Francesc Pelagi Briz

Escritor y folklo­rista catalán. Nació en Barcelona en 1839, murió en la misma ciudad en 1889. Inició los estu­dios de derecho, que abandonó por el cul­tivo de la literatura.

Sus primeras poesías y trabajos periodísticos, en castellano, vie­ron la luz en revistas efímeras. A partir de 1866 se adscribió resueltamente al movi­miento catalanista y escribió exclusivamente en catalán. Como poeta firmaba con el seu­dónimo de «Lo Trobador del Montseny».

Fundó y dirigió las revistas Lo Calendari catala y Lo Gay Saber (1868-69 y 1878-83). Como folklorista recogió y publicó colec­ciones de cuentos populares (La Panolla, 1873, y La Roja, 1876). Compuso libros de poesías, dramas y comedias, novelas (v. Lo coronel dAnjou, 1872), memorias.

Tradujo obras de Dumas, Goethe, Mistral, Espronceda, etc., y publicó versiones de Ausiás March y Jaume Roig. Fue maestro en Gay Saber. A pesar de su vida penosa, desple­gó Briz una actividad sorprendente y fue uno de los más eficaces animadores de la «Renaixenga».

Bernardo de Brito

Nació el 20 de agosto de 1569 en Almeida, donde murió el 27 de fe­brero de 1617. Baltasar de Brito de Andrade (así se llamó en el siglo) fue un típico representante de la cultura eclesiástica por­tuguesa que tuvo su centro en el monas­terio de Alcobaça y alentó una gran pasión por la historia y un intenso amor a la pa­tria.

Su padre, el capitán Pedro Cardoso de Andrade, envióle hacia 1582 a Italia para que siguiese la carrera militar al servicio de Felipe II. El joven, en cambio, se inte­resó en Roma y Florencia únicamente por los estudios humanísticos, y aprendió el latín, el italiano y el francés.

Vuelto a la patria, decidió ingresar en la orden del Cister, y en 1585 profesó en Alcobaça. En 1606 doctoróse en teología en la Universidad de Coimbra. El profundo conocimiento de las lenguas permitióle alcanzar una vasta eru­dición, que, sin embargo, no estuvo jamás equilibrada por un sentido crítico equiva­lente.

En 1597 publicó en Alcobaça, la pri­mera parte de su obra Monarquía Lusitana (v.), que está dedicada al rey Felipe II y presenta gran profusión de leyendas y anéc­dotas sobre los más diversos personajes. Dio a la luz, además, la parte inicial de Crónica del Cister (1602), los Elogios dos reis de Portugal (1603), y, en 1609, la se­gunda parte de Monarchia Lusitana.

Tales obras revelan una ausencia absoluta de cri­terio científico y de probidad histórica, una fanática pasión por su Orden monacal y un patriotismo tan exagerado que incluso le indujo a alterar documentos. En español, y tras una estancia en la corte madrileña de Felipe II, compuso Disfraz de amor, texto en el cual defendía los derechos del mo­narca al trono portugués.

En 1616 obtuvo del soberano el título de cronista oficial del reino, cargo en el que sucedió a Francisco de Andrade; en calidad de tal dedicóse a redactar la Crónica de el-rei Don Sebastiao, que alcanzó hasta la Embajada de Juan Borgia en 1569 y, posteriormente, se perdió. Repetidas veces renunció al cargo de obis­po. Dejó varias obras inéditas, entre ellas la tercera parte de Monarchia Lusitana.

Se le atribuye, además, Silvia de Lisardo, co­lección de versos portugueses y españoles que debió de escribir en su juventud (1597).

L. Panarese

Valeri Jakovlevich Briusov

Nació el 13 de diciembre de 1873 en Moscú, donde murió el 9 de octubre de 1924. Entre los poetas simbolistas rusos del primer cuarto de siglo fue el que menos acentuó las diferencias de simbolismo y decadentismo y más clara­mente señaló, en cambio, el paso de aque­lla corriente hacia el realismo.

Hijo de una familia de comerciantes, recibió una cul­tura superior a la de su ambiente, que si­guió enriqueciendo en particular con ele­mentos de procedencia occidental. Su vida de artista fue una lucha contra la incom­prensión: lucha iniciada en 1894, al publicar con A. L. Miropolski la colección Simbo­listas rusos, y que duró hasta 1906, año en el cual, tras los éxitos de Tertia vigilia (v.) y Urbi et orbi, afianzó, con Stephanos, su propia victoria y la del simbolismo.

En el curso del citado período inició también (1904) la publicación de una revista, Vesy (La balanza), que apareció durante cinco años y fue portavoz de la corriente. Poeta de una inspiración personal no profunda, Briusov evocó poéticamente, y en amplios ciclos, momentos de la historia de la humanidad, desde el antiguo Oriente hasta Roma, y en esta labor objetiva superó su propio y arti­ficial individualismo nietzscheano y su inmoralismo estético al estilo de Wilde.

Nota­bles fueron también la contribución por él aportada con sus traducciones al conoci­miento de Verhaeren primero y, luego, de los poetas armenios, y la difusión procurada por sus estudios a Pushkin (v.), Tjutehev (v.) y Fet (v.). Son obras perfectamente personales las dos novelas históricas El al­tar de la victoria (v.) y El ángel de fuego (v.).

Ajeno a la política, y por ello, a dis­tinción de los otros poetas simbolistas, indi­ferente a la revolución de 1905, Briusov se hizo comunista luego de 1917. Más tarde fue nom­brado jefe de la censura, cargo que no desempeñó mucho tiempo. Hasta su muerte, en cambio, demostró notable interés por la cultura de la nueva generación de los «poe­tas proletarios», y dio cursos de técnica poética.

E. Lo Gatto

Jacques-Pierre Brissot de Warville

Nació en Chartres el 14 de enero de 1754 y murió en París el 31 de octubre de 1793. Luego de haber estudiado leyes sintióse atraído por las teorías de Rousseau, algunas de cuyas ideas fundamentales adoptó y trasladó a un plano jurídico.

En su obra Investigaciones filosóficas sobre la propiedad y sobre el robo (v.), publicada en 1780, aparecen, efectiva­mente, alusiones idénticas a las leyes de la naturaleza y la misma condenación de la propiedad, considerada un robo.

Sin embar­go, a estas premisas tan audaces y radica­les no corresponden, como solía ocurrir en­tre los escritores franceses antes de la Re­volución, conclusiones equivalentes, por cuanto Brissot se contentaba con pedir penas más suaves para los ladrones.

El año siguiente publicó Les moyens d’adoucir les rigueurs des lois pénales en France, de tema más estrictamente jurídico. En 1788 fundó la so­ciedad «Amis des noirs», que trataba de contribuir a la abolición de la esclavitud.

Llegado a los Estados Unidos, frecuentó allí, como dice Jaurès, a los cuáqueros, y creyó haber hallado una comunidad perfectamen­te de acuerdo con su ideal; en 1787 publicó su primer texto acerca de los Estados Uni­dos, país que comparaba a Francia (De la France et des États-Unis), y en 1791 una relación de otro viaje al mismo país en tres tomos (Nouveau voyage dans les États-Unis de l’Amérique septentrionale).

Al produ­cirse la Revolución francesa fundó inme­diatamente un periódico (Le Patriote Fran­çais), que salió hasta 1793, y fue elegido diputado por el departamento Eure-et-Loire. Tras haber sido uno de los escritores más audaces del anden régime (en 1784 llegó a ser encerrado en la Bastilla por un es­crito, Le diable dans un bénitier), Brissot fue inclinándose poco a poco hacia la derecha.

Jefe de los girondinos, denominados preci­samente por ello también «brissotinos», pro­testó vivamente contra el intento de pre­sentarle como enemigo de toda propiedad, y, en enero de 1793, se opuso a la decisión por la cual la Convención decretó sin reservas la muerte del rey. Habíase mostrado favora­ble a la guerra esperando lograr con ella la paz definitiva dentro de la libertad uni­versal y la salvación del monarca; pero vio fracasados todos sus proyectos, y no le que­dó más opción que la de aguardar lo peor.

Acusado por los jacobinos (Jaurès, empero, rinde homenaje a su probidad), fue guilloti­nado en octubre de 1793. En 1830 aparecie­ron sus Mémoires sur ses contemporains et la Révolution Française, en las que el autor tiende a ofrecer una imagen moderada de sí mismo.

F. Catalano

Anna Brigadere

Nació el 1.° de octubre de 1861 en Tervete (Letonia), donde murió el 25 de junio de 1933. Huérfana muy pronto de padre, conoció una juventud penosa y en sus impresiones y recuerdos iniciales ins­piró una tetralogía biográfica de la que es célebre particularmente la primera parte, Dios, Naturaleza, Trabajo (v.).

Realizado un curso de pedagogía en Riga, en 1882, ejer­ció la enseñanza en familias nobles, y pudo relacionarse con lo mejor que en aquella época ofrecía el arte. Tras el éxito de las primeras narraciones (1896), dedicóse úni­camente a la literatura, y vivió en Riga como huésped de su hermano y su cuñada, ambos artistas ya famosos.

Gracias al con­tacto con la vida teatral el drama llegó a constituir su medio predilecto de expresión. Conoció entonces un período de feliz inspi­ración creadora, que dio lugar, entre otras obras, a La princesa Gundega (v.). Emi­grada a Moscú durante la primera guerra mundial, regresó en 1918, y a partir de en­tonces permaneció en Riga de manera fija; esta época resultó otra etapa afortunada de su creación, llegada ya a la plena madu­rez artística.

En 1922 fue oficialmente con­sagrada como la mejor intérprete del espí­ritu nacional, y recibió como premio una encantadora villa en Tervete, su lugar natal; allí, durante una estancia veraniega, e inesperadamente, se extinguió su vida solitaria.

M. Rasupe