Valeri Jakovlevich Briusov

Nació el 13 de diciembre de 1873 en Moscú, donde murió el 9 de octubre de 1924. Entre los poetas simbolistas rusos del primer cuarto de siglo fue el que menos acentuó las diferencias de simbolismo y decadentismo y más clara­mente señaló, en cambio, el paso de aque­lla corriente hacia el realismo.

Hijo de una familia de comerciantes, recibió una cul­tura superior a la de su ambiente, que si­guió enriqueciendo en particular con ele­mentos de procedencia occidental. Su vida de artista fue una lucha contra la incom­prensión: lucha iniciada en 1894, al publicar con A. L. Miropolski la colección Simbo­listas rusos, y que duró hasta 1906, año en el cual, tras los éxitos de Tertia vigilia (v.) y Urbi et orbi, afianzó, con Stephanos, su propia victoria y la del simbolismo.

En el curso del citado período inició también (1904) la publicación de una revista, Vesy (La balanza), que apareció durante cinco años y fue portavoz de la corriente. Poeta de una inspiración personal no profunda, Briusov evocó poéticamente, y en amplios ciclos, momentos de la historia de la humanidad, desde el antiguo Oriente hasta Roma, y en esta labor objetiva superó su propio y arti­ficial individualismo nietzscheano y su inmoralismo estético al estilo de Wilde.

Nota­bles fueron también la contribución por él aportada con sus traducciones al conoci­miento de Verhaeren primero y, luego, de los poetas armenios, y la difusión procurada por sus estudios a Pushkin (v.), Tjutehev (v.) y Fet (v.). Son obras perfectamente personales las dos novelas históricas El al­tar de la victoria (v.) y El ángel de fuego (v.).

Ajeno a la política, y por ello, a dis­tinción de los otros poetas simbolistas, indi­ferente a la revolución de 1905, Briusov se hizo comunista luego de 1917. Más tarde fue nom­brado jefe de la censura, cargo que no desempeñó mucho tiempo. Hasta su muerte, en cambio, demostró notable interés por la cultura de la nueva generación de los «poe­tas proletarios», y dio cursos de técnica poética.

E. Lo Gatto