Nació el 20 de agosto de 1569 en Almeida, donde murió el 27 de febrero de 1617. Baltasar de Brito de Andrade (así se llamó en el siglo) fue un típico representante de la cultura eclesiástica portuguesa que tuvo su centro en el monasterio de Alcobaça y alentó una gran pasión por la historia y un intenso amor a la patria.
Su padre, el capitán Pedro Cardoso de Andrade, envióle hacia 1582 a Italia para que siguiese la carrera militar al servicio de Felipe II. El joven, en cambio, se interesó en Roma y Florencia únicamente por los estudios humanísticos, y aprendió el latín, el italiano y el francés.
Vuelto a la patria, decidió ingresar en la orden del Cister, y en 1585 profesó en Alcobaça. En 1606 doctoróse en teología en la Universidad de Coimbra. El profundo conocimiento de las lenguas permitióle alcanzar una vasta erudición, que, sin embargo, no estuvo jamás equilibrada por un sentido crítico equivalente.
En 1597 publicó en Alcobaça, la primera parte de su obra Monarquía Lusitana (v.), que está dedicada al rey Felipe II y presenta gran profusión de leyendas y anécdotas sobre los más diversos personajes. Dio a la luz, además, la parte inicial de Crónica del Cister (1602), los Elogios dos reis de Portugal (1603), y, en 1609, la segunda parte de Monarchia Lusitana.
Tales obras revelan una ausencia absoluta de criterio científico y de probidad histórica, una fanática pasión por su Orden monacal y un patriotismo tan exagerado que incluso le indujo a alterar documentos. En español, y tras una estancia en la corte madrileña de Felipe II, compuso Disfraz de amor, texto en el cual defendía los derechos del monarca al trono portugués.
En 1616 obtuvo del soberano el título de cronista oficial del reino, cargo en el que sucedió a Francisco de Andrade; en calidad de tal dedicóse a redactar la Crónica de el-rei Don Sebastiao, que alcanzó hasta la Embajada de Juan Borgia en 1569 y, posteriormente, se perdió. Repetidas veces renunció al cargo de obispo. Dejó varias obras inéditas, entre ellas la tercera parte de Monarchia Lusitana.
Se le atribuye, además, Silvia de Lisardo, colección de versos portugueses y españoles que debió de escribir en su juventud (1597).
L. Panarese

