Nacido en Bolonia en 1574 y m. en la misma ciudad en 1640. Competente y célebre jurista, enseñó Instituciones de Derecho civil en Ferrara y en Parma, y en 1598 obtuvo cátedra en la Universidad de Bolonia, donde, en vida, los estudiantes rindieron tributo de admiración al profesor, ofreciéndole una lápida.
En 1622 fue recibido entre los Lincei. Poco antes de morir rechazó, por motivos de salud, la invitación que le hicieron los reformadores del Estudio de Padua para ocupar la primera cátedra de leyes.
Desempeñó también cargos políticos: en la corte de Carlos Manuel I, con el nuncio pontificio Alejandro Ludovisi (más tarde papa Gregorio XV), enviado allí para gestionar la paz entre el príncipe y España, y por encargo de los boloñeses cerca del papa Urbano VIII. Su producción poética se incluye entre las más típicas de la corriente, marinista, por la sorprendente extravagancia de las paradojas y de las hipérboles, de lo cual es prueba el célebre soneto Sudad, oh fuegos… (v.) en elogio de Luis XIII por la toma de La Rochela.
Otra canción, en la que celebraba el nacimiento del Delfín, le valió el regalo de un rico collar de oro por parte del cardenal Richelieu. Es digna de mención su carta sobre la peste de 1630, que fue aprovechada por Manzoni en Los novios (v.).
G. Crespo Legorino
