el Libro de Fiésole es un tejido de leyendas que pueden gozarse con ánimo pueril teniendo en la mente aquel tiempo que ya la nostalgia de Dante encontraba remoto y sereno como un limbo. Es precisa­mente de estas historias «de Troyanos, de Fiésole y de Roma», de las que sacaban sus cuentos las antiguas madres florentinas «mientras tiraban la hebra de la rueca».

F. Antonicelli

Libro de Delicias, Yosef ben Meir ibn Sabarra

[Séfer ša’ašuim]. Conjunto de narraciones del judío español Yosef ben Meir ibn Sabarra (nacido ha­cia 1140), escritas en hebreo hacia el año 1190 y publicadas por vez primera en Constantinopla, alrededor de 1577 (esa edi­ción carece de fecha y de lugar de impre­sión) y modernamente por Israel Davidson (Nueva York, 1914 y Berlín, 1925). Se trata de un conjunto de doce capítulos enlazados artificiosamente, según el género árabe de las «maqamát» («sesiones»), en torno a un personaje central, llamado Enán. Al autor, dormido, se le aparece Enán, una especie de demonio, que le invita a salir de viaje, a lo cual accede el autor tras algunos titu­beos. Los capítulos están integrados por materiales muy diversos: la parte principal la constituyen los cuentos (de procedencia muy variada — con predominio del autor árabe Mubāšir—); pero, además de abor­dar temas de fisiognómica y de medicina (en cantidad crecida, ya que Ibn Sabarra era médico), también da cabida a fábulas, aforismos, disquisiciones sobre las comidas y, sobre todo, a sátiras contra las mujeres — éste será el tema de muchas «maqāmas» hebreas, como El Misógino (v.) de Yĕhudá b. Šabbetay —. Al final, Enán se casa y el autor regresa a Barcelona. La obra está escrita casi toda ella en prosa rimada, aun­que también incluye algunos versos; el estilo de Ibn Sabarra siempre ha sido muy elogiado. [Trad. catalana de Ignasi González-Llubera, con el título Llibre de ensenyaments delectables (Barcelona, 1931)].

D. Romano

Libro de Concordancias, Jacme March

[Libre de concordances]. Diccionario de rimas del poeta catalán Jacme March (1335-1410), cuyo título completo en el mejor manuscrito que se nos ha conservado, el de la Biblioteca Colombina de Sevilla, aparece con el si­guiente incipit: Libre de concordances dé Rims e concordants appellat Diccionari e primerament tráete de les vocals e aprés de les mudes seguent Vorde de A. b. c. Se trata de un inventario de la lengua literaria de la segunda mitad del siglo XIV. Jacme March empieza por declarar que su trabajo no es original, sino que simplemente lo ha ampliado y ordenado según el orden alfa­bético, y lo más seguro es que lo imitara del Donats proengals de Uch Faiditz, y de hecho Griera, al editar el texto en 1921, en­cuentra un conjunto de semejanzas con el tratado provenzal. Son interesantes las ex­plicaciones y definiciones que nos da el autor de los elementos de la métrica, sobre lo que es «sonanca», «consonanca», «rima», «rima longa», «rima breu» y «rim leyal» <este último de especial interés porque esta­blece la diferencia entre vocales abiertas y cerradas, y permite conocer y establecer una distribución de estas vocales en las palabras). Este Libro de concordancias forma parte del conjunto de tratados de la tradi­ción provenzalizante en Cataluña, que em­pieza con las Regles de trobar de Raimon Vidal de Besalú, nacida de la necesidad de enseñar provenzal a los poetas de habla catalana que deseaban escribir en aquella lengua. En 1921 fue editado por A. Griera, según el texto del manuscrito de la Biblio­teca Colombina en la «Biblioteca Filoló­gica» del Instituí d’Estudis Catalans.

Libro de Cetrería o De las Aves, Pero López de Ayala

Obra de Pero López de Ayala (1332-1407), que durante cuatro reinados ocupó altos destinos, sin abandonar nunca las letras. Su biografía es muy rica en acontecimientos políticos, diplomáticos y guerreros. Se le conoce más como Canciller de Castilla, siendo una de sus obras más principales el Rimado de Palacio, poema multiforme como el del Arcipreste de Hita. Escribió el Libro de cetrería o de las aves — además del libro antes citado y de sus Crónicas —, que es muy importante para el estudio de las cos­tumbres y de los ejercicios caballerescos por las observaciones relativas a la historia natural y a la geografía de España, así como por la riqueza del vocabulario espe­cial de caza que contiene, verdaderamente castizo y perdido en gran parte actualmen­te: gerifaltes, sacres, borníes, alfaneques, tagarotes, baharíes, etc.

C. Conde