Libro de los Engaños et los Asayamientos de las Mujeres, Don Fadrique

Lleva este título la versión española del Libro de los siete sabios o Sendebar, que, como Calila y Dimna (v.), es una novela de ori­gen oriental. Esta versión, realizada en 1253 por indicación de Don Fadrique, hermano de Alfonso X el Sabio, se atiene a un texto árabe del siglo VIII o IX, que sigue una traducción perdida al persa medio del ori­ginal sánscrito.

El motivo central, análogo al que sirve de marco a las Mil y una no­ches (v.), se reduce a las aventuras de un príncipe al que su preceptor, el sabio Sen­debar (Sindabad), impone el no hablar en siete días, a causa de un peligro que le amenaza. El príncipe, habiendo rechazado el amor de su madrastra, es acusado por ésta ante el rey de haberla violado. El rey con­dena a muerte al presunto culpable, pero la ejecución de la sentencia es aplazada por siete días, durante los cuales la madrastra sostiene su acusación, mientras que los siete sabios, turnándose uno cada día, cuentan una historia encaminada a demostrar los engaños, la sutil sagacidad y la maldad de las mujeres. Son una serie de cuentos que tienden a ilustrar la necesidad de una sa­biduría práctica que tenga en cuenta la naturaleza de la mujer, considerada en sí misma: una criatura llevada por su natura­leza a utilizar la inteligencia para apoyar sus impulsos, defendiendo su debilidad con la astucia y la intriga. Mientras tanto, los siete días fatales fijados por el horóscopo han transcurrido, y el príncipe puede ha­blar, justificándose ante el rey, que condena a muerte a la pérfida madrastra.

El estilo de la traducción es el propio de los orígenes literarios: extrema simplicidad en las fra­ses, pero concreción de pensamiento que ilumina el análisis psicológico, ciñéndose a una realidad viva y actual.

M. Casella

Libro de los Diálogos, Severo bar Shakkô

Obra del escritor sirio jacobita Severo (o Jacobo) bar Shakkô, muerto en 1241. El libro es una enciclopedia de las doctrinas profanas, al contrario del Libro de los tesoros (v.) del mismo autor que es, en cambio, una «summa» de las principales doctrinas teológicas. El Libro de los diálogos se compone de dos libros. El primero se divide en cuatro dis­cursos («mémré») y tiene por tema la gramática, la retórica, la poética y los méritos de la lengua siria. El segundo libro consta de dos discursos, sobre la lógica y sobre la filosofía. La filosofía consta de una parte general y de tratados sobre la filosofía prác­tica, sobre la física, las matemáticas y la teología racional (o metafísica). Severo se ha servido también para los Diálogos de fuentes en lengua árabe. Este libro debe su estilo a la circunstancia de que sus tratados tienen la forma de respuesta o pregunta o cuestiones planteadas.

G. Furlani

Libro de los Claros Varones de Castilla, Hernando del Pulgar

Obrita en prosa del español Hernando del Pulgar (14369-1495) dedicada en 1486 a la reina Isabel la Católica. El autor se inspira en el tipo de biografía que, con el ejemplo de Salustio, había sido inaugurado en la literatura castellana por las Ge­neraciones y semblanzas (v. Mar de histo­rias) de Fernán Pérez de Guzmán. Contiene veinticuatro figuras de personajes ilustres castellanos que vivieron en la corte de En­rique IV de Castilla y de León, típicos re­presentantes de aquella aristocracia ambiciosa y traficante que arrastró al rey a peli­grosas aventuras, manteniéndolo en continuo movimiento. De cada uno de ellos se pre­senta con trazos enérgicos la fisonomía fí­sica y moral, captada con una mirada que se fija en el hombre, escrutándolo desde su interior, y juzgándolo según sus obras, pero sin negaciones, porque el autor acepta la realidad tal como es y la exalta simpática­mente en sus buenas intenciones.

Véase la equilibrada figuración del animoso y ardien­te arzobispo del Carrillo, o la austera caracterización del Marqués de Santillana: «agudo e discreto, y de tant grand coraçon, que ni las grandes cosas le altera van, ni en las pequeñas la plazía entender»; o la del Mar­qués de Villena, esbozada con sonriente benevolencia e indulgente composición: «te­nía el común deseo que todos tenemos de alcançar honras e bienes temporales». El estilo de la obra es el de un espíritu que mira a las cosas y es minuciosa y a veces pedestre en los pormenores, porque no quiere prescindir de nada que pueda dar­nos a conocer, sin gracias estéticas, ese humanismo cristiano, generoso y abierto a todas las manifestaciones de la vida, que da su sello a la literatura española.

M. Casella

Libro de los Cercos, Abū Muhammad ‘Alī ibn al-Sīd al-Batalyawsī

[Kitāb al-hadā ’iq). Obra del escritor arabigoespañol Abū Muhammad ‘Alī ibn al-Sīd al-Batalyawsī (de Badajoz) (1052-1127). Además de ser poeta, escribió muchas obras, en su mayo­ría de contenido filológico, aunque algunas, como la presente, tratan de filosofía.

El Libro de los cercos es un manual para que el público profano pueda iniciarse en las doctrinas de los filósofos, es decir, tiene un carácter vulgarizador, aunque resulta inte­resante porque refleja los conocimientos filosóficos que se tenían en al-Andalus, en su época. Se trata del primer intento de armonizar la teología islámica con el pen­samiento griego: Aristóteles y Platón — del que cita el Timeo (v.) —, y cuyo eje cen­tral lo constituye la doctrina de la emana­ción, aunque matizada. Se compone de siete capítulos, de los cuales los seis primeros explican las tesis de los filósofos según la religión islámica, mientras que el último versa sobre la prueba apodíctica de que el alma racional vive después de separarse del cuerpo, dando ocho pruebas de ello. Entre otros temas, aborda el problema del origen del mundo, de los atributos de Dios, y otros de teodicea, cosmología y psicología.

La obra gozó de cierto predicamento, según puede colegirse del hecho de que fuera traducida al hebreo por Mosé b. Tibbón (1240-1283). Edición del texto y traducción castellana por Miguel Asín Palacios, en la revista «Al- Andalus», V (1940), páginas 45-154.

D. Romano

Libro de los Cien Capítulos, Anónimo

[Stoglav]. Es el protocolo del Concilio que fue celebrado por iniciativa de Iván el Terrible en 1555, con objeto de decidir «sobre puntos diversos de la disciplina eclesiástica», según las palabras con que el protocolo comien­za. Es un documento precioso para el estu­dio de la cultura rusa en el siglo XVI, porque abraza, además de las cuestiones de la disciplina eclesiástica, diversas cuestiones sobre la vida monástica, las bebidas alco­hólicas, las relaciones de los monjes con sus familias, etc. El cuadro que resulta de la lectura de las treinta y siete cuestiones pro­puestas por el azar y de las respuestas del Concilio es sombrío y triste, revelador de un estado de gran atraso. Alguna nota más clara nos dan las indicaciones de la nece­sidad de reformas. El Stoglav fue publicado por primera vez en Londres (por Trubner) en 1860; siguieron varias ediciones en Rusia en los años 1860-1861, 1862 y 1890.

E. Lo Gatto